FREUD: PSICOANÁLISIS Y LITERATURA

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Las relaciones entre psicoanálisis y literatura parten de las primeras investigaciones de Sigmund Freud sobre el inconsciente. El fundador del psicoanálisis mostró gran interés por algunos temas vinculados a la literatura, tales como la personalidad del escritor, las leyes psíquicas que rigen el proceso creador y el mundo de ficción, personajes y mitos literarios, etc. Este interés se manifiesta en sus estudios sobre la Gradiva de Jensen, o sobre Hamlet, El mercader de Venecia y El rey Lear de Shakespeare o Edipo rey de Sófocles. Freud, además, extrae de la literatura clásica y contemporánea las denominaciones de ciertos complejos y desviaciones de tipo sexual, tales como el narcisismo, el sadismo y el masoquismo, los complejos de Edipo o Electra, etc. Por otra parte, acude a la literatura como fuente de datos para el conocimiento de la psiquis humana, convencido de que las obras literarias son creaciones de la “fantasía”. En el artículo “El poeta y la fantasía” (1908), nos muestra que las obras literarias son proyección de deseos ocultos y recuerdo de acontecimientos vividos por el escritor durante su infancia. Además de tratar el tema de las relaciones entre creación poética, sueños y fantasías, se alude a la función liberadora de la literatura como fuente de placer estético. También en dicho artículo, se compara la creación poética con las fantasías del adulto que, a su vez, serían el sustituto de los juegos infantiles. Sorprende ver cómo Freud interpreta el placer estético causado por la lectura de la obra poética como una descarga de tensiones dadas en nuestra alma y como una liberación de mecanismos represores. Es decir, el poeta nos pone en situación de gozar en adelante, sin avergonzarnos, de nuestras propias fantasías. Así se explicaría el éxito de determinadas obras literarias, en las que el lector identifica su ego con ese protagonista. Se parte de la hipótesis  de que las fantasías del poeta se corresponden con los sueños diurnos del adulto y que las obras literarias son fruto de la proyección de los deseos ocultos del escritor. Parece lógico aplicar a la interpretación de dichas obras las técnicas con las que el fundador del psicoanálisis se enfrentaba al desciframiento del sueño. Para Freud, los sueños son una manifestación de los impulsos del inconsciente reprimidos durante el estado de vigilia. Al recordar durante la vigilia dichos sueños, se muestran como un rompecabezas que hay que descifrar.