¿QUÉ ES UN MONÓLOGO INTERIOR?

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Bueno, ya llevamos juntos un tiempo y no sé si tod@s tenemos claro qué es un monólogo interior más allá de lo que significan ambas palabras por separado. Pues bien, ser trata de una técnica de narrativa por la que el personaje se expresa sin mediación del narrador y sirve para conocer de primera mano los pensamientos más íntimos de dicho personaje. Esto que ahora nos parece tan normal fue una auténtica revolución en la narrativa allá en el siglo pasado, la expresión máxima de la subjetividad, motivo por el cual me pareció muy adecuado para mi blog de crítica literaria en la que os cuento qué me parecen distintas obras según mi parecer.

Al monólogo interior también se le denomina corriente de conciencia o stream of consciousness y se estudia dentro del discurso narrativo que no es algo tan simple como pueda parecer. Hay mucho más que quién habla y cómo. Planteamientos hay muchos y desde distintas perspectivas. El monólogo interior verbaliza desde el yo y junto al estilo indirecto libre es una absoluta innovación ya que el narrador pierde protagonismo. Sin embargo, el monólogo interior, a pesar de algunas similitudes, es diferente y sus funciones son la de facilitar el acceso a la conciencia del personaje y permitir su introspección y caracterización.

El monólogo interior comenzó a utilizarse sobre todo en las últimas décadas del siglo XIX y se consolidó en el XX con autores como H. James, V. Woolf, A. Camus, W. Faulkner y J. Joyce en especial. El primer formulador en el plano teórico fue E. Dujardin. Si queréis u os interesa ahondar en estas cuestiones, que hay que tener en cuenta a la hora de hacer una crítica, os indico un par de referencias bibliográficas (aunque podéis ir siempre a G. Genette) y dos textos, uno del maravilloso Faulkner, Mientras agonizo y un trocito de la increíble novela de Miguel Delibes Cinco horas con Mario. A ver que me contáis. bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

*A. Amorós, Introducción a la novela contemporánea, Madrid, Cátedra, 1981.

**A. Garrido Domínguez, El texto narrativo, Madrid, Síntesis, 1993

WILLIAM FAUKNER MIENTRAS AGONIZO

“Por qué se tiene que quedar ahí fuera, justo debajo de la ventana, clavando y serrando esa maldita caja. En donde ella le vea. Donde cada bocanada que ella expire esté llena de su martillear y serrar. Donde ella pueda verle diciendo: mira. Mira qué buena es la que te estoy haciendo. Yo ya le dije que se fuera a cualquier otro sitio. Le dije: Santo Dios, ¿es que quieres verla dentro de ella?”.

MIGUEL DELIBES CINCO HORAS CON MARIO

“Los que quieren enriquecerse caen en tentaciones, en lazos y en muchas codicias locas y perniciosas que hunden a los hombres en la perdición y la ruina, porque la raíz de todos los males es la avaricia, y por eso mismo me será muy difícil perdonarte, cariño, por mil años que viva, el que me quitases el capricho del coche. Comprendo que a poco de casarnos eso era un lujo, pero hoy un Seiscientos lo tiene todo el mundo, Mario, hasta las porteras si me apuras, que a la vista está.”

JAVIER MARÍAS: CORAZÓN TAN BLANCO

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De Javier Marías sólo había leído artículos en el diario El País y una novela, Los enamoramientos, que es una novela menor, en mi opinión, pero que, al parecer, tiene mucho éxito. Sin embargo, siempre quise leer Corazón tan blanco que se considera su mejor obra y no defrauda. En mi artículo sobre las primeras frases de los textos literarios para la Revista Cultura No Mundo, mencioné el primer párrafo de esta novela. Es curioso, que en uno de los dos epílogos que tiene el libro el propio Marías nos lo explique, como que también haya querido compartir con los lectores los pilares fundamentales en los que se basó para escribirla. Me encanta que no lo haya hecho sólo para las entrevistas de la promoción. No os los voy a destripar y así os acercáis y juzgáis por vosotros mismos.

Un matrimonio se casa y el marido, el narrador y protagonista, tiene “presentimientos de desastre” al respecto. Con ese planteamiento Marías, un hombre soltero que nunca se ha casado urde la trama. No obstante, lo que brilla en esta novela es el lenguaje, porque Marías, hijo de filósofo y traductor experto en Shakespeare (del que suele tomar los títulos de sus obras) es un intelectual con todas las letras.  La manera en la que fluyen las palabras es excepcional, así como los puntos de desarrollo de los acontecimientos y la introspección de los personajes. El narrador nos lleva de un matrimonio a otro, de una época a otra, de unos a otros personajes con maestría. Nada sobra ni falta y está todo en su justa medida.

Es una novela que sirve para su estudio, para sacar sus tripas y aprender a escribir desde el goce de lo que es literatura o sólo para degustarla, depende de vuestros intereses. A pesar de que he disfrutado mucho de su lectura no considero que sea, como se dice en la contraportada, “uno de los libros perdurables de la literatura contemporánea”, no porque no sea una gran novela, que lo es y que vale mucho la pena leer, sino porque no me ha removido por dentro. Os dejo sus primeras líneas.

Y luego me decís bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

“No he querido saber, pero he sabido que una de las niñas, cuando ya no era niña y no hacía mucho que había regresado de su viaje de bodas, entró en el cuarto de baño, se puso frente al espejo, se abrió la blusa, se quitó el sostén y se buscó el corazón con la punta de la pistola de su propio padre, que estaba en el comedor con parte de la familia y tres invitados.”

GRACE PALEY: ENORMES CAMBIOS EN EL ÚLTIMO MINUTO

paleyCuando algún libro o escritor me fascina especialmente suelo guardármelo como un tesoro, como si sólo me perteneciera a mí, como si dialogara conmigo y nadie más. Justo lo que me ha sucedido con Paley. Hace tiempo que leí Enormes cambios en el último minuto, pero sigo dando vueltas a su narrativa de la que, sin duda, os volveré a hablar.

Es probable que el nombre de Paley (New York, 1922-2007) no os suene. Hija de ruso-ucranianos socialistas exiliados por orden del zar en 1906, fue finalista del National Book Award y del Pulitzer en 1994Pero no ganó. Este tipo de cosas siempre me ha vuelto suspicaz con los concursillos que siempre parecen dados de antemano y me ha hecho recordar aquella cita de Béla Bartók: “las competiciones son para los caballos, no para los artistas” y que llevo grabada a fuego para no olvidarla.  En apenas tres libros de relatos breves consiguió el reconocimiento de otros autores como Philip Roth o Susan Sontag: Batallas de amor (1959), Enormes cambios en el último minuto (1974), Más tarde el mismo día (1985) todos reunidos en 1994 en Cuentos completos (Anagrama).

Se describía como una “feminista a la que le gustan los hombres” (¿Por qué no lo dije yo antes?) y una pacifista que luchó contra la proliferación de armas atómicas y alcanzó renombre en las protestas contra la guerra de Vietnam. Su espíritu combativo está en cada palabra, en cada coma. Uno espera encontrarse con un libro de relatos de “gente normal” como decía ella, pero termina con la boca abierta ante el poder casi destructivo de su prosa que lanza puñales y despelleja sin piedad para luego ser casi cariñosa. Posee un estilo difícil de imitar, la forma en la que hace hablar a sus personajes es nueva para mí. Y voy a decir más. Que una mujer escribiera de esta forma tan personal y tan contraria a las directrices paternalistas indica que se adelantó a su tiempo y sólo queda su reivindicación para terminar diciendo “fue finalista de…”.

Los relatos que conforman este libro son tan sarcásticos que duelen y son divertidos y tristes, a veces. Hay conflictos amorosos y padres e hijos. Hay conflictos por habitar un mundo con poco dinero, muchos hijos y poca ilusión. Son personajes que se enfrentan a la vida porque no hay mucho más que hacer y que, sin embargo, nos dan valiosas lecciones. Leer a Paley es adentrarse en su mundo y preguntarse después cómo es posible que no la conocieras y cómo es posible escribir así. La respuesta a ambas preguntas es por su autenticidad.

PD. Queridos tod@s, quería disculparme porque la semana pasada no me fue posible dejaros una nota debido a los jaleos de último minuto ante la inminente publicación de mi próximo libro de relatos junto al fotógrafo masLucena, OSTRANENIE, y del que (os juro) ya queda menos para que os contemos más cosas. Haré lo posible para recuperar el tiempo perdido. Mientras, ¿qué me contáis? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

ESPIDO FREIRE: EL TIEMPO HUYE

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Estas cosas pasan. Cuando yo sólo tenía neurona para escribir mi tesis Espido Freire, que nació el mismo año que yo (esto es importante), quedó finalista del Premio Planeta en 1999 con la novela Melocotones helados. Es decir, yo aún no sabía cómo articular mis ideas y la forma de expresarlas y ella ya había viajado por toda Europa con la compañía de José Carreras y escrito una novela de éxito. Es complicado recuperar ese tiempo perdido y crear semejante red de contactos, motivo por el cual, a día de hoy, sólo he publicado un ensayo y autopublicado un libro de relatos (y en breve uno nuevo de relatos y fotografías junto a MasLucena, del que muy pronto os daré buenas nuevas). Es decir, las comparaciones son odiosas. No obstante, no tener contactos en el mundillo editorial me deja bien libre para escribir lo que quiero y como quiero.

Por muy feo que os resulte que lo diga así, sin tapujos, esta colección de cuentos editados para la cadena de hoteles NH es una porquería de esas que no puedes decir que está mal escrita. Y encima me ha dejado mal cuerpo. Dios Mío, ¿alguien pensará que mis relatos son tan vacíos, tan burgueses? Me ha sido imposible que ese nudo en el estómago no dejara una mueca de disgusto en mi boca y saliera corriendo a coger las últimas notas de mi próximo proyecto (una novela) y arrodillada en el suelo con el manuscrito entre las manos gritara con todas mis fuerzas: “¡por favor, por favor, yo no quiero escribir como esta señora!”. Qué horror de estilo. Qué horror de temas. Qué aburrimiento más feroz. Eso por no hablar de que cuando se pone feminista suena muy maternal, como aconsejando al lector. El caso es que me he acercado a su blog, habla de moda y lo adorna con las típicas fotos de cutre modelillo.

Os lo pido por favor, querid@s seguidores, si alguna vez mis textos huelen a naftalina, decídmelo. No sabéis lo que me alegro de no poder comprarme ropa de modisto pero sí de poder escribir lo que tengo en las tripas. Esto me lleva a aquella cita de Marlon Brando: “no confundas el tamaño de tu cheque con el de tu talento”.

PD. Quiero dar las gracias a todos mis amigos fotógrafos que nunca me dejarían posar de esta guisa.

¿Si? ¿No? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤