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Hoy os dejo mi último artículo aparecido en el Periódico Cultural UY Digital e impreso de Uruguay, Edición #9 del 16 al 31 de marzo de 2016. (Ver formato digital). El periódico es de entrega gratuita en formato impreso. Contiene noticias, entrevistas, convocatorias y una amplia agenda de actividades culturales. Desde aquí quiero expresar mi agradecimiento a Marcelo Fernández Lazo por su confianza al darme esta oportunidad de poder escribir para el otro lado del charco, siempre un placer. Mil gracias a mis seguidores de este lado también. ❤

Cultural UY - 16 al 31 de Marzo 2016 -3

 

“La de Bringas (1884) de Benito Pérez Galdós es un profundo drama psicológico de la vida española en el siglo XIX que nos presenta unos seres absurdos movidos por pequeñas y mezquinas ilusiones y prejuicios. Podemos contemplar esta obra con los ojos de la crisis económica que ha asolado España. Galdós retrata un país escindido en dos mitades: por un lado, la España católica y conservadora, y por otro, el país partidario del progreso de opiniones liberales. En La de Bringas, no sólo nos va describir el ambiente político-social, sino también la vida en su fluir cotidiano, con las ambiciones y sentimientos de esa clase media del Madrid del siglo XIX, tan actual, sin embargo, en un país en busca de la clase media perdida.

Galdós en esta novela ata los cabos que quedaron sueltos en Tormento, obra escrita el mismo año (1884) cuyo punto de mayor unión para el tema que nos ocupa (la tensión de las apariencias, que desemboca en melancolía) es la llegada del indiano como causa de los delirios de grandeza que se operarán en Rosalía, la protagonista, que no asume su condición social. La frustración por no conseguir todo lo que desea le arrastra a la vanidad que supone una inversión de valores al querer situarse, a cualquier precio, en lo más alto de la escala social.

Rosalía no puede ser una dama elegante y distinguida porque su posición es modesta y por la tacaña vigilancia de su marido. Los estados anímicos taciturnos que crea la vida cotidiana en este tipo de personajes se viven en una consciente frivolidad siendo banales e incluso absurdos los motivos sobre los que recae dicha melancolía. Rosalía se angustia porque desea vivamente algo que le atrae en demasía y Francisco Bringas, su marido, se lo impide. Bringas padece una avaricia invencible que le lleva a reducir los gastos al máximo y que, a la larga, acarreará la destrucción de Rosalía. Su carácter pusilánime y apocado le hace incurrir en la estupidez. A esto se unirá su pérdida pasajera de la vista, que Galdós hará coincidir simbólicamente con el adulterio de su esposa.

Rosalía siente que se ahoga en ese ambiente familiar que controla sus gastos y que retrasa el cumplimiento de sus deseos. Sin embargo, su verdadera ambición es estar rodeada de gente. Comienza a criticar a su esposo por esas estrecheces económicas por las que le hace pasar, lo tacha de estúpido y se aferra a Manuel Pez con el que abandonará sus principios morales llegando a prostituirse. Galdós ha diseñado el perfecto retrato de la burguesa empeñada en aparentar, en clara oposición a Refugio, mujer modesta que no intenta engañar a nadie. Como Rosalía no ha conseguido el dinero por medio de Pez, acude a Refugio quien, tras humillarla, le presta el dinero que debe al acreedor Torquemada, verdadero aprovechado de esta sociedad tan mezquina y farisea.

Para los Bringas, el mundo real sólo se muestra como elemento perturbador del reducto ficticio en que viven: ella, el de las pretensiones de un pequeño círculo, él en las burocráticas. Se produce, por tanto, un conflicto típicamente melancólico entre imaginación y realidad, entre lo que tenemos y lo que deseamos. En el caso de Rosalía, su mundo es una farsa en todos los aspectos: tanto en el religioso-moral como en el económico. La ambición de Rosalía, que poco a poco se va convirtiendo en una obsesión, fomenta su necesidad de evadirse, de crear un mundo diferente y refugiarse de la vulgaridad de su entorno.

Galdós consigue aunar en la señora de Bringas su ruina moral y la melancolía de su marido con la decadencia de la monarquía y la llegada de la “Gloriosa” en 1868. El autor nos presenta un cambio de rumbo en la vida española de la segunda mitad del XIX.

Así pues, y a modo de conclusión, el mundo ilusorio de Rosalía se va en una agonía imparable ante los nuevos tiempos que se avecinan. El destronamiento de Isabel II coincide con el desmoronamiento de las esperanzas de la señora de Bringas al tenerse que marchar de palacio, con el ridículo que eso conlleva.

No es difícil establecer, con esta novela, comparaciones odiosas con el estado actual de España, un país de quijotes o sanchos en el que sigue existiendo una tensión por conservar las apariencias, casi siempre mal entendidas.”

bertadelgadomelgosa@gmail.com

 

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