FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2018 

Queridos todos y todas, lo digo ahora que la RAE lo da por inválido, pero no se me da bien obedecer. A mí tampoco me parece normal que Pérez Reverte y la Puertolas estén en la Academia y no digo nada. Pues eso, queridos todos y todas os deseo lo mejor para este nuevo año que está a punto de empezar 😊 os quiero ver al otro lado de los cables después de los festejos y los bebedizos. Yo, por mi parte, os traeré nuevos libros, a ver si consigo salir de mi zona de confort, porque mis libros favoritos de 2017 han sido de Joseph Roth, Lazslo Krasznahorkai y Natalia Ginzburg, es decir, lo que me gustaría escribir. Y hablando de todo un poco, mi novela después de sufrir uno o dos gafes he decidido que duerma la mona hasta el próximo año que, total, no queda nada y es número par. Así que ya sabéis, disfrutad todos los putos días. Un abrazo enorme y millones de gracias por seguir conmigo ❤

bertadelgadomelgosa@gmail.com

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TIM BARRY: “SOLID GONE”

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Creo que fue en 1988 cuando descubrí que en Estados Unidos había millones de pobres. Porque una cosa es que haya pobres en un país pobre y otro que en la mayor potencia del mundo (sobre todo en los 80) hubiera tantos sin techo y, lo que más me llamó la atención, trabajadores pobres. Aquello que terminó llamándose working class o clase trabajadora, que doblan turnos e hilan trabajos mal pagados, vamos, lo que ya ha llegado a España o Alemania, ya era el pan nuestro de cada día en la era del darwinismo social de Reagan, Thatcher, tristemente etc. De la Gran Depresión aún no tenía noticias, pero lo que está claro es que el fantasma de Tom Joad de Las uvas de la ira de Steinbeck estaba presente en las zonas deprimidas de la América profunda, la que retrata Barry, cantautor de Richmond, Virginia, y antiguo líder de la banda de punk-rock, Avail.

Desde MONÓLOGO INTERIOR venimos diciendo desde hace tiempo que hay grandes historias en muchas canciones como en las de  Johnny Cash (“Out Among The Stars”), John Hiatt (“Nobody Knew His Mame”), Bruce Springsteen ( “My Father’s House”)Dave Alvin  (“Harlan County Line”) , de nuevo John Hiatt  (“Have a Little Faith In Me”) ,Hozier  (“The Arsonist’s Lullaby”) y Sarah Jaffe (Watch Me Fall Apart) o de Eliott Smith, ” A Fond Farewell”. Lo que más me gusta de Solid Gone es la autenticidad y lo que me lleva al realismo sucio de Raymond Carver, sólo que la desesperanza de esta canción es aún mayor. Para los cinéfilos, os diré que me recuerda mucho a Winter’s Bone, de Debra Granik, con una jovencísima Jennifer Lawrence, cuya banda sonora no tiene desperdicio. Y como no, al escuchar esta canción vas de inmediato al album Nebraska de Springsteen, donde la América rural, esa que sólo se ve en las cintas independientes, está alejada de los rascacielos pero no tanto de las armas, los desahucios, la cárcel y la epidemia de heroína que asola a los blancos pobres. En los vídeos de otras canciones de Barry aparecen insistentemente los mercancías que cruzan el país y los vagabundos que se suben a ellos, como hizo Woody Guthrie que cantaba This Land is My Land, sin duda, una de sus grandes inspiraciones. Esta es la historia de alguien que se va por completo (solid gone).

Tim Barry: Solid Gone 

I was young when I got married, young  when we had kids

Young when mom got sick and moved in

Dads gone, to that cancer song

 

 

Before my dad died, he left me his .22

A winchester rifle, it was his dads to

Now its mine, my how time flies

I  pay our rent by cleaning, the offices in town

We live on a bad side, where the police don’t come round

It aint safe, but I can’t move us out

 

The bills they stack up, in the mailbox outside

Mostly from hospital, from before dad died

And the rest were past due and shutoff dates

 

Well the new guy on the job, talked me in on my way down

We go half on some weight, I pay some bills we both get out

He’d front it too, what would you do

 

I started selling to some old friends, gave some to granny Ruth.

She’s sick with cancer, same as dads it helps her through

I paid some bills off, was getting out

Then I hear this crashing, outside my house

These men came running at my maw maw, running at my wife

my daughter started screaming, I feared for their life

my weapon drawn, I had not known

 

The men who tore off my lock, and broken down my door

And threatened my family, were officers of the law

In darkened rooms, how could I have known

Such a terror, inside my home

Nine years to twenty, what have I done

Nine years to twenty, intent and a gun

To my family, what have I done

For my family, what have I done

 

Before my dad died, he left me his .22

Look over your family son, do what you need to

Dad’s gone, now I’m solid gone

But we always done, what needed to be done.

Tim Barry “Solid Gone”, Traducción Berta Delgado Melgosa

Era joven cuando me casé y joven cuando tuve a los niños.

Joven cuando mi madre enfermó y nos mudamos aquí.

Papá se fue por el cáncer.

 

Antes de que muriera, papá me dejó su .22,

un rifle Winchester que era de su padre.

Ahora es mío y mi tiempo vuela.

Pagué el alquiler limpiando oficinas en la ciudad.

Vivimos en una parte mala, donde la policía no entra,

no es seguro, pero no podemos irnos.

 

Se acumularon las facturas en el buzón,

la mayoría del hospital, de antes de morir mi padre

y el resto cartas de servicios cortados.

 

Bueno, el tío nuevo del trabajo, me contó un día al salir

que, si íbamos a medias, pagaría algunas facturas y que saldríamos los dos adelante

él iría primero, qué podía hacer.

 

Empecé a vender a viejos amigos, le di algo a la abuela Ruth,

ella tenía cáncer, el mismo que papá y le ayudaría.

Pagué algunas facturas, estaba empezando a salir del agujero.

Entonces oí un ruido fuera de la casa.

Aquellos hombres corrían hacia mi mujer,

mi hija empezó a gritar, temí por sus vidas.

“Baje el arma”, no sabía.

Los hombres que rompieron la cerradura y echaron abajo la puerta

eran hombres de la ley, amenazaron a mi familia.

Las habitaciones estaban a oscuras, cómo podía haberlo sabido,

ese terror dentro de mi casa.

De 9 a 20 años, qué había hecho.

 

De 9 a 20 años, tentantiva y armado,

qué le había hecho a mi familia.

Qué había hecho por mi familia.

 

Antes de que mi padre muriera, me dejó su .22.

“Cuida de tu familia, hijo, haz lo que sea necesario”.

Papá murió y yo me he ido del todo,

pero siempre hemos hecho lo que era necesario.

LUIS GOYTISOLO: LAS AFUERAS

img_marias_20160510-141228_imagenes_lv_propias_marias_goytisolo8-kF2B--992x558@LaVanguardia-Web

 

Luis Goytisolo pertenece a una de esas familias de grandes intelectuales. Su hermano Jose Agustín un excelente poeta llevado a la canción de la mano del genial Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat.  Juan, fallecido recientemente, otro gran escritor Premio Cervantes y que pasó parte de su  vida en Marraquech, tras la muerte de su esposa, donde yace junto al también escritor, Jean Genet. Luis, del que nos ocupamos hoy, es académico de la lengua que en su caso tiene todo el sentido, no como en los abyectos Reverte y Puértolas, con todos mis respetos a sus más fervientes seguidores.

Luis perteneció al Partido Comunista por lo que pasó una temporada en la cárcel de Carabanchel donde pergeñó su obra cumbre, Antagonía, presente en mis oraciones, pero que al tratarse de una tetralogía  de más de 1000 páginas espera pacientemente en una repisa. Esa obra trata de la novela, de las fronteras del género y de todo lo que cabe dentro de ella, a la que dio una nueva perspectiva. Hasta que nació Antagonía, sólo había escrito Las afueras y Las mismas palabras que pertenecen ambas al realismo social de la época de los 50 en España.

Es cierto, que la novela social siempre me ha gustado y muchas de las obras españolas que leo pertenecen a esa época. No pude con Tiempo de silencio, por ejemplo, pero me encantaron Nada de Carmen Laforet o Las ninfas de Paco Umbral. En el caso de Las afueras, es notable el enorme conocimiento de la sociedad del momento, el uso de un vocabulario en gran parte perdido y una increíble técnica narrativa. Son siete relatos distintos que pueden leerse como una sola novela contada hacia atrás, quizá por la sensación de desarraigo de los personajes, el choque entre lo rural y lo urbano, entre los que están en la sociedad y los que están en las afueras de la misma. Lo que más he disfrutado es la descripción de la podredumbre moral y el presagio del drama, pero sobre todo, su contención. Resulta muy compleja la manera de entreverar el dramatismo, el lirismo, la crítica social y mezclarlo con un estilo impecable tras una técnica invisible a primera vista, algo que sólo lo puede hacer un grande de la literatura. A veces parecemos olvidar ciertos nombres. Luis Goytisolo no debería ser uno de ellos.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤