BERTA DELGADO MELGOSA: TODOS LOS PUTOS DÍAS: PRESENTACIÓN EN MADRID

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Todos los putos días es una historia de desamor con uno mismo. La envidia, el odio y la venganza nos dominan hasta que tropezamos con lo único importante para el ser humano: la necesidad de sobrevivir.

Lo que hagas después es cosa tuya.

Todos los putos días es un relato largo, al menos más largo que mis otros cuentos, aunque también se puede considerar una novela breve. En cualquier caso, ambos se diferencian de una novela en que hay pocos personajes y menos tramas y subtramas. Es una estructura cerrada, lineal y compacta, que es lo que quería  hacer en este momento. Está narrada en primera persona, en pasado y sucede en un solo día. Ha sido un parto muy pesado, espero estar a la altura de vuestras expectativas y que os guste más que los anteriores, con los que guarda poca relación estilística.

El tema principal es la envidia patológica y su relación con el masoquismo.  A veces creemos que envidiar a alguien sólo se refiere a cosas materiales pero esa es una envidia de andar por casa. La envidia enfermiza envidia lo inmaterial, esto es, envidia a otra persona por cómo es y, a medida que aumenta, se envidia no ser la otra persona. Se deriva así al odio, pues uno no puede cambiar sino en su continuum, como explica Unamuno: podrás cambiar aspectos de tu carácter, pero no convertirte en alguien que no puedes ser. Por tanto, es una proyección del odio hacia uno mismo y entra de lleno en el masoquismo, que puede ir desde sorber la sopa hirviendo al suicidio, pasando por sucesivas etapas de gusto por el sufrimiento absurdo. Lo más aterrador de este tipo de envidia es que nace de la admiración, que se torna en amor, ya sea fraternal o romántico y termina en el odio, como decíamos. Y como tú eres la única persona que va a estar contigo todos los putos días está claro que Irati, la protagonista, tiene un problema que deberá resolver por sí misma o hacer lo que pueda para sobrevivir.

En cuanto a otros aspectos, la novela está ambientada en Bilbao, en el barrio de Santutxu. Prácticamente, Bilbao es un personaje más porque me siento muy agradecida a esta ciudad que ya considero mi casa, debido a todas las personas que he ido conociendo en los últimos años y que me han ayudado y apoyado en todo el proceso que ha sido largo y tedioso, empezando por Mikel Bilbao, quien me prestó una gran cantidad de información e, incluso, el nombre de su hija para la protagonista, como no, al autor del diseño y de las fotos de portada y de la mía personal y coautor también de OSTRANENIE, masLucena, y a Isabel Molino (SOLOMOLINO), autora del booktrailer que veréis dentro de poco con música de los MONCADA VEINTE (mil gracias a Borja Aspiunza, Ernesto Sánchez, Roberto Franco y Víctor Marín). No me olvido de los primeros lectores (Victoria, Mikel, Amataki, Jota, Alicia, Agustín, Javitxu, Pedro y Víctor) que habéis hecho comentarios muy valiosos que han sido correcciones esenciales. Os dejo el booktrailer.

 

Y aquí tenéis el cartel con la presentación en Madrid. Quiero agradecer muy especialmente a la escritora Sonia Aldama su confianza y que me acompañe en la presentación. Dentro de poco os iré dando más información y la manera de conseguirlo. De momento os espero a tod@s en Madrid, no faltéis y gracias por estar ahí ❤

CARTEL TODOS LOS PUTOS DÍAS

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FERNANDO IWASAKI: LAS PALABRAS PRIMAS

 

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Ésta es mi última entrada en la Revista Culturamas sobre el IX Premio Málaga de Ensayo, Las palabras primas de Fernando Iwasaki. Espero que os guste. Podéis leerlo pinchando en el enlace o leerlo más abajo.

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Los ensayos suelen parecer esos sesudos primos-hermanos de pestiños intelectuales o pseudo intelectuales que nadie lee, pero aquí tenemos a Fernando Iwasaki para darnos una lección sobre que el ensayo es un género que se compone de una miscelánea de otros textos, de ideas propias y ajenas, no exentas de humor. Afrontar la ambigüedad resultante entre lo que dices, lo que eres y lo que los demás piensan que eres según te expresas a uno y otro lado del charco, puede hacernos sonreír, pero presenta una cuestión filosófica que nos lleva a un concepto por el que uno se puede sentir extraño en su propia tierra, ya sea la de nacimiento  o la adoptada.

Así pues, con Las palabras primas nos adentramos en un mundo al que no solemos poner atención: el lenguaje. En este momento damos más importancia a los algoritmos, sean lo que sean, que a nuestro modo de pensamiento que se expresa a través de palabras que ya nunca más resonarán en nuestros oídos, palabras del campo, por ejemplo, voces mucho más exactas que los anglicismos que nos empeñamos en utilizar. No obstante, esta obra no es una reflexión pesimista, sino una valiente aportación desde el reconocimiento de un hecho y el modo en que cada uno puede  y debe utilizar el lenguaje, empezando por el periodismo y la manera en la que utilizamos las nuevas tecnologías que lo empobrecen.

A través de esta compilación de distintas conferencias dictadas por Iwasaki, se nos permite acercarnos a una lengua viva, que sobrevive en países distintos, culturas diferentes y que, a veces, nos lleva a equívocos, malinterpretaciones y malentendidos. Las palabras primas, IX Premio Málaga de Ensayo, ha sido concebido en la reivindicación del ensayo como paseo, como el propio autor nos dice, a la manera de Montaigne, el padre de la criatura y del que han bebido otros grandes ensayistas. No sé si podemos decir que hay una moraleja, pero el español es nuestra vía de comunicación, de más acá o de más allá y deberíamos mimarlo.

CARSON McCULLERS: LA BALADA DEL CAFÉ TRISTE

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La literatura norteamericana ha dado grandes autores, entre los que destaca Carson McCullers. A pesar de mi gran admiración por Raymond Carver, uno de mis favoritos, considero que el mejor autor estadounidense es William Faulkner porque se ve su huella en otros grandes escritores entre los que cabe destacar la Premio Nobel Tony Morrison o la propia McCullers. McCullers fue una mujer enferma por lo que escribió de manera irregular, que retrata un mundo en putrefacción, pero no a la manera violenta de Faulkner, sino más bien desde la tristeza vista con desapego y, a la vez con resignación. Sus tramas no son tan importantes como las atmósferas que crea de manera magistral en las que se observa el profundo respeto que siente hacia sus personajes.

El tedio, la sensualidad, el tiempo que se detiene antes del inevitable estallido, consiguen que no dejes de leer, que presente un universo propio, contenido. La balada del café triste es, probablemente, su mejor obra que muestra un triángulo amoroso entre Amelia Evans, el primo Lymon y Marvin Macy, el ex marido de Amelia. La destrucción ya está presente pero lo que empezó triste, continuará melancólico y finalizará lúgubre. Así es la destrucción de tintes bíblicos en un pequeño bar del sur en la América profunda que se aleja de los rascacielos de Nueva York y donde el calor es un presagio de muerte:

Era agosto, y el firmamento había estado ardiendo todo el día sobre el pueblo como una sábana de fuego

Para los que penséis que esta breve novela parece insoportable os equivocáis, porque es una obra cumbre, lo que quiere decir que es posible que hayáis leído autores que admiran a McCullers y no lo sepáis. Suele estar unida a la también estupenda Reflejos en un ojo dorado. Y no, no lloras, sólo impresiona y sobrecoge.

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ARTHUR CONAN DOYLE: MIS LIBROS. ENSAYOS SOBRE LECTURA Y ESCRITURA

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Hoy os dejo la última reseña que he hecho para la revista Culturamas sobre un ensayo que va a encantar a todos los seguidores de Sherlock Holmes y también a escritores y ávidos lectores. Un libro interesante y ameno que, lejos de la erudición vacía, nos adentra en el placer de la lectura. Pinchad aquí para leerlo directamente de la página, pero os dejo el texto también. Un placer.

Humanidad, humildad, honestidad. Tres características básicas de este magnífico compendio de ensayos sobre las lecturas de uno de los grandes de la literatura injustamente absorbido por la sombra de un solo personaje: Sherlock Holmes. Que Holmes siga alimentando series, películas y narraciones no implica que debamos asociarlo a su autor como si toda su vida dedicada a la lectura y escritura no fuera válida. Quizá es una pequeña exigencia indicada en las primeras páginas, dada la pasión de la que se nutren, no sólo sus escritos, sino también su vida.

Muchas conclusiones podemos extraer de este volumen. Una de ellas es la férrea voluntad de luchar ante las adversidades para lograr el objetivo de escribir, sin dejar de lado lo más importante: el gozo de leer, si bien es cierto que las circunstancias personales nos constriñen agriando nuestro carácter, lo que puede plasmarse en nuestros escritos. No por ello deja de ser loable la voluntad de un estilo propio, por lo general, un batiburrillo de nuestras lecturas, la amplitud de miras, la solidaridad con los necesitados y establecer conexiones entre las cosas. Todas estas cuestiones van moldeando nuestro cerebro, a medida que la curiosidad por diferentes tópicos y autores de distintas épocas se acercan a nuestras manos.

Su gusto por Scott, Poe, Stevenson, Macaulay, Coleridge, Maupassant, Tolstoi y un largo etcétera., son evidentes. Sorprenden algunos nombres y algunas ausencias pero, sin duda, siempre una palabra amable al diseccionar el estilo, incluso con ejemplos reveladores, de sus escritores y escritos favoritos. Sobre lo que no le gusta, no lo menciona, no vemos acritud en sus palabras. Valora el uso de la lengua por encima de los temas entre los que podemos encontrar ciencia o peleas de boxeo. Atraído por las mentes brillantes, considera que son imprescindibles para crear una impresión indeleble en los jóvenes.

Como filóloga, he sentido una veneración por el escritor más aún que por el personaje de Holmes, dada la naturalidad de sus pensamientos, a pesar de retratar autores de la literatura inglesa que resultan, en muchos casos, insufribles para el lector actual. No obstante y, a pesar de que pueden ser desconocidos para muchos, la lectura de esta obra nos impulsa a adentrarnos en lo esencial, en la pasión de lo desconocido, en el ansia del saber para ser mejores y escribir mejor, aunque no conozcamos las obras ni los nombres. Nada que ver con la pedantería elitista de Harold Bloom. Su lectura es un bálsamo para la estupidez que rodea la literatura, así como una delicia. Los seguidores de Sherlock Holmes también disfrutarán con sus curiosidades. La “puerta mágica” nos espera.

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Pd. Puedes apuntarte a mi taller de crítica literaria en Culturamas