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Antes de nada pediros disculpas por estar desaparecida, pero ha sido por una buena causa. Todos los putos días ya se ha presentado en sociedad, fue le pasado día 16 en María Pandora en Madrid y quiero agradecer a los que fuistéis y a los que os hubiera gustado asistir vuestro apoyo, En especial a Sonia Aldama y a todo el equipo de Culturamas por su presencia y ánimos.

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Pero no ha sido lo único. Estamos preparando la página web a la que nos trasladaremos y ya tengo mi primera reseña, del médico y escritor Carlos Palanco Vázquez, autor de Las tres llaves, obra magnífica de la que hice una reseña y la reciente El consejo  que podéis conseguir siguiendo el enlace. Agradezco especialmente las palabras de Carlos porque es una persona auténtica y que valora la autenticidad, aunque creo que sus palabras me vienen grandes. En cualquier caso, ya podéis conseguir Todos los putos días y juzgar por vosotros mismos yendo a la pestaña “Compra mis libros”. Espero más críticas. ❤

RESEÑA DEL LIBRO “TODOS LOS PUTOS DÍAS” CARLOS PALANCO VÁZQUEZ

Hay que ser muy bueno para que, en pocas palabras, sea uno capaz de transmitir las emociones más puras, más esenciales, más básicas, del ser humano. Esta virtud es propia de grandes escritores, esto es, escritores que, empujados por su propia visión de la realidad, logran ahondar en lo más profundo de nuestras entrañas para azuzarnos y conseguir remover nuestras más íntimas miserias.

Digo esto después de leer el último libro de la escritora burgalesa Berta Delgado Melgosa. Una novela corta en la que la protagonista, Irati, bajo el cielo encapotado de Bilbao, nos describe la visión de su vida a través de las relaciones que tiene con su círculo de personas más allegadas. Se habla sobre todo de amor y desamor. Ese es, al menos en apariencia, el eje central de la obra. Pero también se habla de confianza y desconfianza, de celos y recelos, de verdad y mentira, de coherencia y contradicción. Y todo, bajo un lúgubre clima de apatía en el que la realidad pareciera estar abocada a una rutina demasiado pertinaz como para conseguir escapar de ella.

A pesar de la brevedad del libro –cuestión ésta que lo hace más apetecible en los tiempos que corren, donde lo bueno, más que nunca, si es breve, dos veces bueno–, el estilo narrativo se alza virtuoso, con enorme calidad literaria. Y esto, créanme, en medio de tanta literatura vana, insípida y redundante, no resulta en absoluto cuestión menor. La densidad del texto invita a la reflexión constante, tratando de masticar cada párrafo, cada línea, cada palabra, para entender todas esas emociones de las que les hablaba al principio. Huelga decir, por tanto, que es un libro que merece ser leído –algo inusual en la literatura de escaparate actual–.

Se trata, en definitiva, de una novela breve, densa y de elevada calidad literaria. Una historia en la que el conjunto de sensaciones que se desprende de su lectura se eleva, en verdad, como auténtico protagonista de la obra. A fin de cuentas, es de la vida misma de lo que va la novela. La vida, con sus miserias, sí, pero también con su imperecedero halo de esperanza. Una esperanza que, conforme más efímera se hace, más deseada se vuelve. Una esperanza que se resiste a darse por vencida. A pesar de las embestidas de la propia vida. A pesar de la tragedia ineludible. A pesar, o mejor dicho, muy a pesar, de que todos los putos días son, eso, todos los putos días.

bertadelgadomelgosa@gmail.com

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