malcom bradbury

Quizá no habéis leído ningún libro de Malcom Bradbury, pero es muy posible que hayáis seguido alguna de las series británicas, de la época dorada, diría yo, en las que ejerció de guionista. Bradbury (1932-2000) fue, además de escritor y guionista, crítico literario y profesor de literatura, especializado en literatura norteamericana. A su curso de Maestría en Escritura Creativa asistieron Ian McEwan y Kazuo Ishiguro, no está mal. Para cualquiera que se haya acercado a la literatura inglesa, resulta de cajón compararlo con David Lodge, con el que compartió dedicación laboral, gusto por el humor y la sátira y las llamadas novelas de campus, donde ambos ponen a bajar de un burro el academicismo del profesorado y su gusto desmedido por el sexo en camastros de los lugares donde se desarrollan tediosos congresos literarios, como El mundo es un pañuelo, probablemente la mejor. A menudo éstas tienen varios niveles de lectura, ya que esconden mucha teoría literaria, por lo que, para los no iniciados en el mundo académico, la sátira es lo más visible. Yo pensaba que este tipo de novelas eran una hipérbole hasta que fui a mi primer congreso. Pero volvamos a Bradbury. Precisamente esa vena satírica de la que hablábamos es lo que une la obra Cortes con este tipo de novelas, puesto que también se centra en un gremio, en este caso, uno que también conocía: los guionistas de televisión.

En Cortes hace varios juegos de palabras (excelentes, sobre todo en las primeras páginas), burlándose de los infames re-cortes de Margaret Thatcher en la década de los 80, a la vez que da una visión entre ridícula y lamentable pero, desde luego, dramática, tanto de los ejecutivos de televisión y de los escritores, que aparecen como marionetas desprovistas de ingenio. No sé si decir que el protagonista tiene baja autoestima o que la estima en la que le tienen es muy baja, probablemente ambas. A ratos este grotesco relato, que cuesta creer que pueda ser cierto, tan cierto como el sórdido ambiente universitario, es muy divertido y la técnica literaria extraordinaria, aunque me temo que no contenga nada más que una crítica feroz demasiado apegada a la época en la que fue escrita, es decir, ha envejecido un poco mal. Aún así, es una más que digna representante del humor británico, que tanto me gusta.

Pd. 2 Podéis también apuntaros a mis talleres de crítica literaria y autocorrección para narradores para Culturamas visitad los enlaces ❤ También podéis acudir de manera presencial a mi taller de escritura creativa inicial para Fuentetaja, Bilbao o al de crítica literaria online para ALEABilbao.

Pd. 3 ¿Queréis leer alguno de mis libros? Poneos en contacto conmigo o a través de mi web bertadelgadomelgosa.com

Pd. 4. Podéis descargar Realidad Suficiente desde aquí, compilación gratuita de mis críticas 🙂

 

 

Anuncios