GONZALO TORRENTE BALLESTER: TEORÍA DE LA NOVELA

BALLESTER

Gonzalo Torrente Ballester ​tiene el dudoso honor de pertenecer a ese conjunto de literatos españoles, injusta e indecentemente, olvidados por el gran público, como por ejemplo, Miguel Delibes o Ignacio Aldecoa. En su haber cuenta con numerosos galardones como el Premio Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y el Premio Nacional de Narrativa, cuya obra cumbre es La saga/fuga de J. B.

En  Teoría de la novela, se incluyen seis conferencias inéditas. Las cuatro primeras fueron pronunciadas en un curso de 1973 con ese mismo título, las otras dos se centran en el realismo y en el proceso de la creación, probablemente lo más interesante para profanos en materias teórico-literarias. Desde luego hay que observar sus planteamientos con la cautela del momento histórico en el que fueron escritos pues, como sabemos, las teorías dan muchas vueltas.

Sobre el concepto de novela se ha escrito de manera ingente, y mientras leía me venían a la cabeza textos de Unamuno, Baroja u Ortega. Su definición de novela no tiene desperdicio: “obra narrativa de carácter ficticio que tiene como finalidad interesar por el destino de alguien que no existe”Resalta luego el proceso de invención, porque Torrente es sobre todo escritor, y divide el proceso en tres fases: la prefiguración, el texto aún no está realizado, la configuración, visible por y para las palabras, la materia prima, hasta conseguir la figura, esto es, el texto definitivo, ante el que menciona tres posicionamientos: el del lector, el del crítico y el del estudioso. Es decir, tiene en cuenta estas cuestiones porque, en su momento, la literatura era una cosa seria, a la que se dedicaban personas de vasta cultura, que analizaban los entresijos y no consumían cuatro conceptillos y lanzaban al aire ridiculeces varias para repipis, lo que también choca con las cualidades que debe tener un novelista, entre las que destacan la organización y la estructura. Confío en que no levante la cabeza, porque creo que son dos cuestiones que la mayoría de los escritores actuales no pone en práctica a menudo. Menciona la intuición como una pieza fundamental, pero para llegar ahí es necesaria mucha introspección y silencio y nos come el ruido del marketing.

Otras cuestiones tratadas incluyen la frontera entre novela y cuento, el origen de las historias, las fases de la invención siguiendo los postulados retóricos o la importancia de los personajes, la clave de la narrativa. No obstante, formula cuatro principios que vertebran su teoría, el de “cohesión”, el de “congruencia”, el de “convivencia” siendo, para mí el más interesante, el de “realidad suficiente”, que decidí utilizar en mi compilación (gratuita) de críticas de este blog desde su inicio hace seis años, Realidad suficiente, Torrente lo define como “[…] las condiciones que tiene que tener un texto para que sin ser real pueda parecerlo, pueda causar al lector impresión de realidad”. Esto ya viene de Aristóteles. Para algunos autores no es lo más importante a la hora de escribir, pero tengamos en cuenta que es anterior a la teoría de los mundos posibles (Véase Tomás Albaladejo Mayordomo), no obstante, sin verosimilitud el texto cae, los personajes se inmolan y la novela termina siendo un castillo de naipes por el suelo. Hay otras cosas, igual que hay otros libros más teóricos y más modernos, pero podemos empezar por aquí si queremos llegar a ser novelistas.

A partir de ahora comienzo mi habitual retiro de las redes sociales hasta octubre, momento en el que espero teneros al otro lado de los cables para ofreceros más y más libros. Gracias por estar ahí.

 

Pd. 2 Podéis también apuntaros a mis talleres de crítica literaria y autocorrección para narradores para Culturamas visitad los enlaces ❤ o al de crítica literaria online para ALEABilbao.

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MANUEL VICENT: TRANVÍA A LA MALVARROSA

manuel vicent

Hasta ahora Valencia ha sido para mí un refugio. A lo largo de muchos años la Malvarrosa se convertía por un, siempre demasiado, breve espacio de tiempo en mi bunker personal donde desbrozar las malas hierbas, coger fuerzas para el resto del año y repetir como un mantra: “el mar pone todo en su sitio”. Los cambios acaecidos este año no me dejan aventurar si esto seguirá siendo así, pero al leer Tranvía a la Malvarrosa, me he dado cuenta del enorme afecto que guardo a esta tierra que siempre me ha demostrado que no todo es lo que parece, incluida yo.

Manuel Vicent (1936-) es licenciado en Derecho y Filosofía y también periodismo, donde ha destacado con sus artículos. Ha probado casi todos los géneros: novela, teatro, relatos, biografías, libros de viajes, entrevistas, gastronomía y es, además, experto en arte. Ésta es sin duda alguna, su característica más relevante por lo que a esta obra se refiere y es que es constante la luz en su prosa a lo largo de toda la novela, de tal forma, que diríase que es un sentido homenaje a Joaquín Sorolla, también valenciano, y uno de mis pintores favoritos, que desarrolló la técnica pictórica del “luminismo”. No es extraño, por tanto, que alguna de sus definiciones como la de Andrés Rábago García (más conocido como El Roto), que ilustró su obra Crónicas urbanas, el estilo de Vicent «es muy barroco, pero también muy luminoso» y que Francisco Umbral, del que ya hemos hablado en Monólogo interior, admirara a Vicent por«la calidad tectónica de su prosa, (…) la fuerza levantina de sus imágenes, (…) el volumen áureo y matinal de su palabra». Lo de matinal también tiene que ver con la luz, que no se apaga en toda la obra.

Una suave ironía y un humor negrísimo hacen que esta novela sea una deliciosa lectura de verano, en la que un muchacho comienza un viaje iniciático de la adolescencia a la juventud, desde  un burdel sórdido pero amable, marcado por un amor platónico, el sexo, la universidad, el calor y la Malvarrosa. Ha sido para mí una auténtica gozada recorrer a través de estas páginas, calles tan conocidas y queridas del barrio de Ruzafa o la Gran Vía de Germanías y recordar tantas mañanas cerca del balneario de Las Arenas. Parecen inevitables las notas autobiográficas y la crítica a esa España de pandereta, de curas y putas, de pobreza mental obligada y, sobre todo, de la otra. No en vano se ha llevado al cine, pero no he visto la película. Poco más que decir. Es una novela que te mece con el mar y la luz levantina, a través del humor y unos diálogos excepcionales. Vicent ha sabido reflejar fielmente la fuerza y la belleza de Valencia, casi un personaje más, sin escatimar en críticas a ese período histórico tan temible, aún no superado, que fue la dictadura franquista. No es probable que lea con devoción todas sus obras, por ejemplo Son de mar me pareció mediocre, pero es bueno tener como referencia una prosa preciosista como la suya.

Pd. 2 Podéis también apuntaros a mis talleres de crítica literaria y autocorrección para narradores para Culturamas visitad los enlaces ❤ También podéis acudir de manera presencial a mi taller de escritura creativa inicial para Fuentetaja, Bilbao o al de crítica literaria online para ALEABilbao.

Pd. 3 ¿Queréis leer alguno de mis libros? Poneos en contacto conmigo o a través de mi web bertadelgadomelgosa.com

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