SCOTT FITZGERALD: EL GRAN GATSBY

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Fitzgerald murió creyendo que había fracasado con esta novela. Esto sucede cuando uno sabe que ha escrito algo grande y no recibe una retroalimentación que considera suficiente. Ahora bien, ¿algo grande comparado con qué? Sin duda, esta novela es buena y no voy a ser yo quien contradiga a grandes escritores y críticos, pero aparte de unos diálogos excepcionales, una visión no escrita con anterioridad de esa época y una gran ambientación, yo creo, con toda la humildad del mundo, que El gran Gatsby no es una gran novela, sino un excelente guión cinematográfico, cuyos personajes representan con exactitud la decadencia moral que presagia el gran desastre. Él quería, según sus palabras: “algo nuevo, extraordinario, hermoso, simple, pero con un intrincado diseño”. Consiguió todo eso, en mi opinión, pero es etéreo. Pío Baroja decía que se saltaba las descripciones, yo me he saltado diálogos que, como digo, son dignos de estudio, para llegar a la acción. No me he metido en los personajes porque no estaba en una novela sino en una película y esto me preocupa pues es una cuestión de expectativas. Me sucedió igual con Madame Bovary de Gustave Flaubert, que tampoco consiguió engancharme, me pareció insulsa y a ratos ridícula (comparada con La Regenta de Leopoldo “Alas” Clarín), y me hace preguntarme sobre mi criterio y sobre conceptos de hermenéutica para saber si estoy esperando leer algo que case con lo que yo considero excepcional y no necesariamente lo que se considera excepcional de una manera más o menos objetiva. Es decir, existe un canon nos guste o no, pero es difícil situarse fuera de él sin interpelarse si existe una justificación demostrable sobre por qué crees que una novela no es una obra maestra, a pesar de lo que diga todo el mundo, como creo que es el caso. El propio Fitzgerald dijo:«He escrito la mejor novela de los Estados Unidos de América.» Autores como T. S. Eliot, Edith Wharton o Gertrude Stein secundaron la moción. Me ha sorprendido que Harold Bloom, controvertido crítico sobre el que ya hemos hablado en Monólogo interior que no deja títere con cabeza, diga que esta obra “tiene pocos rivales como la gran novela americana del siglo XX. Al volver a leerla, una vez más, mi inicial y primera reacción es de renovado placer.” Pues bueno, me quedo fría, y no le hago caso en esta ocasión como en otras tantas. O bien no tengo la sensibilidad necesaria o estoy completamente equivocada con mi criterio. También hay grandes novelas que son muy complejas de entender filosóficamente pero no es el caso. En El gran Gatsby no hay niveles de lectura a los que no llego. Comprendo el momento en el que se escribió y que era algo novedoso, no hay problemas de verosimilitud, hay una trama, hay amor, desamor, muertes, está todo pero me ha costado pasar cada página, no sabéis cómo me he aburrido. Me sucede con algún otro autor estadounidense que intento leer y me es imposible, como Richard Ford o Saul Bellow. Nada, cada vez que lo intento las páginas pesan toneladas, los párpados se me caen y termino descompuesta pensando que no sé suficiente de literatura. Eso es cierto. Nunca es suficiente.

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HAROLD BLOOM: CÓMO LEER Y POR QUÉ

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Como ya os dije, aunque todo el mundo sabe leer y cree que puede aprender a escribir os hablo de un ensayo ameno que puede ayudar a ambas cosas. Leer es bastante complicado, al menos hacer una lectura analítica y comprativa de unos libros con otros en especial si lo haces bien, para lo que se necesitan, aparte de una mente capacitada, dinero y tiempo. Sin dinero no hay tiempo y sin tiempo no hay reflexión que valga. Pero como todo en esta vida hay grados, y hoy os presento a uno de los críticos literarios más influyentes. Se llama Harold Bloom (New York, 1930) y es uno de esos intelectuales insidiosos a los que no hay que venerar pero tampoco perder de vista, da clases de literatura en Yale y de Inglés en la Universidad de Nueva York.

Sus ensayos son controvertidos. Imposible no destacar Canon Occidental, con 26 autores imprescindibles casi siempre hombres, casi siempre blancos, casi siempre anglosajones, pero que no gustó a casi nadie, aunque todo el mundo debería leerlo, entre otras cosas, porque siempre ha criticado la politización de la crítica literaria. Otro día os hablaré de él.

En Cómo leer y por qué nos proporciona 5 principios para leer, que no es que sean suyos:

  1. Límpiate la mente de tópicos pseudointelectuales
  2. No trates de mejorar a tu vecino ni a tu ciudad con lo que lees ni por el modo en que lo lees
  3. El intelectual es una vela que iluminará la voluntad y los anhelos de todos los hombres
  4. Para leer bien hay que ser inventor
  5. Recuperación de lo irónico

¿Os habéis quedado igual que estábais? Bueno, lo mejor es que:

  1. No seáis unos cretinos de los que sólo se leen la contraportada
  2. No seáis unos plastas que cuentan todo lo que han aprendido al que no quiere escuchar
  3. Buscad verdaderos escritores que os hagan reflexionar (con mentes más originales que la vuestra)
  4. A través de la ironía sed un poco escépticos y/o relativistas

Con eso vale. Para todo ello disecciona el libro en los 4 géneros principales: cuento, poemas, teatro y novelas I y II y explica algunas obras magistrales de cada género. No siempre habría escogido yo esos autores (sobre todo Jane Austen o Henry James, que no los soporto), pero son maestros, de eso no hay duda. Shakespeare es lo más y en novela sólo Cervantes le hace sombra y destaca las críticas cervantinas de Unamuno. Y en cuento señala dos tradiciones: la “chejoviana” y la “kafkiano-borgesiana”, como ya hizo en Cuentos y cuentistas. Ahí es nada. Os dejo con los autores, las explicaciones mejor las lee cada uno en bajito.

Cuento.  Iván Turguéniev, Anton Chéjov, Guy De Maupassant, Ernest Hemingway, Flannery O’Connor, Vladimir Nabokov, Jorge Luis Borges, Tomasso Landolfi, Italo Calvino.

Poemas. Housman, Blake, Landor y Tennyson (juntos), Robert Browning, Walt Whitman, Dickinson, Brontë, baladas populares y anónimas (juntos), William Shakespeare, John Milton, William Wordsworth, Samuel Taylor Coleridge, Shelly y Keats (juntos).

Teatro. Shakespeare (Hamlet). Henrik Ibsen (Hedda Gablek). Oscar Wilde (La importancia de llamarse Ernesto).

Novelas I Cervantes (El Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha). Stendhal (La cartuja de Parma). Jane Austin (Emma), Charles Dickens (Grandes esperanzas), Fiódor Dostoievski (Crimen y castigo). Henry James (El retrato de una dama). Marcel Proust (En busca del tiempo perdido). Thomas Mann (La montaña mágica).

Novelas II Herman Melville (Moby Dick). William Faulkner (Mientras agonizo). Nathanael West (Miss Lonelyhearts). Thomas Pynchon (La subasta del lote 49). Cormac McCarthy (Meridiano de sangre). Toni Morrison (La canción de Salomón).

*NB. Si no habéis leído ninguna de las obras mencionadas mejor que dejéis ya Cincuenta sombras de Grey y Los pilares de la tierra. ¡Pero ya!

Opiniones. Comentarios. Loquequeráis. bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤