JOHN FANTE: LLENOS DE VIDA

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Dicen que un escritor siempre reescribe una y otra vez un único tema…de diferentes maneras, se entiende. Quizá el mejor ejemplo es Woody Allen, al que siempre se nota demasiado que habla de sí mismo. Esto me recuerda que Allen es judío y los escritores judíos norteamericanos (sobre todo los que escriben para el cine o la televisión) son especialmente dados a hablar de sí mismos mientras el resto de los mortales esparrancados en las butacas nos devanamos los sesos por intentar entrar en ese mundo cerrado de hombres con dinero, mundo que nos es ajeno, aturdidos por esa verborrea indiscriminada de chistes más o menos sexuales que después de Woody y aquella oveja que Dios guarde…poco tienen que hacer. Gracias a ese o a otro Dios, Fante es de origen italiano, dónde va a parar…el sarcasmo tiene sentido, las mujeres existimos de otra manera…a parte de la mama hay mucho suegro en Llenos de vida, una novela divertidísima…para que luego no me digáis que soy tan oscura 🙂

Estamos en Estados Unidos, Los Ángeles, Bandini escribe guiones pero, ¿hasta qué punto eso es un trabajo de hombres? Son los 50, la American way of life en su apogeo, las lavadoras y todos los electrodomésticos permiten que las mujeres tengan más tiempo para arreglarse y ser tan femeninas…tan femeninas que se convierten en madres y OH! esta es la trama de la novela. Bandini va a ser papá, su casa está llena de termitas, su propio padre piensa que es un inútil y la mama le envuelve en extrañas supersticiones.

Nadie como Fante para sacarse de la manga una novela de algo tan cotidiano como ser padre. Si me permitís, voy a dedicar este post a un amigo valenciano que acaba de tener su segundo hijo y que sé que se va a reír mucho, porque las neuras de los personajes son extremas, son ridículas como lo somos todos sin excepción. Sólo que aquí no tenemos un guionista sobrado. Acomplejado, puede, por ese origen italiano, del que no estoy muy segura si se avergüenza o se enorgullece…porque el Mediterráneo tiene garra, tiene sangre, es explosivo, con los judío-americanos tipo Roth o Bellow me pierdo. Me aburro. Les falta chispa. No están llenos de vida.

¿Que sí? ¿Que no? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

 

DAVE ALVIN: “HARLAN COUNTY LINE”

dave alvin2Ya sé que me falta Bob Dylan, pero estaba escuchando esta canción. Después de Johnny Cash (“Out Among The Stars”), John Hiatt (“Nobody Knew His Mame”) y  Bruce Springsteen ( “My Father’s House”), llega Dave Alvin. Ha estado en bandas de rock alternativo y punk en los 80. Además de compositor, guitarrista y productor, ha publicado dos libros de poesía,  y en 2011 apareció en la serie televisiva Justified, o sea, Justified: la ley de Raylan en España, precisamente os dejo con el vídeo de la canción que os presento hoy: Harlan County Line. 

Sé lo mal visto que está el country porque muchas de sus canciones son tremendistas y, en el fondo, nos cuesta escuchar esta música porque presenta de una manera muy clara la idiosincrasia de la mayor parte de Estados Unidos, porque la mayoría de la gente es de pueblo en todas partes y van a las urbes para intentar alcanzar el sueño (americano). En Estados Unidos hay más Iowa, Montana, Wisconsin y Dakota que Nueva York, que es sólo un símbolo del poder aglutinador que tiene este país, donde reside su grandeza. Aparte de los clichés de los que siempre me quiero apartar cuando os hablo de canciones, debemos tener en cuenta que la cultura estadounidense está basada en una movilidad que, hasta hace poco, no teníamos en España. Enormes distancias, traslados de una costa a otra, autopistas interminables, moteles de mala muerte y soledad. Así, a bote pronto, se me ocurre pensar que Raymond Carver, Sam Shepard, Charles Bukowski, John Fante, Ernest Hemingway o Tobias Wolff podían haber escrito esta canción, cuyo tema principal es la soledad, no pertenecer a ningún sitio, empezar de cero, poco dinero, malos trabajos y un poco de amor de vez en cuando, resumiendo, carretera y manta. Harlan County Line es un relato americano, sobrio, conciso y preciso, una historia con un final triste, como tantos pequeños finales en la vida o, como diría Alvin, pequeños recuerdos que dejar atrás.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

HARLAN COUNTY LINE, DAVE ALVIN

Another morning, another motel bed,
another city waitin’ up ahead…
Light another menthol, to clear my mind…

Of those memories I pretend to forget,
cause I always want to live without regrets
but… yeah…
I still think of her from time to time
Only she’s still livin’ across the Harlan County Line

Now when we met we were both livin’ far from home
tryin’ to get by and tired of being alone,
for a moment I thought she was mine…
Cause she had a voice I just wanted to believe…
She said her mother was full blood Cherokee and her
Daddy was a union man down in the mines…
Fighting the good fight across the Harlan County Line…

People can be Noble, and People can be Cruel
they’ll make you President or they’ll make you a Fool but,
she always treated me nice and kind…
Until that day she left me on my own said there
was trouble she had to handle back home…
Then she gave me a number and said call any time
if I ever made it across the Harlan County Line…

Now the years disappear out on the highway
And I lost her number somewhere along the way
So I’ll say a little prayer that she’s doing fine…

Another morning, another motel bed,
another city waitin’ up ahead…
And another small memory to leave behind
somewhere across the Harlan County Line…

across the Harlan County Line….


Traducción Berta Delgado Melgosa

Otra mañana, otra cama de motel,

otra ciudad esperando.

Enciendo otro cigarro para despejarme

de esos recuerdos que pretendo olvidar,
porque siempre he querido vivir sin remordimientos,

pero todavía pienso en ella de vez en cuando…

si seguirá viviendo pasado el Condado de Harlan.
Cuando nos conocimos ambos vivíamos muy lejos de casa,

íbamos tirando y estábamos cansados de estar solos.

Por un momento pensé que era mía,

porque tenía una voz en la que quería creer.

Dijo que su madre era de sangre Cherokee y su padre del sindicato en las minas,

luchando por algo justo pasado el Condado de Harlan.
La gente puede ser noble, puede ser cruel

te harán presidente o te tomarán por un pardillo,

pero ella siempre fue amable y dulce conmigo.

Hasta el día que me dejó solo.

Dijo que tenía que resolver algo en casa.

Luego me dio su número y dijo llama cuando quieras

si alguna vez pasas el Condado de Harlan.
Los años han pasado en la autopista

y perdí el número en algún lugar del camino.

Por eso haré una pequeña oración para que esté bien.
Otra mañana, otra cama de motel,

otra ciudad esperando,

otro pequeño recuerdo que dejar atrás

en algún lugar pasado el Condado de Harlan
pasado el Condado de Harlan ….

HEINRICH BÖLL: LOS SILENCIOS DEL DR. MURKE

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Heinrich Böll (Colonia 1917-1985) es mi autor favorito. Hay otros, por supuesto, ahora me vienen a la cabeza unos cuantos: Raymond Carver y  Anton Chéjov. (Todo el mundo dice estos nombres, muchas veces sin conocimiento). John Fante, Alistair Macleod y John Cheever. (Mis infinitas reverencias). Miguel Delibes, Jesús Ferrero, Alfredo Conde e Ignacio Vidal-Folch (increíbles…no suficientemente reconocidos). Yasunari Kawabata y James Joyce (tan personales). Hay más, habrá muchos más, pero esto es como los amantes, siempre hay alguien especial, más especial.

Böll consiguó el Premio Nobel de Literatura en 1972, en mi opinión, uno de los que se lo merecen. Por mí, como si no hubiera ganado ni un concurso de rimas en su pueblo, pero así puedo encontrar su obra completa.  Era católico, a veces un poco pesado con la religión, pero es que era de otra época, es que las guerras mundiales no daban tiempo a las personas para saber quién tenía el palito de selfie más largo. No había tiempo, las personas, no los personajes que creamos en las redes sociales, tenían hambre, frío y necesidades más evidentes que mirarse el ombligo. Ahora también, quizá, más, pero mentimos de otra manera. Ahora los jóvenes judíos se hacen fotos en los campos de concentración. Böll luchaba contra las contaminaciones ideológicas que dieran lugar a otra catástrofe como el régimen hitleriano. Böll tenía un deber moral con la sociedad. Retrata esa sociedad y lo más detestable de esa sociedad con una naturalidad que duele. Es dulce y, a la vez, despiadado. No es un charlatán, no es un predicador, es un mago al que no le gustan los trucos.

Os iré hablando de sus obras, como Opiniones de un payaso, El honor perdido de Katharina Blum, Billar a las nueve y media, Retrato de grupo con señora… es decir, todas. Es mi autor favorito, ¿os lo había dicho? Pero hoy quería hablaros de Los silencios del Dr. Murke, una de las obras qué más ha influido en mi nuevo proyecto junto a masLucena, que dentro de poco podréis degustar. Los silencios del Dr. Murke son relatos de corte absurdo, satírico y sarcástico. Analizan el pasado de Alemania, el milagro económico, la soledad, los usos y costumbres, que el fin no justifica los medios o la frontera de la cordura y el desequilibrio mental.

Cuando termino un libro de Böll siempre querría haberlo escrito. Como siempre os digo si queréis pasar el rato, si sólo queréis leer para pasar el rato, no léais ninguno de los autores que os he mencionado. A Böll menos que ningún otro.

 

 

 

CHARLES BUKOWSKI: FACTOTUM

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Este libro podría haberse titulado Bebamos y follemos que mañana escribiremos, pero a Bukowski se le ocurrió, de hecho, (in fact) titularlo Factotum. Un conjunto de hechos indescriptibles sobre cómo transcurrió su juventud o la de su alter ego, Henry Chinaski, de un empleo a otro, de una mujer a otra, de una botella a unas cuantas más. Qué puedo decir, me he reído a carcajadas con algunos episodios como el de las ladillas…qué gran metáfora, ver cómo se van las malas personas y la mugre de nuestras vidas por el sumidero de la bañera, como las ladillas que Bukowski fue acumulando de ciudad en ciudad. Y, sin embargo, qué amabilidad la suya con todo y todos los que va encontrando a su paso. Ni asomo de la profundidad de Arturo Bandini (alter ego de John Fante), nada de cómo se convierte en escritor ni por qué piensa que lo es. Sólo la música clásica, Mahler o Tchaikovsky en polvos sin fin, que con ese nivel de alcohol uno piensa que no son posibles, que son tan inventados como el humor que rodea a este autor irreverente, irónico, sin llegar al sarcasmo. No hay amargura en sus libros. Es como si quisiera preservarnos de lo malo de la vida. Nos lo muestra, sí, se ríe de nuestras convenciones, de nuestros prejuicios, de lo políticamente correcto, pero se queda a años luz de nosotros, a los que dirige sus libros. Bukowski digiere la basura y la regurgita de esa forma amable de la que hablaba, y todo sin eufemismos. Casi imposible.

Yo leí a Bukowski muy joven y entonces me quede en lo superficial. Años más tarde me he encontrado un autor que también se queda en lo superficial, porque lo que hay al fondo de la botella no es apto para todos los públicos. Uno debe de odiarse mucho para beber tanto, para perderse en mujeres tristes y tan alcoholizadas como él y, sin embargo, nos debe de querer mucho para no permitir que nos hundamos con él en esa basura de existencia. Sus obras me parecen un aviso a navegantes, porque en esta vida hay más mierda de la que cabe en un conjunto de hechos.

JOHN FANTE: ESPERA LA PRIMAVERA, BANDINI

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Es posible que esté haciendome mayor sin darme apenas cuenta y que olvidara dejaros el enlace a mi crítica de una de mis novelas favoritas de John Fante: Espera la primavera, Bandini, que he escrito para la revista de información cultural en internet Culturamas. Pero lo soluciono rápido.

Feliz lunes

Hay quien considera a John Fante (1909-1983) precursor de Bukowski. Error. Eso sería como decir que Fante hizo lo que mismo que foto-john-fante-scrittoreBukowski pero antes. No. Fante hacía lo que le daba la gana y lo hacía tan bien que ha hecho tambalear el trono en el que tengo a Raymond Carver. Bukowski no cabe por esa puerta. Sí es correcto admitir que lo recuperó, para que todos podamos disfrutar de sus obras que, en su época, no fueron entendidas en su amplitud y totalidad. Su estilo íntimo es casi imposible de imitar sin ruborizarse. Con un ritmo frenético, las palabras sencillas se suceden en busca de una descripción de su época. Incisivo, sarcástico y mordaz, hace un retrato de la vida americana, de los emigrantes italianos y de los que no son emigrantes italianos con un humor negro y tierno a la vez.

A caballo entre la autobiografía y la novela, la saga de Arturo Bandini, su alter ego,41j7KnvdNaL._SY344_BO1,204,203,200_ es imprescindible. En Espera la primavera, Bandini, nos encontramos en la Gran Depresión. El autor nos presenta las duras condiciones de vida narradas por un adolescente contradictorio y egoísta, muestra las difíciles relaciones familiares insertas en un marco de machismo, pobreza y religiosidad. El hecho de que la acción transcurra en Colorado, en pleno invierno, sólo dificulta ese viaje de Arturo hacia una metafórica primavera donde todo ocurrirá como él siempre ha soñado. Que su padre sea un borracho y que se vaya a vivir con una viuda rica puede que afecte, en cierto modo, a la visión de la masculinidad que, como adolescente, está viviendo y, aunque le cansa la actitud airada y depresiva de la madre, no es un mal chico e intenta sobrellevar como puede la vida familiar que huele a hambre, orgullo y derrota.

Fante es como los besos amargos porque es tan triste que te hace reír y, luego, te parte el corazón, pero siempre deja ese resquicio para que podamos esperar la primavera, luchar como el propio Arturo y sentir el aliento de la esperanza, a pesar de todo.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

JOHN FANTE: SUEÑOS DE BUNKER HILL

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Es posible que el mundo haya sido terriblemente injusto con algunos genios, en concreto con John Fante, que podría haber tenido más éxito ¿o no? Bueno, quizá no lo buscaba, quizá el éxito sea algo relativo y ese sarcasmo, ese humor, esa visión deshumanizada y absurda de la vida no case con lo que viene siendo un best seller, que no quiere decir más que un libro se vende mucho, mucho. Además, Sueños de Bunker Hill sólo tiene 150 páginas y no le hace falta ninguna más, algo que no le vendría mal tener en cuenta a los tantos escritores que escriben y repiten y se copian en cada página con la esperanza de creerse más escritores ahora que han descubierto cómo es eso de poner una palabra detrás de otra, un cero después de otro en la cuenta bancaria. Fante la dictó a su esposa ciego y en sus últimos años de vida. Increíble.

Arturo Bandini, alter ego del autor y personaje principal, es repugnante, contradictorio, egoísta y metepatas y parece no tener fondo en sus ganas de caer más bajo y, sin embargo, se levanta con la profesionalidad de quien no es capaz de hacer nada bien salvo escribir, algo en lo que confía ciegamente. También huye con mucho estilo. El lector (yo, en este caso) no sabe si odiarle, no dejar de insultarle o darle una paliza,  para mí, uno de los aspectos más importantes de la obra: es una creación excepcional. Después de su batería de ridiculeces y humillaciones varias sigue ahí, incombustible, como si hubiera salido de un libro de psicología positiva de esos de 400 páginas tan de moda. No os recomiendo esta novela, deberíais enmarcarla si creéis que la vida, en el fondo, es un asco, pero actuáis como Bandini y decís, si me voy de esta ciudad, si me voy de este trabajo, si dejo a estas personas… ¿y si empiezo de nuevo? ¿Y si sigo escribiendo? ¿Y si confío en mí?

PD. Encantada de veros por aquí de nuevo. Muchas gracias por no olvidaros de mí. ¿Habéis aprovechado estas vacaciones para leeros LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS? Os dejo, para los que no conozcáis mi primer libro de relatos, un vídeo promocional. Sé que os gustará. Y sé que me lo contaréis. 😀

Por cierto, gracias MAS por presentarme a John. Te debo una.

JOHN FANTE vs ARTURO BANDINI

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Que las calles son mezquinas ya lo sabíamos todos. Hasta qué punto, bueno para saber hasta qué punto habría que oír a Lana del Rey o a Johnny Cash rodeado de mugre en una habitación, oliendo a sudor y a sueños que ya no significan nada. Desde luego las calles ya no podrán volver a ser las mismas después de leer Pregúntaselo al polvo de John Fante. El narrador es Arturo Bandini, su álter ego, pero vete a saber quién es más autor. Hoy he terminado de leerlo y estoy asqueada, emocionada, dolida. Estoy impresionada y triste a un tiempo. Unas veces he querido tirarlo. Otras he dejado de leer o lo he hecho muy deprisa, como con vergüenza por haberme sentido así mil veces, como una mierda, quiero decir. Es una novela que hace daño. Hay que odiarse mucho para escribir así. Y también hay que tener absoluta confianza en lo que haces. Bukowski, a quien leí con 21 años, no me impresionó, no ha llegado a Fante ni a la altura del betún. O a Bandini. O a ambos. Pero le ha dado el lugar que se merece. Gracias Bukowski. Y dicho esto, me he dado cuenta de que cuando termino un libro increíble me dan unas ganas tremendas de escribir auténtica porquería pero aquí seguimos porque eso es lo que somos ¿no? una mota de polvo en un terremoto. El amor es algo ingenuo y cruel que nos ensalza o nos destruye. La historia de tantas personas, te quiero pero no debo, tú quieres a otro que te desprecia y en esa rueda nos agarramos a las ruinas que te hacen seguir vivo.

Desde el punto de vista literario es aún más impresionante. Una prosa cruda y viva (que Carver me perdone o, mejor, su editor) digna del mejor realismo sucio, muy, muy posterior. El juego entre Fante y Bandini es un paralelismo entre Camila y Arturo. Amor-odio. El que no haya vivido no sabrá a qué me refiero. Múltiples lecturas se solapan ante el éxtasis literario que acabo de experimentar. La historia americana de preguerra (las vidas anodinas o la pobreza), el conocimiento de uno mismo al desbrozar el escritor del personaje y el oficio de escribir desde las entrañas. La VIDA.

P.D. Gracias MAS por decirme que tenía que leerlo. Espero que no sea demasiado tarde, quizá debería haberlo leído antes que Catedral. ¡Por Dios, que Carver me perdone!