BERTA DELGADO MELGOSA: “MATAPERROS”

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© Foto masLucena

Gracias ❤ El día 5 hará tres años que publiqué Los que sobreviven nunca son los mismos. Por eso quería haceros un pequeño regalo, uno de los relatos de aquel libro, “Mataperros“. En España solemos decir “maté un perro y me llamaron mataperros”, eso quiere decir que haces algo una sola vez y te ponen la etiqueta de lo que hiciste. Ya he escrito varios libros pero podéis ponerme las etiquetas que queráis. Espero vuestras críticas corrosivas, destructivas y de las otras 🙂 Y gracias otra vez por estar ahí. En breve tendréis noticias de mi primera novela. ❤

MATAPERROS

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© Foto Berta Delgado Melgosa

Manuel Torralba cierra sus libros, guarda sus apuntes y sale del aula apresurado y cabizbajo. Cada día odia más dar clase y su horario de trabajo se le hace interminable por lo que mira al reloj de continuo. Es capaz de hablar y ver, a un tiempo, cómo transcurre cada penoso minuto dividido a su vez en centésimas y milésimas de segundo, momentos que, con los años, se han convertido en angustiosos. Repite una y otra vez las mismas afirmaciones y cuenta las mismas anécdotas que han terminado desgastadas en un vano intento de que esos pencos (que no terminan de crecer y que cada año le tratan peor) salgan de su ignorancia por un rato, pero ya lo da por imposible. Para todos ellos, que viven al margen de lo que él considera importante, siempre inmersos en estupideces y trivialidades la vida les resulta una aventura hedonista. Pero Manuel no concibe la vida como placentera, simplemente no ha pensado en disfrutar. El placer no tiene que ver con su trabajo, desde luego. Tampoco muestra un interés desmedido por nada, lo que se refleja en las arrugas de su frente y la pequeñez de sus ojos fríos y de mirada adusta. Quizá sus plantas le arrebaten pequeños momentos de entusiasmo. Cuando las ve crecer, las poda o realiza los injertos se da cuenta de lo lejos que se encuentra de sus primeros años en el instituto y se lamenta de no haber vivido la vida que siempre quiso y que ha quedado con un vago sueño que se funde, nada más despertar, en la rutina más fastidiosa.

Manuel sale del instituto, como cada día, tieso como un palo. Sus alumnos lo imitan y se ríen de él abiertamente. Aunque en el fondo sienten lástima, no tratan de disimular que no sienten hacia él ningún respeto.

Esa tarde Manuel se dirige a su casa y preparará la maleta pues irá a ver a una vieja amiga a Madrid. Ni le apetece ni todo lo contrario, pero hace tanto tiempo que no la ve y que no hace nada interesante… Vencer la indomable pereza y coger un tren le hará bien. Al ver pasar los árboles, las tierras de labranza de colores ocres y marrones se queda dormido pensando en los domingos en su pueblo natal, en el corral, con el señor Leonardo, que ayudaba a su padre con la faena. Entonces pasaba mucho tiempo solo, subido a los manzanos lleno de arañazos y rozaduras, sentado en el pozo y recogiendo moras. Aquellos años fueron una bonita época. Hace tiempo que no ve a sus padres. Años atrás entraron en una residencia y le parece más cómodo llamar por teléfono. Disgustado por un breve sentimiento de culpa se levanta al oír que llega a su destino. María es una vieja amiga de los años en que estudiaba la oposición. Tuvieron algo que pudo llegar a algo más. Sin embargo, ninguno pareció mostrar la pasión que se presupone en una historia de amor. Quizá fuera eso. Que no era amor.

Manuel se dirige a recoger su bolsa de viaje cercado por estos pensamientos pero no la encuentra. Revuelve los equipajes pero casi todo son maletas. Está seguro de haberla puesto ahí. Casi en un arrebato deja de dudar y se baja del tren, eso sí, con la primera bolsa de viaje que puede. Se dirige a grandes zancadas hacia el recinto de la estación con el corazón latiéndole como nunca en su vida. Baja las escaleras de dos en dos y coge un taxi hacia su hotel. El taxista tiene que preguntarle un par de veces la dirección. Lleva consigo la bolsa, no ha querido dejarla en el maletero. En unos minutos que le parecen horas llega al hotel desde el que se ve el río y sus tranquilas veredas. Se registra lo más rápido que puede y sube a su habitación donde se sienta en la cama sin soltar la bolsa que tiene sobre sus rodillas. No se atreve a abrirla. Un rato más tarde consigue el valor necesario y recorre despacio la cremallera. La dueña es una mujer entrada en carnes, por lo que parece. Blusas grandes y faldas enormes que deja perfectamente dobladas encima de la cama, además de zapatos y una pequeña bolsa de aseo. Cremas y potingues de todo tipo aparecen colocados en un orden perfecto para ocupar el menor espacio posible. Todavía no siente la vergüenza golpear gravemente su conciencia. Ha entrado en un mundo desconocido del que aún tiene mucho que descubrir. Termina de sacar toda la ropa y por último aparecen las medias y un cuadernillo de espiral que había quedado al fondo. Lo deja todo encima de la cama y comienza a hurgarse en la bragueta. Manuel termina tumbado encima de la cama entre las blusas de seda, las faldas de lino y las chaquetas de algodón. Aprecia el tacto de las prendas, huele la ropa interior y siente un profundo placer, en especial, cuando se prueba las medias.

© Berta Delgado Melgosa, Los que sobreviven nunca son los mismos

DE VACACIONES…PERO VOLVERÉ

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Querid@s tod@s…cierro el chiringuito durante el verano. Me dedicaré a tomar el sol, leer cosas interesantes que luego os contaré y a mi novela. Pero recordad que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller intensivo de crítica literaria de agosto en Culturamas (más info en cursos@culturamas.com), que a partir de septiembre será trimestral.

Me encantaría recibir a mi vuelta alguna crítica de mis libros…Os dejo los enlaces por si os apetece probar las mieles de la crítica. Siempre seréis bienvenidos. El que a hierro mata a hierro muere, soy consciente 🙂

Por supuesto, me podéis escribir a bertadelgadomelgosa@gmail.com. Gracias por estar ahí, disfrutad todo lo que podáis y hasta prontooooo ❤

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ostraneniesite.wordpress.com

 

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Los que sobreviven nunca son los mismos

 

JAMES JOYCE: DUBLINESES

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Hoy quería hablaros de uno de los libros que más me ha influido a la hora de querer escribir y cómo hacerlo: Dublineses de James Joyce. A estas alturas parece ridículo añadir algo a todo lo que ya se ha dicho de la obra de este autor, en concreto, de su forma de revolucionar la narrativa en un marco de grandes escritores que junto con él formaron las vanguardias y renovaron la maravillosa prosa de principios del XX. Pero lejos de esas nuevas formas y técnicas se sitúan estos 15 relatos, costumbristas, porque reflejan la sociedad irlandesa de la época, como el propio Joyce diría,  eran la muestra perfecta de la parálisis, en todos los sentidos, provocada por el Imperio británico y la iglesia católica.

No obstante, si queréis una crítica del libro podéis ir a la ingente bibliografía sobre Joyce y diseccionar cada cuento. Yo hoy sólo quería deciros por qué considero esta obra junto con Retrato del artista adolescente dos libros que, como os decía, han influido poderosamente en que yo me decidiera a escribir. Hace tiempo que no releo Dublineses, pero lo que recuerdo vivamente es la contención. Como narradora es uno de los aspectos que más valoro, porque es detestable cuando un escritor se explica. Y no me estoy refiriendo a esa famosa dicotomía entre telling- showing, es decir, la diferencia entre contar y mostrar que todos los escritores tenemos que aprender, por ejemplo, decir que alguien es cojo o mostrar como le observan los demás cuando camina. Pero esto es muy pobre. La contención va más allá al decir sin tener que expresar todo, que el lector haga suyo el personaje, que se centre en la humanidad que desprende, que con muy poco haga maravillas. Eso es lo que consigue Joyce, con un dominio del lenguaje muy por encima del de otros grandes escritores. En cada uno de los cuentos se asoma a la ventana de distintas personas que habitaban ese Dublín en decadencia y te muestra un pedazo de sus vidas. No necesita nada más que un vistazo para que conozcamos las miserias más profundas del ser humano, porque estos cuentos son pinceladas de maestro. En contra de lo que he leído en una crítica desafortunada, en mi opinión, sobre que estos cuentos no son capaces de llegar al lector actual, no hay nada más falso. Eso es tan ridículo como decir que Guerra y paz de Tolstoi ya no puede enseñarnos nada de la guerra ahora que se lucha con drones. Esto no es un best-seller, aquí no existe unanimidad porque una editorial quiera vender más. La gran literatura nunca pasa de moda porque habla del ser humano. De los universales temáticos, como ya os he indicado alguna vez como el amor, la muerte o la guerra, como también están otras pasiones y otros temas como la humillación o la indignidad.

Cuando escribí Los que sobreviven nunca son los mismos intenté expresar la complejidad de la vida que nos toca en un sólo momento y que nos transforma para siempre. Independientemente de la época en la que se haya escrito una obra, debe expresar  algo íntimo del ser humano y como lectores, como buenos lectores, aplicar eso que leemos a nuestra vida. O al revés si queréis, tenemos que vernos reflejados en cada personaje. Ese era mi objetivo y lo es en cada texto que escribo. Veréis, la mejor manera de enseñar a escribir es enseñar a leer. Si nos quedamos en la superficie de las cosas jamás llegaremos a ninguna parte y nos perderemos lo que de verdad importa. Qué más da si hablamos de la Irlanda de principios del XX, de un pueblo perdido de Canadá o de un palacio ruso. Las modas cambian, también al escribir, pero con gran pesar os digo que el ser humano no. La miseria moral, la falta de rebeldía, la inconstancia todo está ahí. Atrevámonos a aprender a leer con sensibilidad para sacar todo el jugo a lo que leemos. Yo, os confieso, no soy una lectora voraz, de esas que dicen leer todo lo que cae en sus manos. Soy selectiva porque no lo puedo leer todo. Y cuando lees algo pobre, independientemente de si lo ha escrito un buen autor o no, pero es pobre, se te pega a la piel. Así que mudemos la piel y leamos a los grandes como Joyce con las tripas.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

PD. Os recuerdo que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller de crítica literaria online para Culturamas.

PD 2. También estáis a tiempo de comprar OSTRANENIE, mi último libro de relatos y fotografías junto a masLucena.

 

OSTRANENIE: LAS FOTOGRAFÍAS

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Escribir no es siempre bonito, por lo general no se consigue éxito y mucho menos dinero.  A no ser quieras ser un escritorzucho de best sellers y novela histórica y te vendas barato, con la escritura uno a lo más que aspira es a luchar por sacar muchas de las cosas que se le han quedado enquistadas dentro. Publiqué un ensayo, escribirlo fue un infierno. Luego decidí aprovechar las oportunidades de la autopublicación. Os confieso sin rubor que mi  segundo libro fue un coñazo, OSTRANENIE una pesadilla y estoy temblando de pensar en mi próxima novela, que acabo  de empezar. A pesar de todo, existe una razón para hacerlo y es una satisfacción personal y una imposibilidad de acallar lo que te bulle por dentro. Apuesto a que vosotros pensáis lo mismo.

Algo curioso que sucede con mis libros es que engloban etapas en mi vida. Con OSTRANENIE quería mostrar la importancia que la fotografía había empezado a tener para mí desde hacía unos años y que había cambiado mi forma de escribir y describir, de observar y plasmar, pero no era capaz de expresar en fotografías lo que sabía que podía poner en palabras. Cuando vi las fotos de  masLucena supe enseguida que decían lo que yo ya pensaba y que eran perfectas para lo que quería contar. Sus fotos siempre me han llegado al hueso porque son como agujas hipodérmicas. Me esfuerzo en dejar de mirarlas pero no me es posible. Como ya habíamos colaborado en Los que sobreviven nunca son los mismos fue muy fácil el trabajo y todo ha ido rodado. Sin embargo, las dificultades de autoeditar un libro de fotografías y relatos no han sido pocas, motivo por el que os pedimos disculpas. Ha habido errores que intentaremos subsanar en una reimpresión si todo va bien. Uno de ellos lo encontráis en la fotografía del encabezado que está volteada. De todas formas, espero que os acerquéis al libro y lo degustéis. No esperéis que os expliquemos las fotografías. Como decía Miguel Delibes, “una fotografía que requiere una explicación es una mala fotografía”. Hacedlas vuestras. Pensad en qué pensáis, si es que queréis. Las fotografías son independientes de los relatos pero explican eso que no solemos tener en cuenta: que vemos lo que queremos ver y oímos lo que nos da la gana, siempre en nuestro mundillo. Somos de lo más penoso. A todo esto…las fotos están en venta. Cada uno a lo suyo, nosotros a lo nuestro. 🙂

¿O no?

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

MASLUCENA & BERTA DELGADO MELGOSA: OSTRANENIE

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Yo siempre digo que soy narradora o que escribo porque me parece que el que dice que es escritor debería ser como un bombero, es decir, dedicarse a ello por completo, pero eso sólo está al alcance de unos pocos. Y hasta hace poco escribir también. Ahora  todo el mundo escribe y publica gracias a las nuevas tecnologías y redes sociales. Pero claro, del mismo modo que no todo el que se hace un selfie con un palito es fotógrafo, cualquiera que autopublique un libro no es escritor. Así que volvemos a empezar, soy narradora y cuento historias. Aspiro a que los que me conocen dejen de intentar buscarme entre mis palabras puesto que estoy en cada letra, detrás de todos los personajes, mirando lo que vosotros hacéis y tomando notas. Vuestras opiniones, vuestras miradas están en mis cuentos. Tened cuidado. Y dicho esto. La mayor evolución que he conseguido en mi escritura ha venido de la mano de la fotografía. Las cosas que están ahí pero no ves, en las que no reparas son las que captaron mi atención gracias a personas que abrieron mis ojos y a través de los suyos he conseguido adaptar mi prosa. O al menos eso espero. He depurado la técnica sin perder lo que une mis libros hasta el momento: las cosas no son lo que parecen y qué mejor manera de decirlo que juntar palabras e imágenes.

OSTRANENIE significa “desautomatización” un concepto teórico literario obsoleto creado por el formalista ruso Viktor Sklovskij en 1917 en su ensayo “El arte como artificio”. Para distinguir lo que diferencia el lenguaje cotidiano del literario debemos “desautomatizar” nuestras palabras y zambullirnos en ellas para llegar a lo sublime. Los formalistas se basaban en la forma contrapuesta al contenido, es decir, las figuras retóricas y estilísticas. Pero está muy trillado. ¿Qué pasa con el lenguaje cotidiano? Esa era nuestra pregunta a la que hemos intentado contestar. Os iremos contando nuestras conclusiones, pero vayamos poco a poco. Os dejamos con el booktrailer oficial (intuimos que habrá otros que no lo sean) creado por Iban Gaztanbide.

¿Qué decís? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤


 

¿CUÁNDO SALE OSTRANENIE, TU NUEVO LIBRO?

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Por mucho que nos digan que todo el mundo puede hacer todo es mentira y muchas cosas que no lo parecen también. Pero sé alguna verdad, así que voy a intentar responder algunas FAQ.

PREGUNTA ¿Cuándo sale tu nuevo libro?

RESPUESTA Pronto, ya tenemos los derechos de autor, que es algo muy pesado.

P. ¿Cómo se titula?

R. OSTRANENIE

P. ¿?

R. OSTRANENIE. Es un término de la teoría literaria rusa del siglo pasado que significa desautomatización. A principios del XX la teoría literaria se centraba en los procedimientos que hacen que el lenguaje cotidiano se convierta en lenguaje literario. Según los formalistas rusos la forma importaba más que el contenido. Según esta teoría teníamos que prestar una especial atención a la palabra como tal palabra. Es decir, no es lo mismo hablar de cebollas en el mercado, que dónde nos sitúa y cómo nos hace sentir la palabra cebolla en el poema Las nanas de la cebolla de Miguel Hernández. Esto ya está muy estudiado y no me interesa, pero ver cómo el lenguaje cotidiano utiliza esos mismos trucos para que nos terminemos comunicando tan mal me impresiona. Oímos lo que queremos y como nos da la gana.

P. ¿Lo has escrito sola?

R. Lo he escrito en la soledad de mi cuarto pero es en colaboración con el fotógrafo masLucena. En el link podéis ver algunas de sus fotos y en la foto de arriba un autorretrato. (Nos negamos en rotundo a llamarlo selfie). Os he dejado su foto porque a mí ya me tenéis muy vista (risas).

P. ¿Por qué en colaboración?

R. Desde luego no porque esté de moda. Conocemos libros como el de Gustavo Martín-Garzo con la impresionante fotógrafa Cristina García-Rodero pero no era ese nuestro propósito. En esta vida hay personas a las que no tienes que explicar todo y en sus fotos ya veía el absurdo, la ironía, la fuerza y la ternura que aparece en OSTRANENIE. Las fotos de Mikel Lucena expresan en imágenes lo que espero haber podido comunicar con palabras.

P. ¿Nos dejáis un adelanto?

R. Os dejamos un vídeo para abrir boca. Queríamos agradeceros vuestra confianza y vuestro apoyo. OSTRANENIE saldrá dentro de poco y la presentación-exposición será en Bilbao. En Valladolid habrá también una presentación. Os iremos comunicando cualquier novedad sobre fechas y lugares de venta tanto del libro como de las fotografías. Mil gracias por estar ahí. 🙂

¿Más preguntas? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

SOY CRÍTICA LITERARIA ¿Y QUÉ?

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¿Y quién soy yo para decir lo que pienso de obras que, muy probablemente, soy incapaz de escribir? Bueno, tengo una sólida formación académica, que nunca me parece suficiente, y eso me capacita para tener una visión de conjunto de un texto, analizar rápido las bases literarias presentes y dar mi opinión sobre  autores y obras que leo. Reseñas, opiniones, críticas, en definitiva. No obstante, antes de seguir hablando de crítica, vamos a hablar de lo que es un escritor, que no suele ser el blanco de mis posts. Cuando alguien quiere ser escritor necesita 3 cosas. A saber:

  1. Escribir lo que le apetece (no pensar en un público)
  2. Escribir lo que le apetece (no pensar en el dinero)
  3. Escribir lo que le apetece (no pensar en las críticas)

La primera te puede convertir en famosete. La segunda en un famosete con pasta y la tercera en un amargado o en alguien que plagia sin decoro. Una vez que seas maduro para aceptar que los libros no los escribes para ti, pero que lo que tu hayas dicho ya lo dijiste y que ahora ni siquiera te pertenece serás un escritor y alguien como yo dirá o dejará de decir, pero tendrás que aprender a aceptarlo. El otro día un seguidor me escribió un mensaje, le encantaban mis críticas y me propuso lo siguiente: “¿qué te parece si lees mi libro [recién publicado] y, si te gusta, haces una entrada en tu blog?” Le contesté que si escribía una nota diría lo que pensaba, me gustara o no. Si era algo privado sería un informe de lectura y para eso tengo una tarifa. No he vuelto a saber nada.

Así pues, no siempre estamos preparados para lo que otros digan de nosotros. Sin ir más lejos, pregunté a propósito de mi libro de relatos LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS a una conocida: “¿qué tal lo llevas?” Y me contestó: “Bufff lo he dejado y he empezado otro”. ¿Eso es bueno, malo? Pues según se mire. Lo que no tiene sentido para mí es que no aceptemos lo que piensan los demás que, como lectores tienen siempre una opinión valiosa, pero todos queramos ser escritores y vayamos a talleres de escritura creativa, que han proliferado como los hongos en un otoño lluvioso. Los imparte cualquier mindundis que ha ganado tres concursos en su pueblo o alguien que no conocen ni sus progenitores. ¿Cualquiera puede escribir? ¿Cualquiera puede dar clases sobre la voz narrativa pero dar una opinión crítica no? Claro, no queremos críticas, queremos sólo buenas críticas. Perdón, pero tener competencia lectora no significa saber leer, sino saber lo que lees, tener en la cabeza la teoría literaria necesaria y haber formado una opinión con los años. ¿El gusto tiene algo que ver? Por supuesto, lo que me lleva a esa frase que cita Kurt Vonnegut cuando preguntó a un crítico de arte cómo sabía que una obra era arte o no. “Mira 10.000 obras y lo sabrás”.

Un crítico literario suele ser un mercenario a sueldo de las grandes editoriales. Comprendo que esté peor visto que un crítico de fútbol (que podemos ser todos llegado el momento). Cuando el partido acaba cada uno defiende sus colores, el árbitro siempre ha estado mal y mi equipo es el mejor.

¿Qué pensáis vosotros? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

¿CUÁNDO HACES UNA NOVELA?

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Como sabéis, me encanta la fotografía (en el link mis fotos en Flickr) y tras acabar Los que sobreviven nunca son los mismos, quería dar un golpe de timón. En realidad, con mi primer libro de ficción decidí acabar con  mi vida tal y como había sido y empezar algo nuevo. Tan nuevo como mis intereses, mis amigos y mi forma de ver las cosas. En el fondo era volver atrás, sólo para coger impulso, y recuperar lo que parecía enterrado por ahí. Una de esas personas que siempre ha estado cerca es el fotógrafo masLucena, cuyas imágenes me llegan al hueso (descubridlas en el link). Él fue quien diseñó Los que sobreviven nunca son los mismos, quedamos y nos hicimos más fotos. Algunos no nos reconoceréis para otros seremos sólo una imagen.

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Entonces, ¿cómo somos en realidad? ¿Y qué entendemos por realidad? Lo que muestran estas fotos de nosotros es tan falso como cierto. De eso va el libro que no es sólo mío, es de de masLucena y mío y, en breve, vuestro…un libro conceptual a cuatro manos y a otros tantos ojos. Un libro para observar, para percibir lo que no siempre somos capaces. No está pensado para que os impliquéis con los personajes. Esta vez veréis los toros desde la barrera. No, no es un libro para daros las claves de nada. No somos cutres culturetas. No nos gusta que nos digan lo que debemos hacer ni decírselo a nadie. El libro tendrá dos niveles de lectura igualmente respetables. Pensad lo que queráis, pero pensad. Es un libro sarcástico, con mucho humor negro y absurdo. Habrá exposición y podréis adquirir las fotos. Todavía falta un poco, pero podéis fumaros un cigarro o tomar un whiskey, mientras. ¿Estáis interesados? ¿Sí? Eso esperamos. Yo tengo un poco de miedo porque cada vez que digo que preparo un libro conceptual me preguntan: ¿cuándo haces una novela?

Dudas, consultas, sugerencias…bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS: CRÍTICA DE CARLOS PALANCO

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Os dejo la crítica realizada por Carlos Palanco Vázquez, autor de la novela Las Tres Llaves, sobre mi primer libro de relatos LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS publicada hoy en la Revista Culturamas. Gracias a Carlos, a Víctor y a tod@s los que me seguís por haberlo hecho posible. Feliz Navidad y mejor 2015. Nos vemos el año que viene. ❤

CARLOS PALANCO

http://www.culturamas.es/blog/2014/12/22/critica-de-los-que-sobreviven-nunca-son-los-mismos-berta-delgado-melgosa/

LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS: CRÍTICA DE ELENA ARIÑO LECINA

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Elena Ariño Lecina es es orientadora sociolaboral, formadora, bloguera y una de esas pocas personas que te encuentras en la vida: positiva, luchadora, siempre abierta a aprender y emprender nuevos proyectos y a ayudar a los demás. Desde su blog Plan de empleo siempre tiene palabras de ánimo, consejos útiles y collejas si pensamos que sólo los enchufes pueden salvarnos. Aún no tengo el placer de conocer a Elena personalmente, pero a través de LinkedIn encontramos un canal común por el que nos hemos comunicado y aprendido. Así ha llegado Elena a conocer mi libro de relatos LOS QUE SOBREVIVEN NUNCA SON LOS MISMOS. Lo que no sé es si merezco esas palabras. Sólo quiero agradecérselas de corazón, porque son las palabras de alguien que ha leído el libro como yo lo escribí. Haber conseguido mi propósito me llena de orgullo. Espero no tener que tragármelo porque ya estoy acabando mi próximo proyecto. Tengo la esperanza de no decepcionaros. Gracias por estar ahí ❤

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“Realidad. Los relatos que Berta Delgado Melgosa nos lanza a la cara son raciones de realidad, claros, directos, perfectos. De una belleza fría, que nos traspasa, que nos sorprende, pues aunque no lo parezcan, aunque cuando empiezan simulan ser un relato con final feliz, no lo son. Son realidad, la realidad nada bondadosa, nada engañosa, la que nos pasa a todos, a nuestros amigos, a nuestros vecinos, a nuestra familia.

Los relatos que Berta nos muestra como una ventana a la vida de los otros (o de nosotros) son una colección de perlas. Desde “Las golondrinas no entienden de sarcasmos” o de la metáfora del calamar y el tiburón hasta “Rusia será hermosa” o de cómo la adaptación de un libro es una alegoría en sí misma, todos y cada uno de ellos nos muestran lo (in)esperado al levantar la cubierta. Con una redacción cuidada, directa, suave en ocasiones, alegórica en muchas y sincera siempre, nos asomamos a unas vidas complejas, a unos personajes intrincados y a unas historias con un aire taciturno pero que, sorprendentemente, pueden llegar a tener un toque de luminosidad, pero siempre con cierto sarcasmo sutil que sobrevuela en todos y cada uno de los relatos.

Los que sobreviven nunca son los mismos es un libro de la realidad, es un cúmulo de vidas recogidas en forma de relatos en los cual puedes verte reflejado, o a cualquier persona de tu entorno más cercano. Y ahí es donde radica la auténtica belleza del libro, esa capacidad de tornar la realidad en algo inesperado. Los que sobreviven… es un ensayo de la vida redactado con agilidad, afilado a la vez que resplandeciente… de los que dejan huella.”

Elena Ariño Lecina