THOMAS BERNHARD: SÍ

thomas-750

Os comparto mi último artículo para Opulix. Aquí tenéis el enlace. Un placer, como siempre. ❤

Thomas Bernhard es uno de esos escritores que no conviene perder de vista dada su entidad. es una novela corta narrada en primera persona. En realidad, es el monólogo de un demente, un soliloquio neurótico de un hombre que intenta poner en claro dónde se encuentra física y mentalmente. Sólo su amigo Moritz cuenta con entidad suficiente para tener un nombre, pues fue el agente inmobiliario que le vendió una propiedad cochambrosa donde realizar sus estudios que, con el tiempo, se fueron convirtiendo en una obsesión, a la vez que se alejaba más y más de otras personas. Cuando la comunicación parecía imposible surge una chispa de luz a raíz del encuentro con la Persa, una mujer igualmente rota, que aparece en el pueblo.

Thomas Bernhard

La narración es impresionante y transcurre lenta, opresiva y absurda hasta la mitad, en la que la mente del protagonista trascurre veloz y sin rumbo. Los temas presentados son la soledad, la imposibilidad de la comunicación y la locura. El lector se inmiscuye en los más oscuros pensamientos del protagonista y siente el mismo rechazo que la Persa hacia él y viceversa. Porque cuando el ser humano no es capaz de comprenderse se aleja irremediablemente de los demás, sobre todo si reconocen la locura en el otro. Aquella afirmación de Plauto, homo homini lupus popularizada por Hobbes en el siglo XVIII, “el hombre es un lobo para el hombre”, se vuelve más cierta si cabe, pues el egoísmo del protagonista, que ha dedicado su vida a los estudios vanos, le ha llevado a un lugar ignoto del que es difícil volver. Ese lugar es la demencia.

Todo en el libro nos conduce al mismo sentir y padecimientos de los personajes a través de una caracterización audaz y una atmósfera cargada de viento, frío, oscuridad y humedad, un paraje agreste e insolidario que los deshumaniza aún más. El descenso a la locura y su forma de abordarla roza la genialidad y recuerda a otro austriaco insigne como fue Franz Kafka.

El pesimismo de Bernhard puede estar debido a una infancia con grandes carencias económicas y afectivas unidas a sus problemas crónicos de salud. Su obra es considerable e incluye obras teatrales, libros breves o autobiográficos y distintas novelas entre las que destacamos Helada (1964), Trastorno (1967), La calera (1970) o Corrección (1975), probablemente la más famosa, que aborda los motivos del suicidio de un arquitecto patológicamente perfeccionista autor de una estructura aislada en la mitad de un bosque, lo que tiene cierta relación con la novela que nos ocupa. Destacamos también El malogrado (1983), centrada en el fracaso de un estudiante de piano en contacto con un genio, que es un estudio sobre las limitaciones humanas.

En , no parece sentir piedad por los personajes retratados y nos aproxima a una realidad descarnada del propio ser humano. La intensidad de su prosa y su impresionante habilidad técnica hacen de Bernhard un escritor al que leer en profundidad.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

También puedes apuntarte a mi taller online de crítica literaria en Culturamas.

Sigue leyendo a Berta Delgado Melgosa

 

Anuncios

MILAN KUNDERA: LA IGNORANCIA

kundera-850_mini
A partir de hoy también podéis encontrar mis artículos de crítica literaria en opulix.com. Una comunidad de escritores que tratan temas de actualidad: ciencia, sociedad, diseño, cocina, literatura… Os espero aquí, allí, donde sea…pero os dejo el artículo por si no os apetece pinchar en el enlace ¡ah! y gracias por leerme ❤

No suelo releer pues tengo tantos libros pendientes que prefiero conocer nuevas obras. Lo que sí hago es volver de una manera obsesiva sobre autores que admiro, uno de los cuales es Kundera, porque con sus libros siento un escalofrío. Siempre he creído que su forma de escribir no es tan compleja, pero sí su pensamiento. En sus personajes y, en concreto, en los de La ignorancia, muestra su maestría en los cambios de rumbo yendo de la historia de uno a otro protagonista, a la vez que las entremezcla. El nexo de unión es la nostalgia o, al menos, los sentimientos encontrados al volver al país de origen tras veinte años en el de acogida. Ya nada es como antes y lo que creyeron recordar es una trampa. La memoria es frágil, la memoria es ignorante al fin y al cabo.

Milan Kundera: La Ignorancia

La forma de afrontar el regreso de los protagonistas es diferente, como también lo son sus historias y motivaciones personales. El repaso, revisión o quizá desconocimiento de uno mismo tras el paso de los años no da lugar a la compasión. La revolución se ha hecho a través del tiempo y acosta de las personas que se quedaron en el país. Los que se marcharon parecen meros traidores, cuya culpa parece expiarse con su vuelta. Ahí quedan las pequeñas venganzas, los reproches, la envidia. Es “la otra historia”, la de los que quedaron atrás e intentaron no hacer de sus vidas un lamento. Cada personaje, pues, es invitado a formar parte de la historia del mundo y, a la vez de cada uno, porque todos tenemos una historia de desconocimiento personal a la vez que un desarraigo que nace de la frustración. Todos podemos considerarnos emigrados y vencidos.

La ignorancia es una novela tristemente actual y que deseamos desconocer en este momento en el que el Mediterráneo se ha convertido en un cementerio. Haríamos bien en mirarnos en el espejo de la historia de Europa y comprobar que la ignorancia del pasado no nos exime de nuestra responsabilidad en el futuro, pues significa apartar la mirada a todas las víctimas de la represión en uno u otro sentido, víctimas que un día fueron nuestros padres o quizá nosotros seamos en algún momento.

A vuestra disposición en: bertadelgadomelgosa@gmail.com