QUIM MONZÓ: OCHENTA Y SEIS CUENTOS

Para Quim Monzó la vida es digna de ser sacada de quicio. Algo así como sacar punta a todos y cada uno de los detalles que nos pasan desapercibidos a la vez que mete el dedo en la llaga. Monzó es uno de los mejores escritores españoles, suele escribir en catalán, se le ha traducido a distintos idiomas y ha ganado numerosos premios.

Ochenta y seis cuentos es una obra que trata infinitos temas y donde encontramos una aproximación a las relaciones humanas desde el absurdo. Se le ha comparado con Kafka, Borges y Rabelais, con quien más veo relación, por sus exageraciones. Uno tiene la sensación de que la temática que aborda es intrascendente, pero necesitamos poner de nuestra parte para conocer la lógica del absurdo y la hipocresía manifiesta de las relaciones, que alcanzan la grandeza en la mayoría de sus finales inciertos y sorprendentes.

Sus cuentos suelen ser breves, pero Ochenta y seis cuentos es una obra extensa, que hay que leer con tiempo para degustar que tras las generalizaciones ridículas de personajes que se parecen demasiado a nosotros, están los mensajes subyacentes y la crítica corrosiva a la sociedad expresadas con un humor particularmente negro. La falsa simplicidad de su prosa nos perjudica a la hora de buscar el sentido de los relatos, a los que nos enfrentamos como quien mira un cuadro abstracto aunque, conociendo a Monzó, sería más acertado decir “como si fuera un póster porno”. Te acercas al texto, te alejas, te ríes y, algunas veces, te quedas incómodo al verte inmerso en el aspecto surreal de la vida cotidiana.

Os dejo aquí la crítica que hice de El porqué de las cosas, pero si me permitís, os recomiendo Mil cretinos (2012). La diferencia con Ochenta y seis cuentos (1999) es sutil pero importante, no sólo en extensión, sino porque lo escribió tras la enfermedad degenerativa de sus padres y sentí que sus palabras habían ganado humanidad.

Sin duda, Monzó está entre mis escritores imprescindibles y uno de los que más me ha influido, sobre todo en Ostranenie. Sé que, a pesar de que podemos hablar de una resurrección de los relatos debido al empujoncito del Nobel a Alice Munro (que me sigue sin gustar), es un género al que no se ha dado la debida importancia. Quim Monzó es un excelente autor para iniciarse en los cuentos a la vez que nos reímos a carcajadas. Contadme qué os parece.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

P.D. Aún puedes apuntarte a mi taller online de crítica literaria en Culturamas.

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A MODO DE RESUMEN 2016

 

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A mí no me gusta este momento en el que uno hace balance del año, porque siempre tienes la sensación de que el año ha sido una mierda si no ha sucedido algo sustancialmente importante, algo que haya puesto tu vida patas arriba. Eso no me ha sucedido, pero para mí 2016 ha sido el año de OSTRANENIE, mi segundo libro de relatos y fotografías, lo que sí marca un antes y un después. A partir de la edición de este libro, me tomo la escritura como algo serio y sé que la maquinaria está en marcha para expresar ficcionalmente lo que uno vive de una manera muy real en su cabeza. Trabajar con masLucena ha sido increíble y desde aquí quería agradecerle que siga colaborando conmigo en mi nuevo proyecto, que verá la luz este año. Se trata de una novela corta o relato largo, algo diferente a lo que he hecho hasta ahora. No os cuento más.

Por ahora sólo quería deciros que el libro que más me ha impresionado y no sólo eso, sino que más me ha influido de todos de los que he hablado durante 2016 es Ha llegado Isaías de Lászlo Krasznahorkai. Os dejo el enlace por si queréis acercaros de nuevo a la crítica que hice del mismo, aunque no dice mucho, puesto que no podía decir nada sin destripar de qué va. Ahora estoy leyendo Guerra y guerra, ya que ambos libros deben leerse juntos por expreso deseo del autor. Y yo a algunos escritores les hago mucho caso. Su estilo es reconocible e íntimo, casi sin puntos describe con la precisión del cirujano y deja tus emociones al pairo como si se tratara de un bisturí desgarrando carne. Se ha unido al club de “me voy a leer todo” junto a Heinrich Böll, Milan Kundera, Knut Hansum, Joseph Roth, John Fante o Alistair Macleod, del que aún no os he hablado. Llegaremos.

El peor de todos los libros reseñados, sin duda, Mi romance, de Gordon Lish. Esperaba mucho más y me encontré con una basurilla pretenciosa. El que más me ha indignado es Cicatriz de Sara Mesa, porque refleja el poder de las grandes editoriales frente a la calidad. Como se suele decir, no me gusta que me vendan la moto. El cobrador de Rubem Fonseca es el libro de relatos que más me ha sorprendido por su elegancia e inteligencia al retratar la podredumbre social. Y el libro con el que no contaba, ese que encontré por casualidad, el de la  escritora Nadezdha Teffi, El duende del hogar,  me hizo reir a carcajadas debido a su habilidad para describir la estupidez del género humano, además de darme una lección de historia.

También he escrito sobre algunos libros de crítica literaria y durante 2016 he empezado con mi taller online de crítica literaria en Culturamas al que ya os podéis apuntar. Agradezco la confianza de todas las revistas en las que he colaborado y que espero sigan contando conmigo. Pero, sobre todo, gracias a vosotros por estar ahí. Me encantaría que me contaráis vuestro libro favorito de 2016. Soy todo oídos. Os deseo lo mejor para el nuevo año 2017. Nos leemos pronto.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

2017

ALFREDO CONDE: EL BEATO

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En este país de enchufes y mangoneos es especialmente sangrante el que sufren determinados autores que no cuentan con las campañas de marketing y tiradas ingentes de ejemplares de algunos de aquellos que mejor harían en dedicarse a otros menesteres. Ésta es, a mi parecer, la situación de Alfredo Conde, sin duda un referente para la literatura española cuyo  reconocimiento me resulta escaso. Las razones para que sea uno de mis autores imprescindibles son muchas y variadas, pero veamos alguna de ellas aplicada a la novela que nos ocupa.

El beato, que ha ganado el Premio Ateneo Ciudad de Valladolid, cuenta la historia de un hombre venido a santo, Fray Julián de Chaguazoso, aunque no tiene muy claro cómo. A través de las láminas que fray Tadeo de la Aguadilla hiciera  siglos después, el protagonista enmienda la plana a su hagiógrafo con esa socarronería tan típica de Don Alfredo y ese humor de buen gallego, que vemos en sus varios niveles de lectura. La vida de Fray Julián está marcada por la ironía de que las cosas sucedan por azar o por la obra de Dios. Un misterio insondable que no preocupa a este hombre determinado y trabajador que llegó a las Indias a hacer las Américas y encontró la santidad.

Las hagiografías o vidas de santos han sido un género muy leído por grandes escritores, pero nunca han estado exentas de exageraciones, cuando no de invenciones y mentiras, de ahí que  El beato tenga un punto paródico, ya que es el propio intresado quien nos cuenta la realidad de su existencia. Y por aquellas otras ironías resulta que la edición de la novela ha coincidido en el año de canonización de Teresa de Calcuta, que cuenta también con detractores, no sólo por la extrema rapidez del proceso, sino porque en todo ser humano hay luces y sombras, que a algunos se perdonan mejor que a otros y que se ocultan de manera flagrante en las biografías.

No obstante, El beato es una obra con más acción de la esperada a priori, en la que subyace una crítica (feroz, diría yo) hacia las instituciones tanto civiles como eclesiásticas que se enriquecieron al usar el nombre de Dios en propio beneficio amén de utilizar todo tipo de vilezas y crueldades para detentar el poder en unas tierras ya habitadas, aunque nadie pareció darse cuenta. La violencia tanto de unos como de otros, las pasiones o la venganza narradas con la normalidad de quien las vive desde dentro no nos puede llegar a sorprender, porque esto de que la historia se repite es más bien cierto y, en mi opinión, es uno de los alicientes de esta novela. Así que os recomiendo El beato vivamente, porque para sobrellevar lo que nos queda nada mejor que la maestría y el humor de Don Alfredo, tan negro tantas veces, tan recomendable todas ellas. Va para usted un abrazo.

P.d. Para los que hayáis leído Ostranenie mi libro de relatos y fotografías junto a masLucena, deciros como curiosidad que el relato “Los días fueron otros” está dedicado a Don Alfredo.

Contadme qué os parece en bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

 

DE VACACIONES…PERO VOLVERÉ

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Querid@s tod@s…cierro el chiringuito durante el verano. Me dedicaré a tomar el sol, leer cosas interesantes que luego os contaré y a mi novela. Pero recordad que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller intensivo de crítica literaria de agosto en Culturamas (más info en cursos@culturamas.com), que a partir de septiembre será trimestral.

Me encantaría recibir a mi vuelta alguna crítica de mis libros…Os dejo los enlaces por si os apetece probar las mieles de la crítica. Siempre seréis bienvenidos. El que a hierro mata a hierro muere, soy consciente 🙂

Por supuesto, me podéis escribir a bertadelgadomelgosa@gmail.com. Gracias por estar ahí, disfrutad todo lo que podáis y hasta prontooooo ❤

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ostraneniesite.wordpress.com

 

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Los que sobreviven nunca son los mismos

 

KYOICHI KATAYAMA: EL AÑO DE SAEKO

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Cuando tenía 20 años vivía todavía en Burgos, estudiaba tercero de Filología Inglesa y mi asignatura favorita, que luego me llevaría a especializarme en literatura, crítica literaria, fue muy dura para casi todo el mundo. Sacamos buena nota sólo la empollona de la clase y yo, que nunca he sido tal cosa y confieso que lo viví con indignación. Teníamos que hacer un comentario de texto de un poema que no recuerdo, aplicando las teorías que habíamos visto durante el curso. Como os digo, no recuerdo de qué iba el poema, la cuestión es que cuando salimos del examen, la otra chica salió eufórica pero un poco nerviosa y me dijo: “¡vaya texto…era sobre el miembro ¿verdad?”. A mí sólo se me ocurrió preguntar: “¿Qué miembro?”. Y entonces caí. Se refería al miembro viril (esto dicho con su propio eufemismo que detesto como otros tantos), y al ver mis ojos como dos platos, salió disparada al despacho del profesor. Nunca sabré si su interpretación era acertada y la mía lo era menos, aunque la nota así lo reflejó, pero qué pena no haber tenido entonces, a los veinte, la mente de mis cuarenta.

Todo este preámbulo viene a que El año de Saeko de Kyoichi Katayama es una novela que está muy bien.  Se basa en la vida de Shun’ichi y Saeko, una pareja que se conoció cuando eran vecinos y él se enamoró del llanto nocturno de Saeko, que fue lo que me animó a comprar el libro. Luego Saeko acepta ser vientre de alquiler de su hermana y las cosas cambian. Está muy bien que la trama se retuerza, el tema es actual, los personajes tienen ese punto de indefinición, el lenguaje está bien escogido y toda la ristra de recomendaciones de taller para escribir un best seller están presentes. No tengo nada malo que decir de esta novela, salvo que por algo me la encuentro en todos los tenderetes de libros de ocasión. Es como si el escritor supiera lo que tiene que hacer para tener éxito y lo hace de un modo mecánico, sin sangre, que diríamos en España. No estoy diciendo que sea aburrida es sólo insustancial. Luego me he enterado de que el autor consiguió un gran reconocimiento tras su exitosa Un grito de amor desde el centro del mundo, de la que incluso se ha hecho una película de anime.

En resumen, ya sé que me repito, pero hay gente que quiere escribir y otros que son escritores y luego hay escritores que por bien que escriban no dicen gran cosa. También es cierto que cada lector debe hacer suya la obra, porque si sólo nos quedamos con una lectura amena y lo mejor que podemos decir es “se lee fácil”, nos encontramos con una novela anodina, de estas de veranito, que tampoco está mal, pero no es lo suyo. Cuánto mejor, si al  lector se le va la pinza y empieza a hilar unas cosas con otras y ese u otro personaje le recuerda a su cuñada y además ve miembros o símbolos fálicos o yo que sé qué más. Nunca hay una única interpretación de las lecturas, pero de donde no hay no se puede sacar y entonces vas y te desprendes del libro sin remordimientos, que es lo que yo voy a hacer con éste en cuanto pueda.

pd.1. No se puede comparar, como sé que se ha hecho, con Yoko Ogawa, excelente autora japonesa con una prosa sensible y profunda que también vende millones de ejemplares. Os dejo una entrada que hice sobre ella.

pd.2. ¿Aún no os habéis apuntado a mi taller de crítica literaria para Culturamas? Cada vez quedan menos plazas. cursos@culturamas.com.

pd.3. OSTRANENIE es la lectura de verano que estábais esperando.

pd.4. A vuestra disposición bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

JAMES JOYCE: DUBLINESES

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Hoy quería hablaros de uno de los libros que más me ha influido a la hora de querer escribir y cómo hacerlo: Dublineses de James Joyce. A estas alturas parece ridículo añadir algo a todo lo que ya se ha dicho de la obra de este autor, en concreto, de su forma de revolucionar la narrativa en un marco de grandes escritores que junto con él formaron las vanguardias y renovaron la maravillosa prosa de principios del XX. Pero lejos de esas nuevas formas y técnicas se sitúan estos 15 relatos, costumbristas, porque reflejan la sociedad irlandesa de la época, como el propio Joyce diría,  eran la muestra perfecta de la parálisis, en todos los sentidos, provocada por el Imperio británico y la iglesia católica.

No obstante, si queréis una crítica del libro podéis ir a la ingente bibliografía sobre Joyce y diseccionar cada cuento. Yo hoy sólo quería deciros por qué considero esta obra junto con Retrato del artista adolescente dos libros que, como os decía, han influido poderosamente en que yo me decidiera a escribir. Hace tiempo que no releo Dublineses, pero lo que recuerdo vivamente es la contención. Como narradora es uno de los aspectos que más valoro, porque es detestable cuando un escritor se explica. Y no me estoy refiriendo a esa famosa dicotomía entre telling- showing, es decir, la diferencia entre contar y mostrar que todos los escritores tenemos que aprender, por ejemplo, decir que alguien es cojo o mostrar como le observan los demás cuando camina. Pero esto es muy pobre. La contención va más allá al decir sin tener que expresar todo, que el lector haga suyo el personaje, que se centre en la humanidad que desprende, que con muy poco haga maravillas. Eso es lo que consigue Joyce, con un dominio del lenguaje muy por encima del de otros grandes escritores. En cada uno de los cuentos se asoma a la ventana de distintas personas que habitaban ese Dublín en decadencia y te muestra un pedazo de sus vidas. No necesita nada más que un vistazo para que conozcamos las miserias más profundas del ser humano, porque estos cuentos son pinceladas de maestro. En contra de lo que he leído en una crítica desafortunada, en mi opinión, sobre que estos cuentos no son capaces de llegar al lector actual, no hay nada más falso. Eso es tan ridículo como decir que Guerra y paz de Tolstoi ya no puede enseñarnos nada de la guerra ahora que se lucha con drones. Esto no es un best-seller, aquí no existe unanimidad porque una editorial quiera vender más. La gran literatura nunca pasa de moda porque habla del ser humano. De los universales temáticos, como ya os he indicado alguna vez como el amor, la muerte o la guerra, como también están otras pasiones y otros temas como la humillación o la indignidad.

Cuando escribí Los que sobreviven nunca son los mismos intenté expresar la complejidad de la vida que nos toca en un sólo momento y que nos transforma para siempre. Independientemente de la época en la que se haya escrito una obra, debe expresar  algo íntimo del ser humano y como lectores, como buenos lectores, aplicar eso que leemos a nuestra vida. O al revés si queréis, tenemos que vernos reflejados en cada personaje. Ese era mi objetivo y lo es en cada texto que escribo. Veréis, la mejor manera de enseñar a escribir es enseñar a leer. Si nos quedamos en la superficie de las cosas jamás llegaremos a ninguna parte y nos perderemos lo que de verdad importa. Qué más da si hablamos de la Irlanda de principios del XX, de un pueblo perdido de Canadá o de un palacio ruso. Las modas cambian, también al escribir, pero con gran pesar os digo que el ser humano no. La miseria moral, la falta de rebeldía, la inconstancia todo está ahí. Atrevámonos a aprender a leer con sensibilidad para sacar todo el jugo a lo que leemos. Yo, os confieso, no soy una lectora voraz, de esas que dicen leer todo lo que cae en sus manos. Soy selectiva porque no lo puedo leer todo. Y cuando lees algo pobre, independientemente de si lo ha escrito un buen autor o no, pero es pobre, se te pega a la piel. Así que mudemos la piel y leamos a los grandes como Joyce con las tripas.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

PD. Os recuerdo que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller de crítica literaria online para Culturamas.

PD 2. También estáis a tiempo de comprar OSTRANENIE, mi último libro de relatos y fotografías junto a masLucena.

 

HEINRICH BÖLL: EL TREN LLEGÓ PUNTUAL

 

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Lamento repetirme, pero Heinrich Böll es mi autor favorito. No es que no tenga más, hay siempre muchos, pero de todos no leeré su obra completa. Soy consciente de que es difícil que sea un autor que se ponga de moda, aunque sus escritos sean, tristemente, tan actuales, ya que se centran en el momento más oscuro de la historia de Europa como fue la Segunda Guerra Mundial y la postguerra de lo que no estamos tan lejos como les gustaría a esos señores de negro que mandan y nos mandan despreciar lo que fuimos hace no tanto, como digo: desesperados, hambrientos, trémulos.

El tren llegó puntual es la historia de una intuición que más parece una epifanía. Es la verdad que nos late dentro, pero que sólo si escuchamos atentamente somos capaces de comprender, como cuando sabemos que amaremos a esa persona por encima de nuestros condicionamientos, por ejemplo. Que el protagonista sea un joven soldado alemán que va en un tren cruzando Polonia durante la guerra sólo nos puede hacer pensar en los trenes que llevaban a los judíos a los campos de exterminio y poco importa que sea alemán o judío, el protagonista es un ser humano cruzando las fronteras del miedo, reza y no sólo por pura desesperación y lo hará hasta encontrarse con lo poco que somos. Nuestra existencia, pobre, por lo general, se puede resumir en unas pocas frases. No es que seamos tan poco, somos y podemos ser mucho, aunque en ocasiones no nos permitamos más que quedarnos con las sobras.

La gran calidad de Böll se refleja una vez más en esta novela corta cuya prosa, tan sencilla que parece mecer el viento, no impide la gran profundidad de su conocimiento del ser humano que, las más de las veces, merece nuestra indulgencia y, a veces, nuestro perdón.

PD. Gracias por seguirme ❤ Os dejo el programa de radio SIN ACRITUD, en la 97 irratia de Bilbao donde hablé la pasada semana de OSTRANENIE de la ciudad de Bilbao y de mi forma de escribir. Siempre las últimas noticias de OSTRANENIE en el blog ostraneniesite.wordpress.com o, como siempre, cualquier comentario en bertadelgadomelgosa@gmail.com

 

 

 

 

BERTA DELGADO & MASLUCENA: OSTRANENIE

 

 

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Cómo podemos, masLucena y yo, agradeceros la estupenda acogida de OSTRANENIE 🙂 Para los que no lo tengáis (aún) os diré que no es el típico libro que venden en los centros comerciales. Por eso estamos trabajando para estar en librerías escogidas. Ya contamos con Luz y Vida en Burgos, ANTI-Liburudenda en Bilbao y pronto os daremos más noticias. Acercáos a OSTRANENIE, no os dejará indiferente porque estamos tan acostumbrados a estar a nuestro rollo que creemos que la vida es eso que tenemos en nuestra cabeza. Y no. Escarba. Mete las manos en la tierra y encontrarás, aparte de la basura que no estás dispuesto a oler que, incluso las cosas más estúpidas, tienen algo que enseñarte de ti mismo. ¿O es que crees que te conoces? Aquí tenéis el prólogo en el que masLucena y yo os explicamos de dónde vino la idea. Contadme qué pensáis. ❤
bertadelgadomelgosa@gmail.com
PRÓLOGO
“En una concepción aristotélica el artista trabaja réplicas de la realidad, lo que nos lleva al concepto de mímesis que dirige el proceso creador. No obstante, nosotros partimos de un concepto teórico literario de principios del siglo XX, ostranenie, creado por el formalista ruso Viktor Sklovskij*, por el que debemos desautomatizar el lenguaje que utilizamos en nuestro día a día para crear una imagen poética. El extrañamiento, entendido como conjunto de artificios y trucos a los que los poetas someten el lenguaje, sirve para poder mostrar su particular entendimiento de la realidad y hacerlo más vivo a ojos de los lectores. Nosotros hemos tomado este texto como pretexto para ir un paso más allá, hacia los actos de comunicación tantas veces fallidos, porque el lenguaje cotidiano también está lleno de manipulaciones y engañifas a las que se suma el lenguaje corporal. Así pues, cuando queremos trasladar ese lenguaje acostumbrado al papel, la verdad y la falsedad se sitúan en una línea tan difusa como realidad y ficción.
La comunicación con uno mismo y con los demás se convierte en incomunicación y no está claro el límite entre cordura y patología. Mentiras, delirios y fantasías se mezclan con lo real mediante el absurdo y el sentido del humor. Esa es, al menos, la conclusión a la que hemos llegado. La imagen poética visual no escapa de esta cuestión y creará una nueva realidad a través de lo que el fotógrafo quiso buscar y ver, aceptar y descartar, lo que convierte dichas imágenes en extrañas para unos, divertidas, profundas, irreales o surrealistas para otros. Lo que se nos muestra y lo que imaginamos, lo que sabemos y lo que no queremos comprender se encuentra a nuestro alrededor como patrón de una de las grandes dicotomías del arte por la cual damos más peso al continente o al contenido: fondo y forma. Ninguna puede entenderse sin su contraria pero a nosotros nos interesan, en especial, todas las cosas del mundo que nos conmuevan, tanto en el fondo como en la forma. Quizá dúos tan especiales como Tom y Jerry, Emett Gowin y su esposa o Johnny y su guitarra no se hayan unido por esta cuestión, pero a nosotros nos han enseñado este camino otras grandes parejas como Gin&Tonic, música y fotografía, cine y literatura y el resultado, tanto en lo escrito como en lo visual, ha sido recrear una realidad diferente, casi anti-mimética, de la que el ciudadano aburrido se atreve siquiera a reconocer. Para penetrar en tu mente hemos utilizado artimañas (no lo negamos) que oscurecen o aumentan la percepción de lo que pretendemos que observes con más detenimiento.
Tienes en tus manos el lenguaje escrito y el lenguaje visual que resaltan lo que nuestros ojos de humildes artistas desean expresar de nuestra peculiar e íntima manera. ¿Volverás la mirada esta vez?”.
©masLucena y Berta Delgado Melgosa

CARLOS CASTILLA DEL PINO: UNA ALACENA TAPIADA

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Mi profunda admiración por Carlos Castilla del Pino viene de lejos. Para mí es mucho más que un escritor e infinitamente más que uno de tantos escritores. Pertenece a ese escaso grupo de autores que dan en la tecla adecuada cuando se trata de reflejar las emociones. Excelente neuro-psiquiatra y académico de la lengua, Castilla del Pino nos cuenta las cosas complicadas de esa manera sencilla que sólo consiguen los grandes. Creo que en alguna ocasión he comentado que suelo leer a médicos, puesto que poseen una visión del ser humano más amplia que la mayoría. Quede claro que no me refiero a esos matasanos que nos encontramos en los centros de salud, sino a grandes mentes como Ramón y Cajal, Gregorio Marañón o Pío Baroja en España, Chéjov, Bulgákov y tantos otros en el resto del mundo.

La vida de Castilla del Pino (1922-2009) estuvo marcada por 3 hechos: la imposibilidad de acceder a un puesto en la universidad por cuestiones políticas y de favoritismos del régimen y los suicidios de dos de sus siete hijos. La absoluta sinceridad de sus palabras las reflejó en su excelente biografía Pretérito imperfecto. Autobiografía (1922-1949) (1997), IX premio Comillas, y Casa del olivo. Autobiografía (1949-2003) (2004) que es, además, un retrato de la guerra civil y cómo ésta le afectó, así como la vida de posguerra y que no os podéis perder. Probablemente el mejor psiquiatra español con un hijo drogadicto y dos suicidas e incapaz de conseguir plaza en la universidad. No se recuperó de una profunda frustración por estos motivos que os cuento. Yo, que mi mayor ilusión siempre ha sido ser profesora de universidad, cosa que no he conseguido, suelo decir, con cierta sorna, que si no lo consiguió Castilla del Pino, ¿cómo lo voy a conseguir yo?

Una alacena tapiada (1991) es una novela corta que trata de un misterio en una familia, en un pueblo español. Las coincidencias, el destino, la culpa y la expiación son los temas sobre los que gira una trama cerrada y envolvente de personajes tan reales como los que trataba en su consulta en Córdoba. Destaca su inmenso dominio del lenguaje siempre conciso y certero. En definitiva, da igual que leáis esta novela o Discurso de Onofre (1977) o cualquiera de sus ensayos, siempre aprenderéis algo. Imprescindible.

Pd. A masLucena y a mi nos complace comunicaros que OSTRANENIE, nuestro libro de relatos y fotografías, ya está disponible en la Librería Luz y Vida, en Burgos desde 1948. Gracias a Luz y Vida por la confianza 🙂

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