BERTA DELGADO MELGOSA: «LA PRIMERA CITA»

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Os dejo mi artículo «La primera cita» sobre las primeras palabras de las obras literarias para el nº 4 de la revista Cultura no mundo /Cultura en el mundo, en portugués y español, cuyo tema es el origen de las cosas, pp. 64-65. Gracias a Isabel de la Granja por su confianza 🙂
http://issuu.com/culturanomundo/docs/cultura_mundo_04

 

Foto de Roberto Marcos Fernández.

WALTER TEVIS: EL BUSCAVIDAS

 

Jane Austen escribía en un rinconcillo de la sala de estar rodeada de gente de la que conocía íntimos secretos y, si no, se los inventaba. Yo no soporto las novelas de esta autora y las películas de sus libros a duras penas, pero me sirven para ilustrar por qué considero El buscavidas una obra extraordinaria. Quizá no debería irme tan lejos y comparar a Tevis con Cormac McCarthy o Chuck Palahniuk, escritores estadounidenses de éxito con novelas llevadas al cine, pero sobre estos señores no tengo nada que decir. Así que volvamos a Austen, que conocía a la perfección a esas personas que entraban y salían de aquella estancia: sus movimientos, su ropa, su forma de hablar.

Todo ello dota a la narración de la verosimilitud necesaria para crear unos personajes lo más realistas posibles en una atmósfera que los encuadre. En cualquier taller de escritura se nos dirá: “escribe de lo que sabes”. Incluso, es posible, que el propio Walter Tevis (1928-1984), profesor de Literatura y escritura creativa en la Universidad de Ohio dijera lo mismo en alguna ocasión. Descubrió en la adolescencia sus dos grandes pasiones: el billar y la ciencia ficción, por lo que no me cabe duda de que los personajes inolvidables de esta novela se fueran amasando en su cabeza durante años, para recrear un ambiente absolutamente claustrofóbico, incluso teatral.

La atmósfera en la que el lector queda atrapado no le deja otra salida que seguir leyendo, a pesar de que su propio mundo esté tan alejado del billar. La tensión, los personajes, la ambientación, los tugurios… parece que podamos oler el humo y el alcohol. Que oigamos los golpes secos de las bolas al chocar. La soledad, la ambición, la soberbia y tantos otros temas expuestos mediante una introspección psicológica certera pero, sobre todo, honesta.

Su lenguaje es sobrio y preciso. Ni siquiera pienso que los relatos de boxeo de Hemingway estuvieran a esta altura. Y, aunque considero lógico que cuando hablamos de El buscavidas Paul Newman eclipse todo lo demás, no debemos olvidar que interiorizó un personaje, lo hizo suyo y lo hizo más grande que su propia figura de actor, como siempre hacía. Pero es injusto que no recordemos que Walter Tevis es el autor de El buscavidas.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤