Envíame la primera página de un texto

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Vivimos tiempos revueltos y puede que alguien de vosotrxs quiera tirarse de los pelos pero ya no tenga. Tanto si es tu caso como si no, aconsejo volver los ojos a los demás y al valor que cada uno de nosotros puede y debe aportar y agradecer de ❤ que estéis al otro lado de los cables.

Así pues, durante los próximos 6 días envíame completamente GRATIS la primera página de tu texto y te daré mi opinión profesional y unas claves para poder mejorarlo. Quizá es el momento de dejar fluir aquello que querías contar y te da vergüenza. Confía en ti y en mi profesionalidad.

Desde MONÓLOGO INTERIOR quiero que sepáis que tenéis un medio para quien quiera comunicarse y expresar sus emociones. Todo esto pasará y se convertirá en un mal recuerdo del que tendremos que sacar alguna enseñanza positiva. Recordad que escribir es una tortura para muchos pero también es terapéutico.

Dejemos escapar los demonios.

💪🏻 gracias por compartirlo.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

Pd. 1 ¿Queréis leer alguno de mis libros? Poneos en contacto conmigo o a través de mi web bertadelgadomelgosa.com

Pd. 2 Podéis apuntaros a mis talleres de crítica literaria y autocorrección para narradores para Culturamas visitad los enlaces ❤

También podéis apuntaros a mi taller online para ALEABilbao: Cómo interpretar lo que leemos: otra forma de entender la literatura.

pd. 3. De febrero a junio imparto dos cursos de escritura creativa de iniciación presencial para Fuentetaja Bilbao. (En este momento online).

Pd. 4. Podéis descargar Realidad Suficiente desde aquí, compilación gratuita de mis críticas.

RUBEM FONSECA: EL COBRADOR

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Hola de nuevo a tod@s. Os agradezco que sigáis por aquí  ❤ Como ya es tradición suelo desaparecer de las redes durante todo el verano para tomar distancia y hacer cosas nuevas. Los expertos en marca personal seguro que lo consideran una aberración, pero a mí me sirve, y así empiezo el otoño con ganas renovadas y unos cuantos libros muy interesantes y alguno deleznable que mostraros.

Mi género favorito es el relato y he de confesar que no conozco demasiados cuentistas latinos actuales, motivo por el que me decidí a leer El cobrador, un libro excelente. Rubem Fonseca, disculpad mi ignorancia, es un autor y guionista de cine brasileño reconocido y de gran talento. Estudió Derecho y fue comisario de policía. Ha ganado el Premio Camões, el más importante en lengua portuguesa, el Premio Konex Mercosur a las Letras y el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas.

Precisamente su pasado como policía y abogado dota a sus personajes de una vitalidad tal que uno teme que salgan del libro y se conviertan en humanos. Hacía tiempo que no me había sentido tan asqueada como con el pederasta protagonista de su primer cuento o asustada con el asesino de “El cobrador”, el último cuento que da título a la compilación. Como suele suceder en las antologías de relatos tanto el primero como el último son los mejores pero, en ningún caso, desmerecen el resto. Sus descipciones son certeras y el lenguaje es descarnado, vivaz, de frases cortas y rotundas, pero hay algo más. Este lenguaje no es gratuito ni fácil al peor estilo estadounidense tan en boga. Hay conmiseración, hay escepticismo, pobreza y lujuria, en una palabra: humanidad.

El cobrador no es sólo un libro de relatos sueltos unidos sin más. También es el retrato de la violenta sociedad brasileña que rodea y controla a los habitantes de sus ciudades y pueblos, a ricos y pobres y se lleva el amor, pero no la esperanza. Al menos no todo el tiempo. Buscadlo. Leedlo. Altamente recomendable.

 

PD. Si queréis participar en mi Taller de Crítica Literaria en Culturamas  escribidme, además tenéis otros cursos a vuestra disposición. No os quedéis sin plaza. Cualquier cosa…como siempre, bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

KYOICHI KATAYAMA: EL AÑO DE SAEKO

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Cuando tenía 20 años vivía todavía en Burgos, estudiaba tercero de Filología Inglesa y mi asignatura favorita, que luego me llevaría a especializarme en literatura, crítica literaria, fue muy dura para casi todo el mundo. Sacamos buena nota sólo la empollona de la clase y yo, que nunca he sido tal cosa y confieso que lo viví con indignación. Teníamos que hacer un comentario de texto de un poema que no recuerdo, aplicando las teorías que habíamos visto durante el curso. Como os digo, no recuerdo de qué iba el poema, la cuestión es que cuando salimos del examen, la otra chica salió eufórica pero un poco nerviosa y me dijo: “¡vaya texto…era sobre el miembro ¿verdad?”. A mí sólo se me ocurrió preguntar: “¿Qué miembro?”. Y entonces caí. Se refería al miembro viril (esto dicho con su propio eufemismo que detesto como otros tantos), y al ver mis ojos como dos platos, salió disparada al despacho del profesor. Nunca sabré si su interpretación era acertada y la mía lo era menos, aunque la nota así lo reflejó, pero qué pena no haber tenido entonces, a los veinte, la mente de mis cuarenta.

Todo este preámbulo viene a que El año de Saeko de Kyoichi Katayama es una novela que está muy bien.  Se basa en la vida de Shun’ichi y Saeko, una pareja que se conoció cuando eran vecinos y él se enamoró del llanto nocturno de Saeko, que fue lo que me animó a comprar el libro. Luego Saeko acepta ser vientre de alquiler de su hermana y las cosas cambian. Está muy bien que la trama se retuerza, el tema es actual, los personajes tienen ese punto de indefinición, el lenguaje está bien escogido y toda la ristra de recomendaciones de taller para escribir un best seller están presentes. No tengo nada malo que decir de esta novela, salvo que por algo me la encuentro en todos los tenderetes de libros de ocasión. Es como si el escritor supiera lo que tiene que hacer para tener éxito y lo hace de un modo mecánico, sin sangre, que diríamos en España. No estoy diciendo que sea aburrida es sólo insustancial. Luego me he enterado de que el autor consiguió un gran reconocimiento tras su exitosa Un grito de amor desde el centro del mundo, de la que incluso se ha hecho una película de anime.

En resumen, ya sé que me repito, pero hay gente que quiere escribir y otros que son escritores y luego hay escritores que por bien que escriban no dicen gran cosa. También es cierto que cada lector debe hacer suya la obra, porque si sólo nos quedamos con una lectura amena y lo mejor que podemos decir es “se lee fácil”, nos encontramos con una novela anodina, de estas de veranito, que tampoco está mal, pero no es lo suyo. Cuánto mejor, si al  lector se le va la pinza y empieza a hilar unas cosas con otras y ese u otro personaje le recuerda a su cuñada y además ve miembros o símbolos fálicos o yo que sé qué más. Nunca hay una única interpretación de las lecturas, pero de donde no hay no se puede sacar y entonces vas y te desprendes del libro sin remordimientos, que es lo que yo voy a hacer con éste en cuanto pueda.

pd.1. No se puede comparar, como sé que se ha hecho, con Yoko Ogawa, excelente autora japonesa con una prosa sensible y profunda que también vende millones de ejemplares. Os dejo una entrada que hice sobre ella.

pd.2. ¿Aún no os habéis apuntado a mi taller de crítica literaria para Culturamas? Cada vez quedan menos plazas. cursos@culturamas.com.

pd.3. OSTRANENIE es la lectura de verano que estábais esperando.

pd.4. A vuestra disposición bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

JAMES JOYCE: DUBLINESES

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Hoy quería hablaros de uno de los libros que más me ha influido a la hora de querer escribir y cómo hacerlo: Dublineses de James Joyce. A estas alturas parece ridículo añadir algo a todo lo que ya se ha dicho de la obra de este autor, en concreto, de su forma de revolucionar la narrativa en un marco de grandes escritores que junto con él formaron las vanguardias y renovaron la maravillosa prosa de principios del XX. Pero lejos de esas nuevas formas y técnicas se sitúan estos 15 relatos, costumbristas, porque reflejan la sociedad irlandesa de la época, como el propio Joyce diría,  eran la muestra perfecta de la parálisis, en todos los sentidos, provocada por el Imperio británico y la iglesia católica.

No obstante, si queréis una crítica del libro podéis ir a la ingente bibliografía sobre Joyce y diseccionar cada cuento. Yo hoy sólo quería deciros por qué considero esta obra junto con Retrato del artista adolescente dos libros que, como os decía, han influido poderosamente en que yo me decidiera a escribir. Hace tiempo que no releo Dublineses, pero lo que recuerdo vivamente es la contención. Como narradora es uno de los aspectos que más valoro, porque es detestable cuando un escritor se explica. Y no me estoy refiriendo a esa famosa dicotomía entre telling- showing, es decir, la diferencia entre contar y mostrar que todos los escritores tenemos que aprender, por ejemplo, decir que alguien es cojo o mostrar como le observan los demás cuando camina. Pero esto es muy pobre. La contención va más allá al decir sin tener que expresar todo, que el lector haga suyo el personaje, que se centre en la humanidad que desprende, que con muy poco haga maravillas. Eso es lo que consigue Joyce, con un dominio del lenguaje muy por encima del de otros grandes escritores. En cada uno de los cuentos se asoma a la ventana de distintas personas que habitaban ese Dublín en decadencia y te muestra un pedazo de sus vidas. No necesita nada más que un vistazo para que conozcamos las miserias más profundas del ser humano, porque estos cuentos son pinceladas de maestro. En contra de lo que he leído en una crítica desafortunada, en mi opinión, sobre que estos cuentos no son capaces de llegar al lector actual, no hay nada más falso. Eso es tan ridículo como decir que Guerra y paz de Tolstoi ya no puede enseñarnos nada de la guerra ahora que se lucha con drones. Esto no es un best-seller, aquí no existe unanimidad porque una editorial quiera vender más. La gran literatura nunca pasa de moda porque habla del ser humano. De los universales temáticos, como ya os he indicado alguna vez como el amor, la muerte o la guerra, como también están otras pasiones y otros temas como la humillación o la indignidad.

Cuando escribí Los que sobreviven nunca son los mismos intenté expresar la complejidad de la vida que nos toca en un sólo momento y que nos transforma para siempre. Independientemente de la época en la que se haya escrito una obra, debe expresar  algo íntimo del ser humano y como lectores, como buenos lectores, aplicar eso que leemos a nuestra vida. O al revés si queréis, tenemos que vernos reflejados en cada personaje. Ese era mi objetivo y lo es en cada texto que escribo. Veréis, la mejor manera de enseñar a escribir es enseñar a leer. Si nos quedamos en la superficie de las cosas jamás llegaremos a ninguna parte y nos perderemos lo que de verdad importa. Qué más da si hablamos de la Irlanda de principios del XX, de un pueblo perdido de Canadá o de un palacio ruso. Las modas cambian, también al escribir, pero con gran pesar os digo que el ser humano no. La miseria moral, la falta de rebeldía, la inconstancia todo está ahí. Atrevámonos a aprender a leer con sensibilidad para sacar todo el jugo a lo que leemos. Yo, os confieso, no soy una lectora voraz, de esas que dicen leer todo lo que cae en sus manos. Soy selectiva porque no lo puedo leer todo. Y cuando lees algo pobre, independientemente de si lo ha escrito un buen autor o no, pero es pobre, se te pega a la piel. Así que mudemos la piel y leamos a los grandes como Joyce con las tripas.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

PD. Os recuerdo que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller de crítica literaria online para Culturamas.

PD 2. También estáis a tiempo de comprar OSTRANENIE, mi último libro de relatos y fotografías junto a masLucena.

 

“OBLOMOVCHINA O LA MELANCOLÍA RUSA”

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Hoy os dejo mi primer artículo para la Revista Scribere  nº 9 (pp.13-16). Quería agradecer la confianza a Víctor J. Sanz y ya os adelanto que dentro de poco habrá más noticias 🙂 Por ahora aquí tenéis el sumario de la revista:

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Como sabéis, hay países con un tipo de tristeza con unas características concretas. En el caso de Portugal se denominada saudade. Mi artículo trata sobre el tipo específico de melancolía ruso denominado oblomovchina debido a la relevancia de la obra Oblomov (1858) de Ivan Gontsjarov donde se refleja de una manera excepcional la sociedad rusa. Este tipo de melancolía se forja en momentos de crisis, en el momento en que las cosas como las habíamos conocido mueren, ya que no es fácil estar a caballo entre momentos históricos. Espero que os interese 🙂 Aquí podéis descargar el nº 9 (pp. 13-16) donde encontraréis mi artículo y también el resto de los números.

Espero vuestros comentarios bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

ALBERTO MÉNDEZ: LOS GIRASOLES CIEGOS

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En el año 2004 el diario El Mundo publicó en su revista semanal “El Cultural”, una crítica literaria sobre el autor del libro Los girasoles ciegos pero incluyó una fotografía de un tal “Alberto Méndez”, que no se correspondía con el autor. Al buscar la imagen para este post no me he querido arriesgar a poner una persona que no fuera el autor real, me daría mucha vergüenza hablar de un escritor cuando en realidad vemos la foto de una persona que se presentó al concurso de belleza como Míster Zamora o vaya usted a saber.

Los girasoles ciegos es uno de los mejores libros que he leído últimamente. Se trata de la unión de cuatro relatos largos cuyo nexo es la guerra civil española. Los personajes, cuya introspección psicológica sobrecoge, se entrelazan también. El retrato de la sociedad, divida en vencedores y vencidos a los que unen todo tipo de miserias morales, humanas y económicas conjuga una sociedad enferma, que es en lo que se convierten los protagonistas de cualquier guerra civil.  Si junto a este hecho tenemos en cuenta la variedad y exactitud del vocabulario, el profundo conocimiento de la época y la denuncia de un momento histórico que por mucho que se empeñen no hemos superado, tenemos la necesidad de leerla en sentido filosófico, esto es, necesidad como obligación. ¿Por qué?  Porque aún tenemos cadáveres en las cunetas, nos negamos a mostrar nuestra bandera salvo en el fútbol no nos vayan a confundir con fachas y alguno de nuestros políticos no sabe que el comunismo murió hace rato. No es la única obra imprescindible de este período, claro, me viene a la cabeza Memoria de soldado de Alfredo Conde de la que ya hice una reseña.

Lo terrible de Los girasoles ciegos, casi un best seller, es que triunfó póstumamente y su autor no conoció su éxito. Como si se tratara de una obra de la Edad Media en la que el escritor no fuera relevante, ni sabemos el aspecto de un hombre, hijo de poeta, que fue redactor en diversas editoriales y guionista de Pilar Miró. Triste en mi opinión. Os dejo con el trailer de la película dirigida por José Luis Cuerda que llevó al cine el último de los relatos. Rara vez crítica y ventas van de la mano. Por algo será.

Pd.1 Quiero agradecer a Agustín  esta recomendación, porque sólo los buenos amigos recomiendan grandes libros 🙂

Pd.2 Como sabéis voy a impartir un Taller de crítica literaria para Culturamas al que estáis tod@s invitados. Pero hay más talleres. Si estáis interesados escribid a cursos@culturamas.com. Las plazas son limitadas.

Pd.3 No quiero morirme sin probar las mieles del éxito. Sentiros parte de la historia y comprad OSTRANENIE.

Os espero: bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

 

 

NADEZHDA TEFFI: EL DUENDE DEL HOGAR

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Casi tod@s sabéis mi gusto por los escritores rusos y japoneses, así que hoy os presento a Nadezhda Teffi (San Petersburgo, 1872-París 1952) pseudónimo de la autora Nadezhda Aleksandrovna Lokhvitskaya, cuyos textos son satíricos y llenos de humor.  Teffi gozó de una gran popularidad a principios del siglo XX, incluso había chocolates y perfumes con su nombre, hasta ese punto era famosa en los primeros años del siglo XX. Se exilió en París tras la revolución de Octubre. Lo curioso es que era la escritora favorita del zar Nicolás II, Lenin y Rasputin, con esto creo que es suficiente para que leáis esta colección de cuentos El duende del hogar.

En un primer momento, me pareció un poco anticuado pero, a medida que continuaba la lectura me introduje por completo en su forma de ver las cosas, de describir los caracteres de una manera peculiar, muy personal, escueta y certera. Es una forma distinta de narrar a lo que he leído hasta ahora, como si estuviera resumiendo situaciones para los que no somos capaces de acercarnos así a la realidad de las cosas, con una ambigüedad tan poco calculada que gusta a la mayoría. En realidad es un diálogo con el lector, inteligente, lleno de agudeza, tierno a veces y sin piedad la mayoría. Su sentido del humor es muy fino, con el cuento “Idiotas” me reí a carcajadas y con un pedacito me despido esperando ver vuestra sonrisa porque pensaréis en algún idiota concreto de los que puebla vuestra existencia.

Para cualquier cosa: bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

“Él [idiota] ya ha encontrado respuestas para todas las preguntas, y lo ha considerado todo desde todos los ángulos. En el proceso mental de un idiota hay tres axiomas y un postulado. Los axiomas son:

Uno: la salud es lo mejor de todo.

Dos: sería bueno tener dinero.

Tres: ¿Para qué molestarse?

Y el postulado es el siguiente:

¡Así es como deberían ser las cosas!

Donde los axiomas no funcionan, el postulado es útil.

A los idiotas suele irles bien en la vida. Por considerarlo todo desde todos los ángulos posibles, sus caras, desde una edad muy temprana, adoptan una expresión profunda y pensativa. Les gusta dejarse barba, trabajar duro y escribir con una letra muy inteligible.” (pp. 107-108)

Nadezhda Teffi, El duende del hogar, ? Nevsky Prospects, 2010

LUIS RACIONERO: EL ARTE DE ESCRIBIR. EMOCIÓN Y PLACER DEL ACTO CREADOR

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Es curioso que al que fuera director de Biblioteca Nacional se le acusara de plagio y que dijera que era “intertextualidad”, un concepto teórico que se refiere a los procesos y las relaciones de unos textos con otros o de textos con otros géneros. Por ejemplo, el Don Juan de Zorrilla y el de Byron o El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now. El plagio, como sabemos, es otra cosa.

En fin, de esto me suena este ingeniero que se doctoró en Urbanismo en Berkeley, que fuera profesor de Microeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas y de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, en la Facultad de Económicas y by-fellow en el Churchill College de Cambridge. Pero hoy os quería hablar de un libro de los entresijos de la literatura en el que nos habla de lo que es la escritura, la creación, el estilo, los críticos, las escuelas críticas y donde se permite presentarse a sí mismo a través de su escritura, cuestión que no me ha interesado en absoluto. El ensayo se titula: El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Muy interesantes son sus aportaciones sobre el estilo aunque no dejen de ser un refrito de las poéticas clásicas, pero actualizadas. Así pues, el estilo es la manera de expresarse, es lo que somos, en realidad, una visión personal de lo que cada uno lleva dentro. Y en ese estilo que buscamos lo esencial es aparcar la ambigüedad por la mala selección de las palabras o por la mala colocación de las mismas. Para Racionero, hay que estudiar el diccionario y no utilizar sinónimos. Abandonar las palabras redundantes y sobre todo, ordenar adecuadamente los pensamientos en palabras, las palabras en frases, las frases en párrafos. Vamos, que aprendamos RETÓRICA. Punto. Nunca está de más que nos lo recuerden…algún día os hablaré un poquito de Retórica, si os parece bien.

En resumen, un libro de un escritor que habla del proceso creador (uno más), pero es recomendable, hay ciertos aspectos que nunca debemos perder de vista, como producir esa emoción en el lector como autores, eso sólo lo consigue el estilo y los críticos o reseñistas, booktubers o bookstagramers, que de todo hay en esta vida, debemos (me incluyo) facilitar el acceso a distintas obras, sentir esa fascinación del autor, interpretarla y comunicarla. No sé si me dará por leer alguna de sus obras de ficción pero me sumo a sus palabras. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

El crítico está para ayudar a los aficionados a leer, a entender y disfrutar; la crítica es anhelo y deseo de encontrar, conocer, amar, recomendar todo lo bueno que se ha descubierto, pensado y escrito en el mundo (p.151)

Luis Racionero El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Madrid, Taurus, Temas de hoy, 1995.

 

 

 

THOMAS C. FOSTER: LEER COMO UN PROFESOR

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Para poder hacer crítica culinaria hay que comer ergo para hacer crítica literaria hay que leer. Mucho y bien, a ser posible, pero como parece algo bastante difícil, a primera vista, necesitamos que alguien nos de las claves. En realidad, es como todo, te pones y ya: cuanto más leas más deprisa lo harás. No se tiene la habilidad con 10 consejillos en un blog de mierda, la habilidad se adquiere leyendo, aunque creas que no entiendes nada. Se hace callo y al final serás un ser bastante más capaz de la media de comprender lo que leas (igual que para escribir).

La catedrática de literatura inglesa que me dio clase hace muchos muchos años solía decir: “A mí me pagan por leer lo que deberíais leer vosotros”. No podía tener más razón. Pero vamos al meollo de esta entrada que es seguir la senda que comenzamos con el insigne crítico Harold Bloom en Cómo leer y por qué.  Thomas C. Foster es un profesor, bueno, un catedrático de literatura norteamericano, en inglés professor es catedrático, pero quedaba tan mal para el hipotético lector español poner eso en el título, está tan mal visto emular a alguien culto, que ya empezamos mal. El libro es muy anglo en el buen y en el mal sentido del término. Está orientado a alumnos de allí, habla de su tradición literaria, y los chistes son como los de esas películas de los campus y las orgías pero es bastante claro y está bien organizado. Viene a decir que las cosas están interrelacionadas y por “cosas” me refiero a las tradiciones literarias, los arquetipos, los mitos, la simbología y la temática. Que los textos te dan claves y que a medida que las vas conociendo adquieres un conocimiento más extenso con el que acceder a una comprensión global del texto al que te enfrentas, no sólo al aspecto literal del mismo.

Exceptuando los chistes estúpidos y que el lector latino puede no conocer todos los ejemplos, es un libro ameno y riguroso. Anima profundamente a la lectura al indicar que uno sabe más de lo que cree. Y eso es cierto. En mi opinión, hay que trabajar más, hacer un esfuerzo…lo que uno aprende por sí mismo no se olvida jamás, aunque una ayudita no viene mal. Os dejo con una frase que refleja lo que siento con respecto a la literatura y que me hizo estudiarla más a fondo. Contadme qué pensáis.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

“La clase de mente que estudia literatura y crítica literaria en la universidad y luego en un posgrado tiene cierta predisposición a pensar que las cosas existen por sí mismas y al mismo tiempo representan algo más.” (p. 25).

(Madrid, Turner Publications, 2015)

Pd. OSTRANENIE  es el libro que estábais buscando para regalar mañana, en el día del libro. Más info en ostraneniesite.wordpress.com

 

 

DE LA CRÍTICA ANIQUILADORA

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Por aquello de tomarnos todo de una manera personal (craso error) uno se toma las críticas indefectiblemente mal. Ante semejante ataque al ego alguien decidió acuñar el término “crítica constructiva” que es tanto como decir que lo que te han dicho no es para hundirte en la miseria sino por tu bien, para que aprendas, lo que casi siempre resulta una humillación o, en su defecto, de una condescendencia asquerosa. Dicho esto, cuando uno empieza a escribir debe (aparte de muchas otras cosas) aprender a corregirse y aprender a aceptar las críticas y es difícil ¿eh?

El gran quid. Grandes genios han sido grandes incomprendidos, pero no todos somos genios, no podemos estar por encima de nadie y, mucho menos, por encima de los lectores. Es decir, tienes que escribir lo que quieras (escribes por ti, para ti en primer lugar), confiar en lo que haces y en tu evolución, adorar a tu editor/corrector que pueda que tenga más ojo (Raymond Carver lo hizo, gracias al Cielo) y asimilar lo que te digan. Esas críticas hay que verlas de manera objetiva y aunque algunas te parezcan estúpidas, respetarlas. Importante. Muchas veces nos venden cosas como artísticas y son bochornosas, como en las ferias de arte ¿verdad? Eso es marketing.

Os cuento todo esto por un encontronazo el otro día en LinkedIn con unos profesionales de la Psicología y la Marca Personal, que se ofendieron muchísimo porque critiqué con dureza su artículo…es cierto…dije: “Lamentable artículo, de lo peor que he leído últimamente y no sólo de marca personal”, luego di mis razones, por supuesto. Tarde. Respondieron que no se puede “destruir” el trabajo de nadie y atacaron mi capacidad de comprensión al decir que la lectura había sido en diagonal y poco menos que no sabía de lo que estaba hablando porque “ellos” saben y “yo” no. En ningún momento me salí de lo que se hablaba en el post pero ¡ay! se defendieron como lobos y me vi obligada a recordar lo siguiente: “Cuando mostramos lo que escribimos debemos tener en cuenta que no todo el mundo tiene que estar de acuerdo. Para que los amigos nos digan lo estupendos que somos está Facebook ¿no?”.

Conclusión. El mundo de la crítica es muy ingrato y no está basado en el aire, ni en el gusto personal, aunque influya, sino en la acumulación de lecturas y en la conexión de las mismas. Termino con dos pinceladas. Herman Mellvile, autor de Moby Dick, dejó para la primera lectura crítica de Bartleby, el escribiente, a un pescador que conocía y, por otro lado, aquello que ya he mencionado en alguna ocasión que leí a Kurt Vonnegut, para saber si algo es arte o no hay mirar 10.000 obras. Por tanto, para saber beber hay que saber mear ergo para aprender a escribir hay que aprender a aceptar lo que te digan.

Pd. Aquí las críticas corrosivas, aniquiladoras y/o respondonas son bienvenidas. Por cierto, ya podéis encontrar MONÓLOGO INTERIOR en los blog de la Revista Culturamas. Un verdadero placer. bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

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