KAHLIL GIBRAN: EL JARDIN DEL PROFETA

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جبران خليل جبران بن ميخائل بن سعد, este es su nombre en árabe. Gibran era pintor, poeta, novelista y ensayista libanés que murió en 1931, emigró a Estados Unidos, en concreto a Boston, aunque regresó a su patria donde murió.

Conozco la obra de Gibran desde pequeña porque en el colegio de monjas al que iba siempre leíamos sus poemas en la clase de religión. Había algo especial en aquellos versos que transcedían la moral y se centraban en aspectos místicos pero también éticos del ser humano, marcado por las enseñanzas de Buda, Jesucristo, las religiones orientales y el sufismo. El jardín del profeta o El profeta es un libro en el que un profeta dialoga con las personas de su pueblo y que se considera un poema en prosa. A través de temas como el amor, la alegría, los hijos, la pasión, el dolor, la amistad y la muerte invita a hacernos reflexionar sobre la decencia, diría yo, decencia moral, sobre los valores humanos que nos son tan necesarios siempre, aunque quizá ahora más que nunca, ya que la tecnología ha tomado tal relevancia que el ser humano parece relegado a un lugar absurdo. Lo espiritual es, por tanto, algo que no debemos olvidar, así como la bondad y la generosidad que, como dice el Dalai Lama, ya son una religión en sí mismas. Las acciones humanas deberían estar marcadas por ese nivel espiritual que hemos perdido y que nos conecta con los demás seres y con la naturaleza.

Como curiosidad, decir que Elvis Presley, John Lennon o David Bowie quedaron impresionados con sus escritos y que sus enseñanzas aparecen en algunas de sus canciones. La sencillez de sus palabras no debe confundirnos. La verdadera profundidad no reside en la dificultad argumental o léxica sino en que sus versos traspasan el miedo, el egoísmo y la ignorancia que tanto limitan al hombre o en lo que lo estamos convirtiendo.

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LIDIA ZINOVIEVA-ANNIBAL: EL ZOO TRÁGICO

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Lidia Zinovieva-Annibal era descendiente de Pushkin, aunque su obra no se parece mucho, al ser ella una de las primeras escritoras feministas rusas. Tuvo una vida acomodada cercana a la corte de Alejandro III, aunque su carácter siempre fue rebelde, por lo que se le llegó a llamar en la escuela “el diablo ruso”. En 1905 se instaló en San Petersburgo en un apartamento que se llamará «la Torre» y que será hasta 1909 el salón literario donde se reunían los grandes escritores y donde llegó a declamar la grandísima Anna Ajmátova, cuyos poemas te traspasan la piel, y donde también se daban debates filosóficos. Murió en 1909 de escarlatina tras trabajar de enfermera para los campesinos.

El zoo trágico  es una novela algo extraña pero deliciosa y el traductor se ve en la necesidad de darnos algunas claves, por su particular dificultad. Como nos indica, a pesar de que su vocabulario es simple, es evidente la poética de su prosa que narra la historia de Dasha la sorda, desde su perspectiva, con unas frases que van y vienen, y que no sólo debemos leer sino percibir. De esta particular forma de evocación se va tejiendo una sutil trama que no resulta especialmente importante. Historias de animales, el verano y el primer amor. Resulta maravillosa esa sutileza de la que hablábamos en su forma de narrar la inocencia del despertar sexual y del propio reconocimiento de la homosexualidad. No en vano, Zinovieva-Annibal era bisexual y es una referencia para la literatura femenina rusa del siglo XX, aunque el tratamiento del lesbianismo que hace en esta obra es digno de mención, en especial, por la época que le tocó vivir.

Como sabéis, adoro la literatura rusa y con El zoo trágico me he adentrado en un territorio inexplorado, el de la mujer intelectual que también transmite la particular melancolía rusa que, como ya hemos mencionado alguna vez, se denomina oblomovchina y que, en esta novela, es el preludio de un mundo que muere, de la pérdida de la inocencia y del adiós a la niñez.

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PER OLOV ENQUIST: EL ÁNGEL CAÍDO

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Os dejo mi primera reseña de 2018 que resulta ser mi último artículo escrito para Opulix.com (pinchad en el enlace si queréis leerlo directamente allí). Empezamos fuerte ¿preparados? 🙂

En 1934 en un gélido pueblo cerca de la Laponia sueca, nació un intelectual imprescindible, periodista, dramaturgo, guionista y novelista: Per Olov Enquist. Según el propio autor, que creció educado en el rigorismo religioso pietista, su madre, maestra de escuela, le influyó mucho, así como Marx. Dentro de los rasgos que caracterizan a Enquist como un escritor diferente resalta el hecho de que sea deportista, que destacó en salto de altura. Como cronista deportivo cubrió los Juegos Olímpicos de Munich, en los que se produjo la matanza de once deportistas israelíes a manos de Septiembre Negro, la organización terrorista árabe y también es un reconocido comentarista político en su país.

Escribió su primera novela en 1961 sin seguir la estela del Nouveau Roman, que comenzaba entonces y que considero un pestiño y se dedicó, dada su orientación periodística, a la recopilación de datos y testimonios realizando una construcción en sus obras, lo que no implica que desatienda la forma, todo lo contrario. Precisamente el desarrollo de una técnica depurada y experimental hace que sus obras sean complejas, analíticas e intelectuales. Destacan La partida de músicos, La visita del médico de cámara y La biblioteca del capitán Nemo, cuya escritura le salvó del alcoholismo, como reconoce en su autobiografía, Otra vida.

El ángel caído, la novela que hoy nos ocupa, traducida a 17 idiomas, tiene todos los ingredientes que hemos mencionado. Se trata de una novela profunda cuyo rigor a la hora de rastrear los datos verídicos del hombre que se convirtió en monstruo de feria y que une a otras dos historias paralelas. El procedimiento, tal y como se nos indica en la nota biográfica posterior, es el de una composición musical (preludio, cuatro canciones y una coda), que va enlazando las distintas historias y personajes, por lo que resulta algo compleja, pero no imposible. Sólo hay que adentrarse en los monstruos de nuestro interior y escarbar en el amor y el perdón. Llegué a esta novela de la mano del gran escritor Jesús Ferrero, quien realiza el prólogo a esta obra, que podría contestar dónde reside el horror, ya que los personajes se sitúan en ese límite del odio contra uno mismo, contra la propia existencia.

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FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO 2018 

Queridos todos y todas, lo digo ahora que la RAE lo da por inválido, pero no se me da bien obedecer. A mí tampoco me parece normal que Pérez Reverte y la Puertolas estén en la Academia y no digo nada. Pues eso, queridos todos y todas os deseo lo mejor para este nuevo año que está a punto de empezar 😊 os quiero ver al otro lado de los cables después de los festejos y los bebedizos. Yo, por mi parte, os traeré nuevos libros, a ver si consigo salir de mi zona de confort, porque mis libros favoritos de 2017 han sido de Joseph Roth, Lazslo Krasznahorkai y Natalia Ginzburg, es decir, lo que me gustaría escribir. Y hablando de todo un poco, mi novela después de sufrir uno o dos gafes he decidido que duerma la mona hasta el próximo año que, total, no queda nada y es número par. Así que ya sabéis, disfrutad todos los putos días. Un abrazo enorme y millones de gracias por seguir conmigo ❤

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TIM BARRY: “SOLID GONE”

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Creo que fue en 1988 cuando descubrí que en Estados Unidos había millones de pobres. Porque una cosa es que haya pobres en un país pobre y otro que en la mayor potencia del mundo (sobre todo en los 80) hubiera tantos sin techo y, lo que más me llamó la atención, trabajadores pobres. Aquello que terminó llamándose working class o clase trabajadora, que doblan turnos e hilan trabajos mal pagados, vamos, lo que ya ha llegado a España o Alemania, ya era el pan nuestro de cada día en la era del darwinismo social de Reagan, Thatcher, tristemente etc. De la Gran Depresión aún no tenía noticias, pero lo que está claro es que el fantasma de Tom Joad de Las uvas de la ira de Steinbeck estaba presente en las zonas deprimidas de la América profunda, la que retrata Barry, cantautor de Richmond, Virginia, y antiguo líder de la banda de punk-rock, Avail.

Desde MONÓLOGO INTERIOR venimos diciendo desde hace tiempo que hay grandes historias en muchas canciones como en las de  Johnny Cash (“Out Among The Stars”), John Hiatt (“Nobody Knew His Mame”), Bruce Springsteen ( “My Father’s House”)Dave Alvin  (“Harlan County Line”) , de nuevo John Hiatt  (“Have a Little Faith In Me”) ,Hozier  (“The Arsonist’s Lullaby”) y Sarah Jaffe (Watch Me Fall Apart) o de Eliott Smith, ” A Fond Farewell”. Lo que más me gusta de Solid Gone es la autenticidad y lo que me lleva al realismo sucio de Raymond Carver, sólo que la desesperanza de esta canción es aún mayor. Para los cinéfilos, os diré que me recuerda mucho a Winter’s Bone, de Debra Granik, con una jovencísima Jennifer Lawrence, cuya banda sonora no tiene desperdicio. Y como no, al escuchar esta canción vas de inmediato al album Nebraska de Springsteen, donde la América rural, esa que sólo se ve en las cintas independientes, está alejada de los rascacielos pero no tanto de las armas, los desahucios, la cárcel y la epidemia de heroína que asola a los blancos pobres. En los vídeos de otras canciones de Barry aparecen insistentemente los mercancías que cruzan el país y los vagabundos que se suben a ellos, como hizo Woody Guthrie que cantaba This Land is My Land, sin duda, una de sus grandes inspiraciones. Esta es la historia de alguien que se va por completo (solid gone).

Tim Barry: Solid Gone 

I was young when I got married, young  when we had kids

Young when mom got sick and moved in

Dads gone, to that cancer song

 

 

Before my dad died, he left me his .22

A winchester rifle, it was his dads to

Now its mine, my how time flies

I  pay our rent by cleaning, the offices in town

We live on a bad side, where the police don’t come round

It aint safe, but I can’t move us out

 

The bills they stack up, in the mailbox outside

Mostly from hospital, from before dad died

And the rest were past due and shutoff dates

 

Well the new guy on the job, talked me in on my way down

We go half on some weight, I pay some bills we both get out

He’d front it too, what would you do

 

I started selling to some old friends, gave some to granny Ruth.

She’s sick with cancer, same as dads it helps her through

I paid some bills off, was getting out

Then I hear this crashing, outside my house

These men came running at my maw maw, running at my wife

my daughter started screaming, I feared for their life

my weapon drawn, I had not known

 

The men who tore off my lock, and broken down my door

And threatened my family, were officers of the law

In darkened rooms, how could I have known

Such a terror, inside my home

Nine years to twenty, what have I done

Nine years to twenty, intent and a gun

To my family, what have I done

For my family, what have I done

 

Before my dad died, he left me his .22

Look over your family son, do what you need to

Dad’s gone, now I’m solid gone

But we always done, what needed to be done.

Tim Barry “Solid Gone”, Traducción Berta Delgado Melgosa

Era joven cuando me casé y joven cuando tuve a los niños.

Joven cuando mi madre enfermó y nos mudamos aquí.

Papá se fue por el cáncer.

 

Antes de que muriera, papá me dejó su .22,

un rifle Winchester que era de su padre.

Ahora es mío y mi tiempo vuela.

Pagué el alquiler limpiando oficinas en la ciudad.

Vivimos en una parte mala, donde la policía no entra,

no es seguro, pero no podemos irnos.

 

Se acumularon las facturas en el buzón,

la mayoría del hospital, de antes de morir mi padre

y el resto cartas de servicios cortados.

 

Bueno, el tío nuevo del trabajo, me contó un día al salir

que, si íbamos a medias, pagaría algunas facturas y que saldríamos los dos adelante

él iría primero, qué podía hacer.

 

Empecé a vender a viejos amigos, le di algo a la abuela Ruth,

ella tenía cáncer, el mismo que papá y le ayudaría.

Pagué algunas facturas, estaba empezando a salir del agujero.

Entonces oí un ruido fuera de la casa.

Aquellos hombres corrían hacia mi mujer,

mi hija empezó a gritar, temí por sus vidas.

“Baje el arma”, no sabía.

Los hombres que rompieron la cerradura y echaron abajo la puerta

eran hombres de la ley, amenazaron a mi familia.

Las habitaciones estaban a oscuras, cómo podía haberlo sabido,

ese terror dentro de mi casa.

De 9 a 20 años, qué había hecho.

 

De 9 a 20 años, tentantiva y armado,

qué le había hecho a mi familia.

Qué había hecho por mi familia.

 

Antes de que mi padre muriera, me dejó su .22.

“Cuida de tu familia, hijo, haz lo que sea necesario”.

Papá murió y yo me he ido del todo,

pero siempre hemos hecho lo que era necesario.

LUIS GOYTISOLO: LAS AFUERAS

img_marias_20160510-141228_imagenes_lv_propias_marias_goytisolo8-kF2B--992x558@LaVanguardia-Web

 

Luis Goytisolo pertenece a una de esas familias de grandes intelectuales. Su hermano Jose Agustín un excelente poeta llevado a la canción de la mano del genial Paco Ibáñez o Joan Manuel Serrat.  Juan, fallecido recientemente, otro gran escritor Premio Cervantes y que pasó parte de su  vida en Marraquech, tras la muerte de su esposa, donde yace junto al también escritor, Jean Genet. Luis, del que nos ocupamos hoy, es académico de la lengua que en su caso tiene todo el sentido, no como en los abyectos Reverte y Puértolas, con todos mis respetos a sus más fervientes seguidores.

Luis perteneció al Partido Comunista por lo que pasó una temporada en la cárcel de Carabanchel donde pergeñó su obra cumbre, Antagonía, presente en mis oraciones, pero que al tratarse de una tetralogía  de más de 1000 páginas espera pacientemente en una repisa. Esa obra trata de la novela, de las fronteras del género y de todo lo que cabe dentro de ella, a la que dio una nueva perspectiva. Hasta que nació Antagonía, sólo había escrito Las afueras y Las mismas palabras que pertenecen ambas al realismo social de la época de los 50 en España.

Es cierto, que la novela social siempre me ha gustado y muchas de las obras españolas que leo pertenecen a esa época. No pude con Tiempo de silencio, por ejemplo, pero me encantaron Nada de Carmen Laforet o Las ninfas de Paco Umbral. En el caso de Las afueras, es notable el enorme conocimiento de la sociedad del momento, el uso de un vocabulario en gran parte perdido y una increíble técnica narrativa. Son siete relatos distintos que pueden leerse como una sola novela contada hacia atrás, quizá por la sensación de desarraigo de los personajes, el choque entre lo rural y lo urbano, entre los que están en la sociedad y los que están en las afueras de la misma. Lo que más he disfrutado es la descripción de la podredumbre moral y el presagio del drama, pero sobre todo, su contención. Resulta muy compleja la manera de entreverar el dramatismo, el lirismo, la crítica social y mezclarlo con un estilo impecable tras una técnica invisible a primera vista, algo que sólo lo puede hacer un grande de la literatura. A veces parecemos olvidar ciertos nombres. Luis Goytisolo no debería ser uno de ellos.

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BERTA DELGADO MELGOSA: “MULTNOMAH FALLS, OREGON”

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©Foto masLucena

Dudo mucho que sea elevado el número de mujeres que, de una u otra manera, no hayan sufrido algún episodio de violencia sexual en grados diversos. Por eso, y porque la única manera de que la victimización sea un proceso menos lento es necesario que haya un sentimiento de comunidad, para que la víctima no se sienta sola ni avergonzada. Detesto los comentarios vertidos en los medios sobre mujeres que vivieron estas experiencias en el pasado y ahora las cuentan, no son oportunistas, a una víctima individual se la persigue si hay más se las cree. Ahora es el momento de visibilizar lo invisible y de dar voz contra el abuso, el machismo y el patriarcado. Por eso hoy os dejo uno de mis relatos, “Multnomah Falls, Oregon”, que trata el tema del acoso sexual y quiero dedicárselo a todas las víctimas. Gracias por estar ahí. Espero vuestros comentarios. ❤

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MULTNOMAH FALLS, OREGON

 

Dicen que las mujeres disfrutan del misterio en los hombres, de la imagen que han creado en su inconsciente fantasía —más que de los hombres mismos— generación tras generación. Pero cuando alguien te dice: da igual la ropa que lleves, te veo desnuda, poco importa lo que pudieras creer. A mí me dijeron esas palabras, eran tan reales que mientras bajaba las escaleras poco a poco, como si el tiempo se hubiera detenido, pensaba en cada escalón si esas palabras se volverían indeterminadas, quizá neutras. Pensaba si estaba equivocada o había oído mal y lo deseaba desde dentro de mis pechos, malditos pechos, y por encima de mis camisas y de los pantalones que apenas dejaban distinguir mi figura adolescente. No tenía miedo. Lo juro por Dios. Cuando iba a dormir, dormía, porque no tenía miedo, hasta a mí me resultaba difícil de creer y eso fue lo peor de todo. Esto es un juego, sólo tengo que ser más lista y todo pasará, me decía.

Si hubiera querido violarme ya lo habría hecho, él, mi profesor particular del que estaban enamoradas todas las madres de Multnomah Falls, Oregon. Al menos la mía y la de Charlotte. Había intentado dejar de ir a sus clases en aquella casa, pero esa sonrisa y su cuerpo de cuarentón a lo Alec Baldwin cuando Alec Baldwin no parecía… bueno, nadie me habría creído. Qué guapa estás hoy, tienes que retirarte el pelo de la cara y cuéntame si te gusta algún chico, en mí puedes confiar y, luego, la mano en el muslo, ¿te masturbas, verdad? Es algo muy sano. Pero, Lizzy, ¿qué te pasa? Tienes que darme un beso al venir y al marcharte… no seas maleducada o hablaré con tu madre. Así que, ya ves, tengo que ser más lista y no dejarme llevar por el miedo. Esto es un juego, si hago como si nada se cansará, si voy fea se cansará, si no me ruborizo cuando no deja de hablar de sexo se cansará. Pero hubo un día en que me hizo sentir especial, casi como una mosca entre los pelillos de una planta carnívora. Entonces vi sus ojos azules convertirme en una esclava, advertí el animal que había en su interior y, en un instante, comprendí lo que es desafiar la verdad. Salí de la habitación despacio, él sonreía seguro de su victoria. Olvidé el beso en la boca y mi desgana dio paso a mi supuesta homosexualidad. No iba ser de otra manera. En este juego de poder una niñata no podía vencer a no ser que hubiera algo imprevisto, algo con lo que no contara su seductora sonrisa, que ya había ganado a Charlotte, quien le miraba de lejos con ojos cansados. Charlotte era un poco mayor que yo y llevaba un año yendo a sus clases. Sus notas eran excelentes, sus padres estaban orgullosos e invitaban a Dan a cenar, a Dan al partido y allí estaba Charlotte con sus pantalones cortos, bien ajustada, y yo con el pelo casi sucio, con la cara tapada a ratos por las gafas, la mano en la boca, porque mis labios son carnosos, y la ropa dos tallas más grande por las malditas tetas. Hija, no sé por qué no te fijas en lo mona que va Charlotte

—Ya lo sé, mamá.

A medida que se acercaba la hora de la clase el cielo se ennegrecía. Cada día era una guarra que no se lavaba, una bollera asquerosa, una estúpida rebelde. Y todo el cielo era negro cuando se acercaba la hora de la clase. Aquel día pensé que la lluvia se alejaba, aunque era yo quien se movía. Mi vida parecía retorcerse como los sapos después de la tormenta. Cuando parece romántico no lo es y cuando lo es, es mentira. En eso pensaba Dan, Dan, Dan, cuando me contabas que cuando estás con Charlotte piensas en mí y cómo te olerán las manos a mandarina y a sexo cuando estemos juntos. Así que un buen día hablé con Charlotte y le dije: Charlotte, querida, o me das clase tú o le chivo a todo el mundo lo mucho que se preocupa Dan por las adolescentes.

Ya nadie piensa que soy lesbiana. Soy la más guapa del instituto de Multnomah Falls. Soy la más lista, eso lo sé yo. Mi madre está contenta, mis notas son buenas. Sólo tengo miedo por las noches, por si voy a ser así de fría de mayor, cuando alguien me bese la nuca y me excite y entonces me brillen los ojos de esa manera.

©Berta Delgado Melgosa, Ostranenie.

NATALIA GINZBURG: Y ESO FUE LO QUE PASÓ

 

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Y eso fue lo que pasó. Que leí un pequeño párrafo suyo sobre la belleza y me lancé a comprar una de sus novelas, con prólogo de Ítalo Calvino, qué grandes los dos. Y como decía Calvino, se lee de un tirón esta breve novela cuyo final te martiriza como lector y como escritor. Como lector porque no te explica, sólo te cuenta qué sucede, probablemente no hay una razón sino miles de ellas y, sin embargo, ninguna es digna aunque todas sean válidas. Como escritor, porque juega con la sutileza pero también con la ambigüedad. La protagonista se deja llevar por la inercia, que nunca ha sido buena consejera, pero la necesidad de atención unida a las convenciones sociales han convertido a las mujeres en víctimas del patriarcado.

No obstante, leer esta obra en clave feminista sería una lectura reduccionista. En mi opinión, esta breve novela es demasiado amplia para etiquetarla de una manera tan vil, pues aborda un tema insoslayable en el ser humano: la contradicción. Los sentimientos contrarios de libertad y apego, de soledad y de necesidad de tener a alguien cerca, aunque esa persona sea lo último que necesitamos, a menudo van unidos. La infelicidad acumulada puede llevar a la culpabilización de los demás por nuestros propios errores. Siempre es recomendable recordar que nadie ajeno a nosotros puede hacernos felices y mientras a unas personas el conformismo les sirve a otros los vuelve locos o malvados. Pero ya está. Esto es lo que pasó. La protagonista nos narra los hechos desapasionadamente desde su perspectiva y sin justificarse. El lector tendrá que tomar partido sin saber qué sucede después, podrá sentir lástima pero quizá no empatizar, lo que a mi modo de ver, no entraba en los planes de la Ginzburg, como creo que sí pretendía enfrentar a los lectores con sus propias miserias. Grande Ginzburg.

Os dejo el enlace para el Master online de creación literaria de Culturamas, donde me encargo de la parte de crítica literaria.

http://www.culturamas.es/blog/2017/09/26/master-online-de-creacion-literaria/

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ALEX GARLAND: PERRO NEGRO EN MANILA

Llamadme anticuada pero a mí me gusta que cuando me cuenten una historia lo hagan lo más brevemente posible o, en su defecto, que omitan páginas de paja y guanamino y que lo hagan del tirón. Esto de unir varias historias (tres en este caso) que se intercalan e interrelacionan es estupendo pero nefasto para mí agitada existencia, pero Garland ha hecho un gran trabajo con esta novela. Por si no lo conocéis, Garland es un novelista, guionista, productor de cine y director británico. Puede que La playa de Danny Boyle con Leonardo DiCaprio os suene.

Perro negro en Manila es una novela con un poco de todo: amor, acción y miedo, sobre todo a la muerte o a estar muerto en una vida sin amor. Las atmósferas están bien creadas, domina el lenguaje y me ha gustado pero sólo para pasar el rato. Son eso, tres historias intercaladas que serían una bonita peli.

Pd. 1. Mi próxima novela ha sufrido un pequeño tropiezo técnico, pero pronto tendréis noticias.

Pd. 2. Os dejo el enlace para el Master online de creación literaria de Culturamas, donde doy la parte de crítica literaria. Quedan pocas plazas, reserva la tuya ❤ http://www.culturamas.es/blog/2017/09/26/master-online-de-creacion-literaria/

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J.M. COETZEE: DESGRACIA

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Soy consciente de la importancia de escoger un buen título pero lo soy más aún de la importancia de saber que lo que escribes está muy por encima de lo que diga el marketing. Si tu cerebro de escritor te dicta un título lo sigues, porque que se vaya a vender más o menos a este tipo de escritores como Coetzee (Premio Nobel) que juega en otra liga le da igual. Yo trabajo desde un título alrededor del cual genero la trama o los relatos que se centran en tal o cual concepto. Y así interpreto Desgracia, como una estructura concéntrica sobre la que giran los personajes. Desgracia es una tela de araña en la que cada uno, con sus decisiones e indecisiones, decide estar o no. Tenemos, por tanto, la desgracia que sobrevuela nuestras cabezas como la espada de Damocles y la que cada uno se labra con mucho cuidado. El lector termina por preguntarse cuál su parte de culpa en lo que nos sucede, porque nuestra vida no está esculpida en piedra y tenemos mucho que decir sobre las acciones de nuestro futuro.

No obstante, lo que más me ha llamado la atención de esta obra es la valentía que desprende y que choca con la cobardía del protagonista, puesto que la vida nos obligue a mover ficha no nos convierte en valientes. Coetzee lleva al lector por donde quiere, lo azuza, lo confunde. Como lectores sentimos como propia la confusión del protagonista, en distintos ámbitos, uno de los cuales son sus dudas como perteneciente al género masculino, del que a su mediana edad no parece comprender nada: no se conoce a sí mismo y mucho menos a las mujeres. Tampoco se reconoce en sus actos, lo que es mucho más grave. No, no podemos decir que esta novela es feminista, pero sí se acerca a abordar un espinoso tema donde sobrevuelan preguntas que giran en torno al momento en que una mujer toma decisiones por sí misma o, lo que es lo mismo, ¿cuándo una mujer deja de aceptar la tutela de un hombre? ¿Cuándo un padre deja de ejercer como tal? ¿Ser lesbiana alimenta una respuesta machista y trasnochada a estas preguntas? Cada uno de vosotros puede juzgar por sí mismo. Sin embargo, el narrador no pretende juzgar a nadie. El protagonista tendrá que buscar sentido al sinsentido, al dolor, a la vejez y a la soledad en un país cuya cultura tampoco parece conocer. Poner todo de nuestra parte a veces no es suficiente, porque hay cosas que no tienen arreglo.

Las situaciones que viven este padre y esta hija no son las mismas, ni parecidas, pero ambos son víctimas de un trauma, de distinta categoría, por lo que podríamos leer esta novela en clave de novela de trauma. Hace unos años escribí un par de entradas sobre este tema, porque para mi tesis estudié las novelas chicanas sobre la guerra de Vietnam (Neither Eagle nor Serpent: la guerra de Vietnam como tema literario en la novela chicana, 2012) y es algo que suele tomarse a cachondeo: si todo es trauma nada lo es. Podéis pinchar en los enlaces para más información.

En resumen, Desgracia es una gran novela repleta de simbología que equilibra la historia de los protagonistas con la forma en que los cambios en Sudáfrica son renqueantes. Nada tiene que ver la capital con las zonas rurales que siguen leyes que el protagonista considera incomprensibles. Grande Coetzee.

¿Qué opináis? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

P.D. Os dejo el enlace para el Master online de creación literaria de Culturamas, donde doy la parte de crítica literaria. Quedan pocas plazas, reserva la tuya ❤ http://www.culturamas.es/blog/2017/09/26/master-online-de-creacion-literaria/