KYOICHI KATAYAMA: EL AÑO DE SAEKO

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Cuando tenía 20 años vivía todavía en Burgos, estudiaba tercero de Filología Inglesa y mi asignatura favorita, que luego me llevaría a especializarme en literatura, crítica literaria, fue muy dura para casi todo el mundo. Sacamos buena nota sólo la empollona de la clase y yo, que nunca he sido tal cosa y confieso que lo viví con indignación. Teníamos que hacer un comentario de texto de un poema que no recuerdo, aplicando las teorías que habíamos visto durante el curso. Como os digo, no recuerdo de qué iba el poema, la cuestión es que cuando salimos del examen, la otra chica salió eufórica pero un poco nerviosa y me dijo: “¡vaya texto…era sobre el miembro ¿verdad?”. A mí sólo se me ocurrió preguntar: “¿Qué miembro?”. Y entonces caí. Se refería al miembro viril (esto dicho con su propio eufemismo que detesto como otros tantos), y al ver mis ojos como dos platos, salió disparada al despacho del profesor. Nunca sabré si su interpretación era acertada y la mía lo era menos, aunque la nota así lo reflejó, pero qué pena no haber tenido entonces, a los veinte, la mente de mis cuarenta.

Todo este preámbulo viene a que El año de Saeko de Kyoichi Katayama es una novela que está muy bien.  Se basa en la vida de Shun’ichi y Saeko, una pareja que se conoció cuando eran vecinos y él se enamoró del llanto nocturno de Saeko, que fue lo que me animó a comprar el libro. Luego Saeko acepta ser vientre de alquiler de su hermana y las cosas cambian. Está muy bien que la trama se retuerza, el tema es actual, los personajes tienen ese punto de indefinición, el lenguaje está bien escogido y toda la ristra de recomendaciones de taller para escribir un best seller están presentes. No tengo nada malo que decir de esta novela, salvo que por algo me la encuentro en todos los tenderetes de libros de ocasión. Es como si el escritor supiera lo que tiene que hacer para tener éxito y lo hace de un modo mecánico, sin sangre, que diríamos en España. No estoy diciendo que sea aburrida es sólo insustancial. Luego me he enterado de que el autor consiguió un gran reconocimiento tras su exitosa Un grito de amor desde el centro del mundo, de la que incluso se ha hecho una película de anime.

En resumen, ya sé que me repito, pero hay gente que quiere escribir y otros que son escritores y luego hay escritores que por bien que escriban no dicen gran cosa. También es cierto que cada lector debe hacer suya la obra, porque si sólo nos quedamos con una lectura amena y lo mejor que podemos decir es “se lee fácil”, nos encontramos con una novela anodina, de estas de veranito, que tampoco está mal, pero no es lo suyo. Cuánto mejor, si al  lector se le va la pinza y empieza a hilar unas cosas con otras y ese u otro personaje le recuerda a su cuñada y además ve miembros o símbolos fálicos o yo que sé qué más. Nunca hay una única interpretación de las lecturas, pero de donde no hay no se puede sacar y entonces vas y te desprendes del libro sin remordimientos, que es lo que yo voy a hacer con éste en cuanto pueda.

pd.1. No se puede comparar, como sé que se ha hecho, con Yoko Ogawa, excelente autora japonesa con una prosa sensible y profunda que también vende millones de ejemplares. Os dejo una entrada que hice sobre ella.

pd.2. ¿Aún no os habéis apuntado a mi taller de crítica literaria para Culturamas? Cada vez quedan menos plazas. cursos@culturamas.com.

pd.3. OSTRANENIE es la lectura de verano que estábais esperando.

pd.4. A vuestra disposición bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

JAMES JOYCE: DUBLINESES

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Hoy quería hablaros de uno de los libros que más me ha influido a la hora de querer escribir y cómo hacerlo: Dublineses de James Joyce. A estas alturas parece ridículo añadir algo a todo lo que ya se ha dicho de la obra de este autor, en concreto, de su forma de revolucionar la narrativa en un marco de grandes escritores que junto con él formaron las vanguardias y renovaron la maravillosa prosa de principios del XX. Pero lejos de esas nuevas formas y técnicas se sitúan estos 15 relatos, costumbristas, porque reflejan la sociedad irlandesa de la época, como el propio Joyce diría,  eran la muestra perfecta de la parálisis, en todos los sentidos, provocada por el Imperio británico y la iglesia católica.

No obstante, si queréis una crítica del libro podéis ir a la ingente bibliografía sobre Joyce y diseccionar cada cuento. Yo hoy sólo quería deciros por qué considero esta obra junto con Retrato del artista adolescente dos libros que, como os decía, han influido poderosamente en que yo me decidiera a escribir. Hace tiempo que no releo Dublineses, pero lo que recuerdo vivamente es la contención. Como narradora es uno de los aspectos que más valoro, porque es detestable cuando un escritor se explica. Y no me estoy refiriendo a esa famosa dicotomía entre telling- showing, es decir, la diferencia entre contar y mostrar que todos los escritores tenemos que aprender, por ejemplo, decir que alguien es cojo o mostrar como le observan los demás cuando camina. Pero esto es muy pobre. La contención va más allá al decir sin tener que expresar todo, que el lector haga suyo el personaje, que se centre en la humanidad que desprende, que con muy poco haga maravillas. Eso es lo que consigue Joyce, con un dominio del lenguaje muy por encima del de otros grandes escritores. En cada uno de los cuentos se asoma a la ventana de distintas personas que habitaban ese Dublín en decadencia y te muestra un pedazo de sus vidas. No necesita nada más que un vistazo para que conozcamos las miserias más profundas del ser humano, porque estos cuentos son pinceladas de maestro. En contra de lo que he leído en una crítica desafortunada, en mi opinión, sobre que estos cuentos no son capaces de llegar al lector actual, no hay nada más falso. Eso es tan ridículo como decir que Guerra y paz de Tolstoi ya no puede enseñarnos nada de la guerra ahora que se lucha con drones. Esto no es un best-seller, aquí no existe unanimidad porque una editorial quiera vender más. La gran literatura nunca pasa de moda porque habla del ser humano. De los universales temáticos, como ya os he indicado alguna vez como el amor, la muerte o la guerra, como también están otras pasiones y otros temas como la humillación o la indignidad.

Cuando escribí Los que sobreviven nunca son los mismos intenté expresar la complejidad de la vida que nos toca en un sólo momento y que nos transforma para siempre. Independientemente de la época en la que se haya escrito una obra, debe expresar  algo íntimo del ser humano y como lectores, como buenos lectores, aplicar eso que leemos a nuestra vida. O al revés si queréis, tenemos que vernos reflejados en cada personaje. Ese era mi objetivo y lo es en cada texto que escribo. Veréis, la mejor manera de enseñar a escribir es enseñar a leer. Si nos quedamos en la superficie de las cosas jamás llegaremos a ninguna parte y nos perderemos lo que de verdad importa. Qué más da si hablamos de la Irlanda de principios del XX, de un pueblo perdido de Canadá o de un palacio ruso. Las modas cambian, también al escribir, pero con gran pesar os digo que el ser humano no. La miseria moral, la falta de rebeldía, la inconstancia todo está ahí. Atrevámonos a aprender a leer con sensibilidad para sacar todo el jugo a lo que leemos. Yo, os confieso, no soy una lectora voraz, de esas que dicen leer todo lo que cae en sus manos. Soy selectiva porque no lo puedo leer todo. Y cuando lees algo pobre, independientemente de si lo ha escrito un buen autor o no, pero es pobre, se te pega a la piel. Así que mudemos la piel y leamos a los grandes como Joyce con las tripas.

bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

PD. Os recuerdo que aún estáis a tiempo de apuntaros a mi taller de crítica literaria online para Culturamas.

PD 2. También estáis a tiempo de comprar OSTRANENIE, mi último libro de relatos y fotografías junto a masLucena.

 

HERTA MÜLLER: EN TIERRAS BAJAS

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Esto de los Premios Nobel me parece un absurdo. Puede que en 2009 hubiera que dárselo a una mujer porque tocaba como se lo dieron a la cuentista canadiense que nunca me acuerdo de cómo se llama y que me parece una petarda, sobre todo, porque su Nobel era de otro. O de otra. Pero con Herta Müller no. Su prosa da miedo por exacta y por surrealista. Potentes metáforas, frases cortas y hachazos certeros que consiguen que quieras refugiarte bajo las mantas. Müller nos traslada a ese lugar al que nadie quiere ir, que nadie desearía haber visto, es el lugar donde reside el odio, la represión y la violencia. En tierras bajas (1982) nos muestra el horror de la dictadura de Ceaucescu en un pueblo rumano a través de los ojos de una niña, por lo que la fantasía y la realidad se mezclan. Este sentimiento lo he tenido con Tony Morrison en El ojo más azul, pero nunca más he podido con sus obras porque pensé que para leer algo similar a Faulkner ya estaba Faulkner y porque consideraba que la violencia narrada era gratuita en cierto modo. Con Müller no sucede esto porque la contención es su seña de identidad. Se centra en el individuo que desaparece en el régimen de Ceaucescu, cuya dictadura puede decirse que es su tema principal.

Siempre me gusta dar alguna pincelada de la biografía de los autores pero en este caso me parece absolutamente necesario, puesto que en esta colección de relatos hay coincidencias con la vida de Müller que también menciona personajes y hechos históricos y, en especial, porque sin conocer su ambiente familiar no podemos comprender en su totalidad su denuncia de la represión, del autoritarismo o de la subordinación de la mujer relegada a los papeles de esposa callada y madre. Algunos apuntes, según aparecen en Wikipedia.

Herta Müller nació el 17 de agosto de 1953 en Niţchidorf, Banat, un lugar germanohablante de la región de Timisoara, en Rumanía. Su familia pertenece a una minoría alemana, los llamados Suabos del Danubio, que llevan varios siglos asentados en esa región. Su abuelo era granjero y comerciante, y había sido expropiado bajo el régimen comunista rumano. Su padre, Josef Müller, que se ganaba la vida como camionero, fue formado como nazi y sirvió durante la II Guerra Mundial en las Waffen-SS. Su madre, Katharina Müller, fue deportada a la Unión Soviética en 1945, donde pasó cinco años en un campo de trabajo realizando “trabajos de reparación”. Muchos de los hombres y de las mujeres del pueblo en el que se crio Herta compartieron el mismo destino que sus padres.1 Según cuenta la propia Herta Müller, sus padres quedaron muy deteriorados tras las experiencias vividas durante la guerra y después de ella; no hablaban mucho de su pasado y ella creció rodeada de silencio y de tabúes.

No es que recomiende En tierras bajas. Es un libro que sobrecoge y si lo que queréis es pasar el rato ahora que empieza el verano no es la mejor opción porque hay tantas palabras y tantas imágenes en esa pequeña colección de cuentos que nadie quiere oír, que mejor leéis una revista. Pero cuando estéis preparados para acercaros al verdadero poder de las palabras, para comprender lo que significa ser un escritor honesto que narra las miserias y el dolor de una manera absolutamente fascinante, abrid uno de sus libros. Tropezaréis con la resiliencia y cierta esperanza a pesar de la deshumanización del ser humano.

Pd. Quiero dar la bienvenida a mis nuev@s seguidores y recordaros que ya os podéis apuntar a mi taller de crítica literaria 🙂 Aunque en cursos@culturamas.com tienes más donde elegir. ¡Te esperamos! bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

ALBERTO MÉNDEZ: LOS GIRASOLES CIEGOS

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En el año 2004 el diario El Mundo publicó en su revista semanal “El Cultural”, una crítica literaria sobre el autor del libro Los girasoles ciegos pero incluyó una fotografía de un tal “Alberto Méndez”, que no se correspondía con el autor. Al buscar la imagen para este post no me he querido arriesgar a poner una persona que no fuera el autor real, me daría mucha vergüenza hablar de un escritor cuando en realidad vemos la foto de una persona que se presentó al concurso de belleza como Míster Zamora o vaya usted a saber.

Los girasoles ciegos es uno de los mejores libros que he leído últimamente. Se trata de la unión de cuatro relatos largos cuyo nexo es la guerra civil española. Los personajes, cuya introspección psicológica sobrecoge, se entrelazan también. El retrato de la sociedad, divida en vencedores y vencidos a los que unen todo tipo de miserias morales, humanas y económicas conjuga una sociedad enferma, que es en lo que se convierten los protagonistas de cualquier guerra civil.  Si junto a este hecho tenemos en cuenta la variedad y exactitud del vocabulario, el profundo conocimiento de la época y la denuncia de un momento histórico que por mucho que se empeñen no hemos superado, tenemos la necesidad de leerla en sentido filosófico, esto es, necesidad como obligación. ¿Por qué?  Porque aún tenemos cadáveres en las cunetas, nos negamos a mostrar nuestra bandera salvo en el fútbol no nos vayan a confundir con fachas y alguno de nuestros políticos no sabe que el comunismo murió hace rato. No es la única obra imprescindible de este período, claro, me viene a la cabeza Memoria de soldado de Alfredo Conde de la que ya hice una reseña.

Lo terrible de Los girasoles ciegos, casi un best seller, es que triunfó póstumamente y su autor no conoció su éxito. Como si se tratara de una obra de la Edad Media en la que el escritor no fuera relevante, ni sabemos el aspecto de un hombre, hijo de poeta, que fue redactor en diversas editoriales y guionista de Pilar Miró. Triste en mi opinión. Os dejo con el trailer de la película dirigida por José Luis Cuerda que llevó al cine el último de los relatos. Rara vez crítica y ventas van de la mano. Por algo será.

Pd.1 Quiero agradecer a Agustín  esta recomendación, porque sólo los buenos amigos recomiendan grandes libros 🙂

Pd.2 Como sabéis voy a impartir un Taller de crítica literaria para Culturamas al que estáis tod@s invitados. Pero hay más talleres. Si estáis interesados escribid a cursos@culturamas.com. Las plazas son limitadas.

Pd.3 No quiero morirme sin probar las mieles del éxito. Sentiros parte de la historia y comprad OSTRANENIE.

Os espero: bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

 

 

LUIS RACIONERO: EL ARTE DE ESCRIBIR. EMOCIÓN Y PLACER DEL ACTO CREADOR

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Es curioso que al que fuera director de Biblioteca Nacional se le acusara de plagio y que dijera que era “intertextualidad”, un concepto teórico que se refiere a los procesos y las relaciones de unos textos con otros o de textos con otros géneros. Por ejemplo, el Don Juan de Zorrilla y el de Byron o El corazón de las tinieblas y Apocalypse Now. El plagio, como sabemos, es otra cosa.

En fin, de esto me suena este ingeniero que se doctoró en Urbanismo en Berkeley, que fuera profesor de Microeconomía en la Facultad de Ciencias Económicas y de Urbanismo en la Escuela de Arquitectura de Barcelona, en la Facultad de Económicas y by-fellow en el Churchill College de Cambridge. Pero hoy os quería hablar de un libro de los entresijos de la literatura en el que nos habla de lo que es la escritura, la creación, el estilo, los críticos, las escuelas críticas y donde se permite presentarse a sí mismo a través de su escritura, cuestión que no me ha interesado en absoluto. El ensayo se titula: El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Muy interesantes son sus aportaciones sobre el estilo aunque no dejen de ser un refrito de las poéticas clásicas, pero actualizadas. Así pues, el estilo es la manera de expresarse, es lo que somos, en realidad, una visión personal de lo que cada uno lleva dentro. Y en ese estilo que buscamos lo esencial es aparcar la ambigüedad por la mala selección de las palabras o por la mala colocación de las mismas. Para Racionero, hay que estudiar el diccionario y no utilizar sinónimos. Abandonar las palabras redundantes y sobre todo, ordenar adecuadamente los pensamientos en palabras, las palabras en frases, las frases en párrafos. Vamos, que aprendamos RETÓRICA. Punto. Nunca está de más que nos lo recuerden…algún día os hablaré un poquito de Retórica, si os parece bien.

En resumen, un libro de un escritor que habla del proceso creador (uno más), pero es recomendable, hay ciertos aspectos que nunca debemos perder de vista, como producir esa emoción en el lector como autores, eso sólo lo consigue el estilo y los críticos o reseñistas, booktubers o bookstagramers, que de todo hay en esta vida, debemos (me incluyo) facilitar el acceso a distintas obras, sentir esa fascinación del autor, interpretarla y comunicarla. No sé si me dará por leer alguna de sus obras de ficción pero me sumo a sus palabras. ¿Y vosotros? ¿Qué opináis? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

El crítico está para ayudar a los aficionados a leer, a entender y disfrutar; la crítica es anhelo y deseo de encontrar, conocer, amar, recomendar todo lo bueno que se ha descubierto, pensado y escrito en el mundo (p.151)

Luis Racionero El arte de escribir. Emoción y placer del acto creador. Madrid, Taurus, Temas de hoy, 1995.

 

 

 

DE LA CRÍTICA ANIQUILADORA

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Por aquello de tomarnos todo de una manera personal (craso error) uno se toma las críticas indefectiblemente mal. Ante semejante ataque al ego alguien decidió acuñar el término “crítica constructiva” que es tanto como decir que lo que te han dicho no es para hundirte en la miseria sino por tu bien, para que aprendas, lo que casi siempre resulta una humillación o, en su defecto, de una condescendencia asquerosa. Dicho esto, cuando uno empieza a escribir debe (aparte de muchas otras cosas) aprender a corregirse y aprender a aceptar las críticas y es difícil ¿eh?

El gran quid. Grandes genios han sido grandes incomprendidos, pero no todos somos genios, no podemos estar por encima de nadie y, mucho menos, por encima de los lectores. Es decir, tienes que escribir lo que quieras (escribes por ti, para ti en primer lugar), confiar en lo que haces y en tu evolución, adorar a tu editor/corrector que pueda que tenga más ojo (Raymond Carver lo hizo, gracias al Cielo) y asimilar lo que te digan. Esas críticas hay que verlas de manera objetiva y aunque algunas te parezcan estúpidas, respetarlas. Importante. Muchas veces nos venden cosas como artísticas y son bochornosas, como en las ferias de arte ¿verdad? Eso es marketing.

Os cuento todo esto por un encontronazo el otro día en LinkedIn con unos profesionales de la Psicología y la Marca Personal, que se ofendieron muchísimo porque critiqué con dureza su artículo…es cierto…dije: “Lamentable artículo, de lo peor que he leído últimamente y no sólo de marca personal”, luego di mis razones, por supuesto. Tarde. Respondieron que no se puede “destruir” el trabajo de nadie y atacaron mi capacidad de comprensión al decir que la lectura había sido en diagonal y poco menos que no sabía de lo que estaba hablando porque “ellos” saben y “yo” no. En ningún momento me salí de lo que se hablaba en el post pero ¡ay! se defendieron como lobos y me vi obligada a recordar lo siguiente: “Cuando mostramos lo que escribimos debemos tener en cuenta que no todo el mundo tiene que estar de acuerdo. Para que los amigos nos digan lo estupendos que somos está Facebook ¿no?”.

Conclusión. El mundo de la crítica es muy ingrato y no está basado en el aire, ni en el gusto personal, aunque influya, sino en la acumulación de lecturas y en la conexión de las mismas. Termino con dos pinceladas. Herman Mellvile, autor de Moby Dick, dejó para la primera lectura crítica de Bartleby, el escribiente, a un pescador que conocía y, por otro lado, aquello que ya he mencionado en alguna ocasión que leí a Kurt Vonnegut, para saber si algo es arte o no hay mirar 10.000 obras. Por tanto, para saber beber hay que saber mear ergo para aprender a escribir hay que aprender a aceptar lo que te digan.

Pd. Aquí las críticas corrosivas, aniquiladoras y/o respondonas son bienvenidas. Por cierto, ya podéis encontrar MONÓLOGO INTERIOR en los blog de la Revista Culturamas. Un verdadero placer. bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

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HEINRICH BÖLL: EL TREN LLEGÓ PUNTUAL

 

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Lamento repetirme, pero Heinrich Böll es mi autor favorito. No es que no tenga más, hay siempre muchos, pero de todos no leeré su obra completa. Soy consciente de que es difícil que sea un autor que se ponga de moda, aunque sus escritos sean, tristemente, tan actuales, ya que se centran en el momento más oscuro de la historia de Europa como fue la Segunda Guerra Mundial y la postguerra de lo que no estamos tan lejos como les gustaría a esos señores de negro que mandan y nos mandan despreciar lo que fuimos hace no tanto, como digo: desesperados, hambrientos, trémulos.

El tren llegó puntual es la historia de una intuición que más parece una epifanía. Es la verdad que nos late dentro, pero que sólo si escuchamos atentamente somos capaces de comprender, como cuando sabemos que amaremos a esa persona por encima de nuestros condicionamientos, por ejemplo. Que el protagonista sea un joven soldado alemán que va en un tren cruzando Polonia durante la guerra sólo nos puede hacer pensar en los trenes que llevaban a los judíos a los campos de exterminio y poco importa que sea alemán o judío, el protagonista es un ser humano cruzando las fronteras del miedo, reza y no sólo por pura desesperación y lo hará hasta encontrarse con lo poco que somos. Nuestra existencia, pobre, por lo general, se puede resumir en unas pocas frases. No es que seamos tan poco, somos y podemos ser mucho, aunque en ocasiones no nos permitamos más que quedarnos con las sobras.

La gran calidad de Böll se refleja una vez más en esta novela corta cuya prosa, tan sencilla que parece mecer el viento, no impide la gran profundidad de su conocimiento del ser humano que, las más de las veces, merece nuestra indulgencia y, a veces, nuestro perdón.

PD. Gracias por seguirme ❤ Os dejo el programa de radio SIN ACRITUD, en la 97 irratia de Bilbao donde hablé la pasada semana de OSTRANENIE de la ciudad de Bilbao y de mi forma de escribir. Siempre las últimas noticias de OSTRANENIE en el blog ostraneniesite.wordpress.com o, como siempre, cualquier comentario en bertadelgadomelgosa@gmail.com

 

 

 

 

JOHN FANTE: LLENOS DE VIDA

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Dicen que un escritor siempre reescribe una y otra vez un único tema…de diferentes maneras, se entiende. Quizá el mejor ejemplo es Woody Allen, al que siempre se nota demasiado que habla de sí mismo. Esto me recuerda que Allen es judío y los escritores judíos norteamericanos (sobre todo los que escriben para el cine o la televisión) son especialmente dados a hablar de sí mismos mientras el resto de los mortales esparrancados en las butacas nos devanamos los sesos por intentar entrar en ese mundo cerrado de hombres con dinero, mundo que nos es ajeno, aturdidos por esa verborrea indiscriminada de chistes más o menos sexuales que después de Woody y aquella oveja que Dios guarde…poco tienen que hacer. Gracias a ese o a otro Dios, Fante es de origen italiano, dónde va a parar…el sarcasmo tiene sentido, las mujeres existimos de otra manera…a parte de la mama hay mucho suegro en Llenos de vida, una novela divertidísima…para que luego no me digáis que soy tan oscura 🙂

Estamos en Estados Unidos, Los Ángeles, Bandini escribe guiones pero, ¿hasta qué punto eso es un trabajo de hombres? Son los 50, la American way of life en su apogeo, las lavadoras y todos los electrodomésticos permiten que las mujeres tengan más tiempo para arreglarse y ser tan femeninas…tan femeninas que se convierten en madres y OH! esta es la trama de la novela. Bandini va a ser papá, su casa está llena de termitas, su propio padre piensa que es un inútil y la mama le envuelve en extrañas supersticiones.

Nadie como Fante para sacarse de la manga una novela de algo tan cotidiano como ser padre. Si me permitís, voy a dedicar este post a un amigo valenciano que acaba de tener su segundo hijo y que sé que se va a reír mucho, porque las neuras de los personajes son extremas, son ridículas como lo somos todos sin excepción. Sólo que aquí no tenemos un guionista sobrado. Acomplejado, puede, por ese origen italiano, del que no estoy muy segura si se avergüenza o se enorgullece…porque el Mediterráneo tiene garra, tiene sangre, es explosivo, con los judío-americanos tipo Roth o Bellow me pierdo. Me aburro. Les falta chispa. No están llenos de vida.

¿Que sí? ¿Que no? bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

 

 

 

CUENTA LA HISTORIA DEL MUNDO EN MONÓLOGO INTERIOR

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Si me encantara cocinar (que sólo me gusta) dejaría de hacerlo con tanto chef reconvertido en artista. Algo así me pasa con la escritura. Das una patada a un bote y cualquiera escribe y ahora con las redes sociales cualquiera se publica. Que te compran sólo los vecinos y familiares, da igual, yo soy escritor. Y en esas estamos. Por eso yo digo que soy narradora porque me gusta contar historias, escritores son esos que se ganan la vida con esto y ya ni eso, que si se jubilan no pueden cobrar también derechos de autor. España es como es. Pero no vamos a dar más vueltas a qué es un escritor ni cómo debe hacerse…que cada uno sabrá si necesita cursillos de eso que llamamos “escritura creativa” como si no siempre lo fuera, como si para escribir un anuncio de detergente no necesitaras imaginación, por ejemplo. Me resulta paradójico que, en este aspecto, no se respete la más elemental de las reglas de la economía del lenguaje que es no abusar de los adjetivos. Pelillos a la mar. Centrémonos.

Los escritores siempre han dado consejillos, mejores y peores, sobre cómo afrontar la escritura y que ahora da Perico Los Palotes. Uno de esos escritores al que me da una pereza horrible acercarme es Jack Kerouac del que siempre he presupuesto que de no ser tan atractivo habría pasado desapercibido, porque lo que dijo eran cosas bastante tontas que ahora salen en libros de autoayuda o, peor aún, en la Revista Forbes, sí, la de los ricos. (Aquí fue cuando me salió urticaria). Os dejo 10 consejos para la vida según él, que aparecen en dicha revista:

1. Enamórate de tu vida.
2. Algo que sientas encontrará su propia forma.
3. Cuenta la historia del mundo en monólogo interior.
4. Acepta la pérdida para siempre.
5. Cree en el santo contorno de tu vida.
6. Lucha por esbozar la corriente que existe en tu mente.
7. No pienses en palabras cuando te detengas, sino para ver mejor el panorama.
8. No temas o te avergüences por la dignidad de tu experiencia, lenguaje y conocimiento.
9. Compone de forma salvaje, indisciplinada, pura, que venga desde abajo, entre más loco, mejor.
10. Eres un genio todo el tiempo.

¿Qué os parecen? A mí me ha chiflado el punto 3. Cierto, hay que vivir y escribir desde las tripas (en monólogo interior), desde lo que vives y lo que no tendrás jamás, lo que perdiste y lo que te rodea. Siempre hacia adelante, sin vergüenza, indisciplinado. Quizá esta sea la forma de enamorarte de tu vida (puede que siendo rico sea más fácil). En cualquier caso, no y repito NO eres un genio ni todo el tiempo ni a raticos y es muy difícil que llegues a serlo si crees que ya lo eres. No te engañes. Ese es el único consejo que te doy yo, desde la modestia y con todo mi cariño. Y ahora ponte a escribir o a cocinar como un loco, si quieres. Seguro que además del vecino te lee el portero y, con un poco de suerte, hagas un cursillo de escritura creativa que te de la clave que buscabas. Si no, haz uno de cocina, eso siempre ayuda a ligar.

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LÁSZLO KRASZNAHORKAI: HA LLEGADO ISAÍAS

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Ha llegado Isaías es un gran relato. El apellido del autor es casi tan largo como las palabras que lo componen (50 páginas) y cuando lo leáis, sabréis por qué me gusta, pero os lo explico. Me hubiera gustado escribirlo a mí. De hecho, es muy probable que lo haga. Porque igual no sabéis que este autor húngaro, también traductor, es de los que no hay que perder de vista, de esos de sajazos, de absoluto dominio de la lengua. Esto lo podría decir de muchos otros, puede que lo haya hecho, pero no con todos vuelvo a leer, a estudiar la estructura sintáctica de sus frases, no con todos vuelvo a rebuscar su olor entre las sábanas. No todos los amantes son iguales, ya deberíais saberlo porque, a estas alturas, qué difícil resulta sorprender.

László Krasznahorkai (1954) consiguió gran reconocimiento en 1985 año en el que publicó Satantango que luego adaptó al cine junto al director Bela Tarr. Ganó, en 1993, el premio Bestenliste en Alemania con su obra La melancolía de la resistencia y otros tantos reconocimientos como el premio Kossuth, el más importante de Hungría.

Lamento no poder deciros nada sobre  el tema, salvo quién era Isaías. Isaías era un profeta cuando Babilonia estaba a punto de caer. Yahweh tenía un plan. (Siempre lo he sabido). El creador del universo designa a Ciro el Grande como mesías y constructor del templo. Esa es su promesa al pueblo de Sion e Israel debe mantener el pacto. En realidad no sé hasta qué punto esto tiene algo que ver con la trama, igual Isaías era un pobre diablo o el vecino del cuarto, en cualquier caso y, aunque los escritores pueden ser algo extravagantes con sus títulos, muchos lo son, nunca dejarían esos títulos en manos del azar, así que vete a saber el porqué del título. En Ha llegado Isaías, Krasznahorkai habla de una de mis grandes obsesiones temáticas, como me gustaría poder (d)escribirla. Si lo descubrís, no lo digáis. Es un secreto.

Pd. podéis escribirme sin destripar el texto a los demás. Encontraréis esta obra en la editorial Acantilado que el autor quiere que se lea junto a Guerra y guerra, en la misma editorial. bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤