RUSSELL BANKS: LA LEY DEL HUESO

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La novela de aprendizaje prototípica es El guardián entre el centeno de J. D. Salinger, obra que detesto, aunque no recuerdo el motivo. Las novelas de aprendizaje, también llamadas de iniciación o bildungsroman, son aquellas en las que un joven parte de la inocencia a la experiencia a través de un viaje iniciático en el que tiene que superar una serie de pruebas. Es probable que lo hayamos explicado en otras ocasiones porque es algo que se repite y que Joseph Campbell indicó a la perfección en El héroe de las mil carasbasado en los mitos y los arquetipos de Jung. La grandeza del asunto reside en que podemos encontrar esta estructura en El Quijote o en la mayor parte de las películas de la televisión, incluidas las de Steven Segall o Jackie Chan. La ley del Hueso cumple la mayor parte de las características propias de estas narraciones, aparte de las mencionadas, como la muerte del padre, la del amigo y una cantidad ingente de vicisitudes, a través de las cuales no sólo llegará a la madurez sino a la sabiduría, diría yo.

No obstante, el tono de la obra no es el típico que cabría esperar. En primer lugar, el protagonista es un adolescente problemático y su propia visión de la vida cambia a medida de su intuición y no tanto de su experiencia mediante una técnica analítica de ensayo-error. En segundo lugar, su manera de expresarse mantiene a lo largo de la novela un punto de sutil ironía con cierto grado de humor, a pesar de las duras vivencias. Sin embargo, estos dos aspectos, por sí solos, no hacen de esta obra una novela especial, algo que sin duda es. Hueso, un chaval hecho a sí mismo pero no a la manera de Trump, cambia su nombre, aunque no sabemos si es por ser más duro, porque las experiencias vividas han dado “en hueso” y no le han hecho mella o porque ha decidido vivir su vida libre de injerencias desde lo único que le importa. Su naturaleza es de buen corazón, algo que no se ajusta al canon que nos presenta la sociedad por el que una adolescencia violenta siempre te convierte en criminal.

Lo impresionante de La ley del Hueso es que el protagonista en ningún momento deja de valorar la humanidad de las personas, de todas las personas. Ser humano no significa ser bueno o ser malo sino que es un compendio de aspectos positivos y negativos. Mi profesor de arte cuando yo tenía 18 años me lo explicó muy claro: benevolente significa “querer ser bueno” pues su etimología viene de bene (bueno) y del latín volo (querer). Según una leyenda india, todos llevamos dentro dos lobos uno bueno y uno malo pero sólo crecerá el que alimentes. Esa es la verdadera y única ley de la vida. Confieso que me ha llegado al hueso.

P.D. Os dejo el enlace para el Master online de creación literaria de Culturamas, donde doy la parte de crítica literaria. Quedan pocas plazas, reserva la tuya ❤ http://www.culturamas.es/blog/2017/09/26/master-online-de-creacion-literaria/

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BERTA DELGADO MELGOSA: MI PRÓXIMA NOVELA

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Por cuestiones personales no he podido compartir con vosotr@s mis reseñas en las últimas semanas y os pido disculpas, así que he decidido hacer acto de contrición y  daros unas pinceladas de mi próxima novela corta, titulada Todos los putos días. Despúes me retiraré a mis cuarteles de verano hasta octubre para desconectar de las redes sociales, como todos los 🙂 años.

Todos los putos días podría considerarse también un relato largo. En cualquier caso, tanto como relato largo o novela corta, se diferencia de una novela en que hay pocos personajes y menos tramas y subtramas. Es una estructura cerrada, lineal y compacta, que es lo que quería  hacer en este momento. El tema principal es la envidia patológica y su relación con el masoquismo.  A veces creemos que envidiar a alguien sólo se refiere a cosas materiales pero esa es una envidia de andar por casa. La envidia enfermiza envidia lo inmaterial, esto es, envidia a otra persona por cómo es y a medida que aumenta, se envidia no ser la otra persona. Se deriva así al odio, pues uno no puede cambiar sino en su continuum, como explica Unamuno: podrás cambiar aspectos de tu carácter, pero no convertirte en alguien que no puedes ser. Por ejemplo, que me tiña de rubia no me convierte en Scarlett Johansson, una potencial situación de riesgo. Por tanto, es una proyección del odio hacia uno mismo y entra de lleno en el masoquismo, que puede ir desde sorber la sopa hirviendo al suicidio, pasando por sucesivas etapas de gusto por el sufrimiento absurdo. Lo más aterrador de este tipo de envidia es que nace de la admiración, que se torna en amor, ya sea fraternal o romántico y termina en el odio, como decíamos. Y como tú eres la única persona que va a estar contigo todos los putos días está claro que Irati, la protagonista, tiene un problema que deberá resolver por sí misma.

En cuanto a otros aspectos, la novela está ambientada en Bilbao, en el barrio de Santutxu. Prácticamente, la ciudad de Bilbao es un personaje más porque me siento muy agradecida a esta ciudad que ya considero mi casa, gracias a todas las personas que he ido conociendo en los últimos años. La novela está narrada en primera persona, en pasado y sucede en un solo día. No os cuento más. Ya estoy con los preparativos. Os dejo la foto portada de masLucena y me despido de vosotr@s hasta octubre. Os espero a tod@s, no faltéis y gracias por estar ahí ❤

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EDUARDO MENDOZA: EL ASOMBROSO VIAJE DE POMPONIO FLATO

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Reconozco que me cuesta vencer reticencias iniciales al enfrentarme a escritores hacia los que es probable que tenga prejuicios absurdos. Menos mal que para eso cuento con buenos amigos que me ayudan a no ser tan pacata. En el caso que nos ocupa, no era una cuestión de prejuicios sino de falta de ganas de abordar las obras de este escritor, que en noviembre de 2016 se hizo con el Premio Cervantes.

No os puedo hablar del porqué no me ha apetecido asomarme a sus novelas, pero ya hemos puesto remedio con El asombroso viaje de Pomponio Flato, obra ambientada en Palestina (y no en Barcelona como suele, él y la mayoría de los escritores españoles actuales, muchos catalanes, lo que es de agradecer). Escoge el siglo I y donde se cuentan los azares de este romano al que contrata el niño Jesús para que salve la vida de su padre José, que ha sido condenado por la muerte del rico Epulón. Como podéis ver, utiliza personajes históricos a su antojo, sin rigor y sin rubor, para adentrarse en el género policíaco. Con todo, ni el género histórico ni el policíaco son los más importantes aquí, ya que la sátira y con ella el humor del que hace gala en todo el texto, es lo más representativo del mismo.

Precisamente el humor comienza en el lenguaje y se traslada a los hechos narrados. Manipula ese lenguaje mediante cultismos, pedanterías y dobles sentidos, pues el lector traslada de manera inconsciente lo que lee a la actualidad y a sus propios conocimientos bíblicos e históricos, y por eso es difícil no reírse con esta obra. El hecho de que Pomponio esté utilizando el recurso de escribir una carta, a Fabio una vez más, (hablamos ya de La Epístola moral a Fabio en la entrada de Jesús Ferrero sobre Eros Y Misos) nos lleva a ese conocimiento que pueden tener algunos lectores. Es un recurso clásico bien utilizado.

Mendoza ha publicado diversas obras dentro del género detectivesco protagonizado por personajes marginales, también mezclados con la parodia como la saga El misterio de la cripta embrujada (1979), El laberinto de las aceitunas  (1982), el tercer volumen, La aventura del tocador de señoras (1982) y el último publicado en 2012 El enredo de la bolsa y la vida. Así pues, ha repetido con esta mezcla de géneros una fórmula que le va muy bien. En este caso en concreto, se evidencia el espíritu crítico de esta novela frente a los grandes e infames bestsellers pseudohistóricos como El código Da Vinci  de Dan Brown o El Ocho de Katherine Neville.

Es posible, como he leído, que la obra de Mendoza se divida en grandes obras como La verdad sobre el caso Savolta (1975), su primera novela o La ciudad de los prodigios (1986) y luego las obras menores como las arriba mencionadas. En cualquier caso, su técnica es excelente porque parece fácil lo que hace y es extremadamente complicado crear un tono satírico, mantenerlo toda la novela sin que el lector se aburra o pierda la sonrisa. ¿Si recomiendo a Mendoza? Sí. Lo más probable es que me adentre en su ensayo sobre Baroja, Baroja la contradicción (2001). Lo bueno de los grandes escritores es que puedes elegir entre sus distintas obras.   

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THOMAS BERNHARD: SÍ

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Os comparto mi último artículo para Opulix. Aquí tenéis el enlace. Un placer, como siempre. ❤

Thomas Bernhard es uno de esos escritores que no conviene perder de vista dada su entidad. es una novela corta narrada en primera persona. En realidad, es el monólogo de un demente, un soliloquio neurótico de un hombre que intenta poner en claro dónde se encuentra física y mentalmente. Sólo su amigo Moritz cuenta con entidad suficiente para tener un nombre, pues fue el agente inmobiliario que le vendió una propiedad cochambrosa donde realizar sus estudios que, con el tiempo, se fueron convirtiendo en una obsesión, a la vez que se alejaba más y más de otras personas. Cuando la comunicación parecía imposible surge una chispa de luz a raíz del encuentro con la Persa, una mujer igualmente rota, que aparece en el pueblo.

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La narración es impresionante y transcurre lenta, opresiva y absurda hasta la mitad, en la que la mente del protagonista trascurre veloz y sin rumbo. Los temas presentados son la soledad, la imposibilidad de la comunicación y la locura. El lector se inmiscuye en los más oscuros pensamientos del protagonista y siente el mismo rechazo que la Persa hacia él y viceversa. Porque cuando el ser humano no es capaz de comprenderse se aleja irremediablemente de los demás, sobre todo si reconocen la locura en el otro. Aquella afirmación de Plauto, homo homini lupus popularizada por Hobbes en el siglo XVIII, “el hombre es un lobo para el hombre”, se vuelve más cierta si cabe, pues el egoísmo del protagonista, que ha dedicado su vida a los estudios vanos, le ha llevado a un lugar ignoto del que es difícil volver. Ese lugar es la demencia.

Todo en el libro nos conduce al mismo sentir y padecimientos de los personajes a través de una caracterización audaz y una atmósfera cargada de viento, frío, oscuridad y humedad, un paraje agreste e insolidario que los deshumaniza aún más. El descenso a la locura y su forma de abordarla roza la genialidad y recuerda a otro austriaco insigne como fue Franz Kafka.

El pesimismo de Bernhard puede estar debido a una infancia con grandes carencias económicas y afectivas unidas a sus problemas crónicos de salud. Su obra es considerable e incluye obras teatrales, libros breves o autobiográficos y distintas novelas entre las que destacamos Helada (1964), Trastorno (1967), La calera (1970) o Corrección (1975), probablemente la más famosa, que aborda los motivos del suicidio de un arquitecto patológicamente perfeccionista autor de una estructura aislada en la mitad de un bosque, lo que tiene cierta relación con la novela que nos ocupa. Destacamos también El malogrado (1983), centrada en el fracaso de un estudiante de piano en contacto con un genio, que es un estudio sobre las limitaciones humanas.

En , no parece sentir piedad por los personajes retratados y nos aproxima a una realidad descarnada del propio ser humano. La intensidad de su prosa y su impresionante habilidad técnica hacen de Bernhard un escritor al que leer en profundidad.

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KIRMEN URIBE: BILBAO-NEW YORK- BILBAO

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Las ciudades las hacen las personas y cuando esas personas se sienten orgullosas de sus ciudades, éstas suelen ejercer una extraña fascinación en los demás, que empezamos a verlas de otra manera, sintiendo sus raíces y su alma. Eso me sucede a mí con Bilbao, os dejo aquí una foto que hice en el puerto, porque en Bilbao, sobre todo, se habla del mar.

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Kirmen Uribe se licenció en Filología Vasca y cursó estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento, disciplina en la que yo me doctoré y como también soy filóloga y una enamorada de Bizkaia, quizá sólo era cuestión de tiempo que me acercara a su obra. Con Bilbao-New York-Bilbao, consiguió el Premio Nacional de la Crítica en euskera en 2008 y en 2009 el Premio Nacional de Literatura, el de la Fundación Ramón Rubial y el del Gremio de Libreros de Euskadi. Luego se tradujo al castellano, gallego y catalán, aunque sus obras están traducidas a catorce idiomas, incluidos inglés, francés, ruso y japonés.

Nació en Ondarroa, en una familia vinculada a la pesca, lo que motivó que quisiera narrar de una manera sencilla pero original la historia de tres generaciones, a través de relatos familiares, de pedazos, realmente, a la vez que nos explica el proceso de escritura de la misma durante el vuelo ficcional del autor entre el aeropuerto de Bilbao y el de Nueva York. Utiliza, cartas, emails, poemas e, incluso, se incluye un mural del pintor Arteta, relacionado con la familia Bastida. No hay, pues, una trama sino los recuerdos que van y vienen de Ondarroa, sus vivencias y las historias intercaladas y paralelas, digresiones y comentarios sobre las cosas más variadas, sobre gastronomía, sobre la verdadera amistad, la guerra civil o el Athletic.

Una de las razones por las que he escogido leer esta obra es porque el género de la autoficción está de moda, aunque no tiene nada de nuevo. El problema, creo yo, es querer ser moderno con algo tan viejo como la autobiografía, que hay que recordar, nunca puede, ni debe, ser objetiva. Lo mejor es haberme encontrado con un relato muy sincero, donde se percibe el amor a su tierra.

Las historias que nos cuenta Uribe, hay que enmarcarlas también en la gran tradición oral de la historia de Euskadi, sus leyendas y la forma de ser sobria y parca, pero siempre amigable y leal de sus habitantes. No sólo son amenas sino que enseñan aspectos de la tradición que quedarían aparcados de otro modo. El autor, con esta obra, pone también de relieve la importancia de las historias que conforman la vida del futuro escritor, que siempre bebe de las historias que le han contado y de las que intuye y se imagina. En resumen, un libro que se lee de un tirón y que recrea de una manera admirable lo mejor del pueblo vasco.

Espero vuestros comentarios bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

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LÁSZLÓ KRASZNAHORKAI: GUERRA Y GUERRA

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En esta foto László Krasznahorkai me recuerda a Chejov o a algún escritor ruso de los que tanto me gustan, en parte, por el físico y el tipo de fotografía y, en parte, porque su estilo es indiscutiblemente personal y tiene algo del conocimiento humano que aparece en las obras de los grandes novelistas rusos. Esto no le sucede sólo a él, ya lo sé, pero es muy característica la introspección de sus personajes como si no fuera tal y su aversión por los puntos. El caso es que te acostumbras a navegar entre comas como si fueras en un crucero en el que, al menos en apariencia, nada hace presagiar que suceda algo grandioso. Sin embargo no es así. Es todo lo contrario. Y de eso va precisamente Guerra y guerra.

El autor quería que otra de sus obras, de la que ya hice una reseña, Ha llegado Isaías, se leyera junto con ésta, así que volveré a leerla de nuevo. La verdad es que no os pude contar mucho del tema sin destriparos el libro, sólo os diré que es impactante. Ambas lo son.

Krasznahorkai me gusta más que Kenzaburo Oé en su obra Dinos cómo sobrevivir a nuestra locura (os dejo mi reseña) pero me recuerda a él por su tratamiento de la misma como algo enteramente normal. Es más, es como si los que nos consideramos cuerdos fuéramos los auténticos locos, lo que también me lleva a Antonin Artaud en Para terminar con el juicio de Dios (os dejo mi reseña también), que se sitúa en un mismo plano que Korin, el protagonista de Guerra y guerra. Korin se empeña en dar a conocer la gran verdad que encontró de casualidad, como todos los grandes descubrimientos. En esta novela todo es pura ficción pero, a la vez, demasiado real. Nos sentimos contagiados de la verborrea incontenida de Korin, quien tiene un objetivo en esta vida al que, sin embargo, se ve abocado sin posibilidad de negarse. Le ayudarán distintas personas, de manera más o menos consciente, e iniciará un viaje de Hungría a Nueva York donde nos encontraremos con situaciones surreales que terminamos creyendo posibles, porque así es el fanatismo. Korin es una especie de resistente pasivo en busca de su Santo Grial o, mejor, lleva consigo el anillo de poder y todos a su paso se rinden a la evidencia: si alguien sabe dónde va los demás se apartan. Le ayuda en su camino no meterse con nadie imbuido en su idea fija, como si nada más le importara, bueno, es que nada más le importa, no se importa ni él mismo. Impresiona su conocimiento de cómo funciona el mundo, lo que podemos resumir en: el mundo funciona con dinero, tu mundo culmina con tu muerte, hay algo más grande que tú. Saber esto no es estar loco, llegar a esas conclusiones me parece grandioso e inefable. Quizá no todos lo entiendan pero en esta vida sólo hay guerra y guerra y se repite una y otra vez. Esa es su enseñanza pero quiere mostrarla al mundo. Korin tiene un propósito, un solo objetivo que debe cumplir. Quizás tú y yo estamos locos por no haber sido capaces de encontrar nuestro propósito. Quizás el cuerdo es él. Pero lo que es seguro es que el dinero mueve el mundo.

Cuéntame lo que te parece en bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

P.D. Aún hay plazas libres en mi taller online de crítica literaria en Culturamas este mes 🙂

 

 

 

 

JAVIER CERCAS: LA VELOCIDAD DE LA LUZ

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La velocidad de la luz es una novela correcta pero floja. Ni siquiera sé el porqué del título, pero igual no he prestado suficiente atención. No os voy a negar que mi único interés en su lectura se centraba en la relación que el protagonista mantiene con un veterano de Vietnam. Es posible que tenga tintes autobiográficos y eso la haga aún más tonta.

Para los que aún no me conocéis, me doctoré en Teoría de la literatura con una tesis sobre la guerra de Vietnam: Neither Eagle Nor Serpent: la guerra de Vietnam como tema literario en la novela chicana.   Así que he conocido varios veteranos de Vietnam, alguno con estrés postraumático, que es lo que sufre el personaje de Rodney Falk, algo que no se menciona explícitamente. Tengo, pues, una conciencia bastante clara del tema y lo que ha hecho el señor Cercas es leerse cuatro libros (esto es literal, los menciona en el epílogo) y ha extraído unas conclusiones, que son las de la mayoría de la gente, es decir, lo que le sale es el topicazo: veterano con problemas de readaptación a la vida civil, incomprensión de la sociedad, bombas en las cestas de cerveza que llevaban los niños o la matanza prototípica de My Khe, probablemente, My Lai. El problema no es que no esté documentado, ni siquiera que no lo esté correctamente, sino que no sale de ahí, ha creado un personaje que no deja de parecerlo, es decir, el personaje es un cliché. 

El protagonista y narrador es un catalán que va a dar clases de español a una ciudad del medio oeste estadounidense y conoce a este veterano, del que ya le dicen que es muy raro. Inician una relación de amistad que no queda suficientemente bien justificada por la importancia que se le da a lo largo de la novela. Es decir, el lector no sabe por qué es tan importante para el narrador, ni por qué muchos años después querrá contar su historia cuando ya habían perdido el contacto.

En mi opinión, Cercas se confía demasiado y cuenta más que muestra. En Teoría literaria se nos explica la diferencia entre contar lo que ocurre, por ejemplo, el protagonista es cojo o mostrar, lo que equivaldría a describir el sudor que recorre su frente cuando arrastra el pie por el empedrado, es la dicotomía telling / showing. El autor nos cuenta hechos conocidos por todos, puesto que Vietnam fue la primera guerra televisada, tenemos tantas imágenes en la cabeza, que parece que nos sobran las palabras, pero eso es precisamente lo que falta. Falta salirse de lo que nos han contado y meterse en la piel de esa persona. Es cierto que intimida saber que ese amigo con el te tomas unas cervezas ha matado, puede que torturado y/o violado a alguien, pero también es cierto que no sabemos que habríamos hecho nosotros en su lugar. Las pinceladas que da Cercas sobre el personaje del veterano son tan ridículas, tan de manual que no es que no sean creíbles, es que para decir sólo eso, lo que se ha dicho una y otra vez, es mejor no decir nada.

Os dejo aquí  y aquí dos entradas sobre literatura de trauma que hice hace un tiempo, que estudia las narraciones de quien ha vivido una  experiencia traumática. Cómo veréis, hay mucho que decir y que explicar en el caso de entender ese tipo de situaciones. Pero hay que hundirse en el fango, en el miedo, para entrar en la mente de un soldado, por ejemplo. No hace falta haber ido a una guerra para querer comprender. Sólo hace falta escuchar y está claro que si Cercas conoció un veterano de Vietnam no entendió lo que estoy segura que le dijo, aunque fuera sin palabras, porque es muy difícil escuchar lo que no se quiere oír. La intención de Cercas era buena, sin duda, el resultado flojo.

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JOSEPH ROTH: FUGA SIN FIN

La mayor parte de los autores escriben obras modestas, en las que los protagonistas, poco originales, se enfrentan a situaciones que se resuelven en un clímax que modificará su mundo o visión del mismo. Por lo general, se trata de adversidades que suelen dividir a los personajes entre héroes y antihéroes a la manera que, por desgracia, la sociedad nos divide entre ganadores y perdedores. Luego están los genios. Es decir, los escritores modestos siguen las normas y los genios se las saltan a la torera. Joseph Roth está entre estos últimos. Roth forma parte de mi tribu de imprescindibles desde que un gran amigo me lo recomendó hace ya años. Su estilo es muy personal porque, aunque no es duro, tampoco hace concesiones. A veces es poético y conoce el alma humana como sólo lo pueden hacer los grandes.

Fuga sin fin nos muestra el final de una época en plena Revolución Rusa. Aún no tengo una opinión sobre el protagonista porque no sabemos sus aspiraciones ni su objetivo. Va a salto de mata, es alguien a quien ni odias ni amas. Su mundo ha cambiado e inicia un viaje que le llevará a distintos lugares donde conocerá a diferentes personas, incluso se reencontrará con su hermano. No da la sensación de estar tan perdido como estamos la mayoría de nosotros, en fuga permanente. Parece más bien que se mueva por sobrevivir al aburrimiento. Nada le gusta mucho ni le disgusta especialmente y es esa falta de propósito concreto lo que le acerca a la actualidad, en la que las circunstancias nos terminan por moldear. Pero nuestra época no es distinta a otros momentos históricos. Al contrario, por desgracia, tenemos un mundo en disolución y sólo al conocer la historia, también a través de los grandes autores, podremos entender al ser humano, que suele vagar sin rumbo por esa vida “que nos ha tocado vivir”. Sin embargo, no creo que Roth tenga una visión mecanicista de la historia, en la que seríamos meros comparsas, sino que cree que el hombre puede crear su vida, más o menos, aunque sea de una manera inconsciente mediante una fuga sin fin.

Os dejo aquí otra crítica que hice de su obra El triunfo de la belleza. Espero vuestras opiniones en bertadelgadomelgosa@gmail.com<3

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QUIM MONZÓ: OCHENTA Y SEIS CUENTOS

Para Quim Monzó la vida es digna de ser sacada de quicio. Algo así como sacar punta a todos y cada uno de los detalles que nos pasan desapercibidos a la vez que mete el dedo en la llaga. Monzó es uno de los mejores escritores españoles, suele escribir en catalán, se le ha traducido a distintos idiomas y ha ganado numerosos premios.

Ochenta y seis cuentos es una obra que trata infinitos temas y donde encontramos una aproximación a las relaciones humanas desde el absurdo. Se le ha comparado con Kafka, Borges y Rabelais, con quien más veo relación, por sus exageraciones. Uno tiene la sensación de que la temática que aborda es intrascendente, pero necesitamos poner de nuestra parte para conocer la lógica del absurdo y la hipocresía manifiesta de las relaciones, que alcanzan la grandeza en la mayoría de sus finales inciertos y sorprendentes.

Sus cuentos suelen ser breves, pero Ochenta y seis cuentos es una obra extensa, que hay que leer con tiempo para degustar que tras las generalizaciones ridículas de personajes que se parecen demasiado a nosotros, están los mensajes subyacentes y la crítica corrosiva a la sociedad expresadas con un humor particularmente negro. La falsa simplicidad de su prosa nos perjudica a la hora de buscar el sentido de los relatos, a los que nos enfrentamos como quien mira un cuadro abstracto aunque, conociendo a Monzó, sería más acertado decir “como si fuera un póster porno”. Te acercas al texto, te alejas, te ríes y, algunas veces, te quedas incómodo al verte inmerso en el aspecto surreal de la vida cotidiana.

Os dejo aquí la crítica que hice de El porqué de las cosas, pero si me permitís, os recomiendo Mil cretinos (2012). La diferencia con Ochenta y seis cuentos (1999) es sutil pero importante, no sólo en extensión, sino porque lo escribió tras la enfermedad degenerativa de sus padres y sentí que sus palabras habían ganado humanidad.

Sin duda, Monzó está entre mis escritores imprescindibles y uno de los que más me ha influido, sobre todo en Ostranenie. Sé que, a pesar de que podemos hablar de una resurrección de los relatos debido al empujoncito del Nobel a Alice Munro (que me sigue sin gustar), es un género al que no se ha dado la debida importancia. Quim Monzó es un excelente autor para iniciarse en los cuentos a la vez que nos reímos a carcajadas. Contadme qué os parece.

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ALEXANDER PUSHKIN: HISTORIAS DE BELKIN

 

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Os dejo aquí mi último artículo para la revista Opulix.com, contadme que opináis en bertadelgadomelgosa@gmail.com ❤

A veces me preguntan por qué la mayoría de mis críticas no están dedicadas a libros recién publicados y siempre digo lo mismo: yo reseño lo que leo a medida que lo leo, así que vuelvo a mis intereses en literaturas como la japonesa o la rusa, aunque procuro variar épocas, autores y tendencias. Reconozco que con los autores actuales voy poco a poco, pero mantengo la mente abierta.

Cuando empecé a leer Historias de Belkin (1830) no pensé que iba a ser tan divertido a la vez que profundo y actual. Pero es que los seres humanos no variamos tanto por mucho que se empeñe la tecnología. Que unos relatos acerca de la vida rusa y sus particularidades propias de los años veinte y principio de los treinta del siglo XIX no resulten desfasados es de un valor inmenso, otro motivo para volver a los grandes, volver atrás y aumentar el conocimiento del ser humano independientemente de los detalles de cada época: vayamos a las fuentes y aprendamos de los mejores.

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Los cuentos de Historias de Belkin son divertidos e ingeniosos. Son cinco historias individuales y no relacionadas, anotadas por el difunto Iván Petrovich Belkin, que narraron originalmente cuatro individuos distintos. Mi favorito es “La parada de postas”, donde la tragedia se torna en melancolía, siempre presente en las obras rusas. Así pues, con temas como el honor, el amor, la familia o los duelos estos cuentos anuncian muchos de los caminos por los que evolucionaría la literatura del siglo XX, como sugieren esos distintos narradores y sus distintos puntos de vista, así como las palabras finales de uno de los cuentos: “Los lectores me disculparán por saltarme el innecesario deber de describir el desenlace de esta historia”. Pushkin es la avanzadilla, mucho más que Turgueniev, en mi opinión, de un nuevo modo de entender la literatura menos sujeto a normas y usos que emborronan el verdadero propósito del escritor. Y en esas nuevas formas, el lector se sitúa no como un ente abstracto y pasivo, sino como un “tú” presente en el texto y que deberá hacer un esfuerzo para dar un nuevo sentido, quizá el suyo propio, a esos cuentos. La imaginación los invade, su mirada es irónica, con toda probabilidad, una de las claves de su actualidad. Y si decíamos que es importante beber de las fuentes a veces lo es más atender a lo que nos dicen otros grandes autores que consideran a Pushkin un escritor fundamental, como indica F.M. Dostoievski:

“Pushkin fue el primer escritor que convirtió en arte la belleza del alma rusa, una belleza que había permanecido oculta hasta entonces, y que él se encargó de encontrar entre las gentes de nuestro país.”

Espero haberos dado unas pautas por las cuales debemos incluir alguna obra del gran maestro Pushkin en nuestra biblioteca.

P.D. Aún puedes apuntarte a mi taller online de crítica literaria en Culturamas.